Resalta que la economía paraguaya cerraría el año con un crecimiento del PIB en torno o incluso superior al 6% anual, muy por encima de las proyecciones más optimistas de inicios de año. De cara al 2026, para González, profesional de Basa Forum, el escenario base apunta a que los sectores que impulsaron este dinamismo mantengan su tracción al menos durante el primer semestre, aunque con el desafío de iniciar un proceso de convergencia hacia tasas de crecimiento más acordes al potencial de la economía.
González remarca que el crecimiento de este año estuvo liderado por el consumo privado y la inversión, desde el lado de la demanda, y por los sectores no ligados a recursos naturales desde la oferta, en particular los servicios —incluido el comercio—, la manufactura con buen desempeño exportador y una construcción que mostró un repunte relevante.
“Es altamente probable que el dinamismo observado en 2025 se mantenga durante el primer trimestre de 2026, y posiblemente parte del segundo”, sostiene en su análisis. Sin embargo, el punto crítico será evaluar si en el segundo semestre estos sectores conservan la energía suficiente para seguir impulsando la actividad.
González advierte que si bien el crecimiento elevado es una buena noticia, es necesario que sea “saludable”. En ese sentido, recuerda que el crecimiento potencial o de tendencia de la economía paraguaya se estima entre 3,5% y 4% anual, por lo que en 2026 debería comenzar un proceso de convergencia hacia ese rango. De mantenerse tasas superiores por varios años, será clave revisar las estimaciones de PIB potencial, especialmente las del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Banco Central del Paraguay (BCP), que son las que guían el diagnóstico oficial del ciclo económico.
Tipo de cambio: Hay un escenario a favor de la moneda paraguaya
En cuanto al tipo de cambio, González recuerda que el 2025 fue un año de fuertes movimientos. Inicialmente se esperaba una depreciación del guaraní por el mal resultado agrícola 2024/25, escenario que se validó en el primer semestre. Sin embargo, cambios en las condiciones del mercado de forwards del PYG/USD permitieron un ajuste rápido hacia niveles más alineados con las condiciones financieras internacionales, sorprendiendo a buena parte de los agentes económicos.
De cara al 2026, el escenario internacional juega a favor de las monedas emergentes. Con una trayectoria esperada de la tasa de la Reserva Federal (EEUU) que podría debilitar al dólar a nivel global, es probable que las monedas de la región se aprecien.
“Es altamente posible que, en ausencia de shocks negativos, el tipo de cambio nominal PYG/USD se aprecie en 2026”, sostiene González. Bajo el supuesto de que la TPM se mantenga sin cambios y que otros bancos centrales de la región realicen recortes precautorios, el guaraní podría ubicarse entre las monedas con mayor apreciación frente al dólar.