Gran parte de la población en esta región está compuesta por los denominados brasiguayos, que son hijos de colonos brasileños que llegaron al Paraguay durante el gobierno de Alfredo Stroessner a partir de los años 60 y 70.
A los colonos brasileños instalados en Alto Paraná, se los conoce como migrantes de segundo salto; no son descendientes de portugueses, sino más bien se trata de descendientes de alemanes, italianos, rusos, entre otros países europeos, que se instalaron en el sur del Brasil y de allí dieron el salto al Paraguay.
La comunicación en esta zona se realiza en portuñol, una mezcla entre el español y el portugués. Esta mezcla también se grafica en los carteles, donde los escritos publicitarios se mezclan entre los dos idiomas. En Santa Rita, se puede encontrar un local de venta de dulces con el cartel que dice “pastelaria” (pastelería, en español), luego ofrece lanches (bocaditos), salgados (productos salados).
También se pueden encontrar nombres de locales comerciales escritos en portugués, pero con descripción en castellano, tales como jato (chorro) es un lavadero de autos, o lojas (tiendas) y los famosos lanchonetes (restaurantes). Esto se pudo observar en los cuatros municipios del sur donde realizamos un recorrido. Si bien ya no son muchos, siguen existiendo.
No se observaron banderas del Brasil, como se daba en otros tiempos. En el centro de Santa Rita, por ejemplo, hay locales comerciales que exhiben la bandera paraguaya. La misma Comuna instaló una grande en el centro urbano.
Este municipio es el mayor y más poderoso económicamente del sur del departamento, si bien se redujeron los carteles, nombres de comercios y pancartas de todo tipo en portugués, no es lo mismo en la comunicación verbal, donde predominan el portugués y el portuñol.
Igualmente en las emisoras de radio, principalmente en Naranjal, las publicidades se realizan totalmente en portugués y se escucha mayormente música brasileña, conocida como sertanejos, que es un estilo de música similar al country estadounidense, le sigue para los más jóvenes el funk, un estilo musical que nació en las favelas de Río de Janeiro.
COSTUMBRE. Concepción Rodríguez, ex intendente municipal, dijo que durante su primer mandato 2006-2010 la situación era muy distinta a la actual. “En aquella época era más difícil. Muchos comercios tenían nombre en portugués, pero después, en el segundo periodo como intendente, ya casi no había locales comerciales con nombres en lengua extranjera y hoy prácticamente desapareció”.
Añadió que “es una costumbre que trajeron de otro país, pero no es algo que está prohibido, porque el Mercosur nos obliga a aceptarlo. Hablamos de idiomas oficiales, pero hoy en día hemos avanzado mucho en nuestra ciudad sobre ese punto”.
Marcio Samapio, comunicador de la zona, refirió que hace algunos años la Municipalidad inició una especie de campaña y notificó a todos los comercios para que toda su cartelería esté en castellano. “Casi ya no se ven carteles en portugués, ahora todos son en español, incluso negocios que tenían nombres en portugués también cambiaron”.
Muchos refieren que el gran cambio se dio en medio de la crisis que se instaló en el sur de Alto Paraná con los carperos durante el gobierno de Fernando Lugo. Fue un tiempo donde había mucha presión contra los brasiguayos, debido a que desde las organizaciones campesinas se los trataba de invasores, de envenenar la tierra, pero el ingreso de los carperos en las tierras de Tranquilo Favero marcó un antes y un después.
El tema de la fuerte presencia cultural brasileña en la región fronteriza saltó al tapete de nuevo tras conocerse una resolución de la Intendencia municipal del distrito de Mbaracayú, localidad ubicada al norte del Alto Paraná, que dispone que la publicidad se deberá hacer en idiomas oficiales.