Texto: Carlos Elbo Morales | Fotos: Fernando Franceschelli
Puntada tras puntada, el pasado forma una línea invisible hasta el presente. Y la mano visible que realiza este enlace es la de Lourdes Franco Galli, que desde hace unos meses se ha embarcado en la tarea de adaptar los diseños de vestidos antiguos al tiempo actual.
“Lo que hago es ver qué periodo de la historia le interesa a la persona para vestirse. A partir de esa base, viendo cómo era esa prenda, la rediseño dándole un toque más actual y moderno. De esa manera se puede utilizar en la calle o en una fiesta. Hay características que no se pueden cambiar, porque al hacerlo dejaría de pertenecer a esa época”, explica la diseñadora, quien para este trabajo ha recopilado diversos materiales, algunos incluso originales, de modo a conocer a cabalidad lo que se usaba en la antigüedad.
La propuesta se basa en las modas de los siglos que se fueron y los vestuarios que han sido utilizados por las mujeres en la antigüedad, cuyas imágenes llegan hasta nuestros días, materializándose en los diseños actualizados por Galli, para su marca Brigit-Reminiscencias de la Moda Antigua. Las raíces de su trabajo tienen su origen en los periodos del Romanticismo, la Bella Época, el Barroco, el Renacimiento y el Medioevo, o el apogeo de la belleza artificial que ha dominado parte del siglo XVIII.
La tarea
Al igual que cualquier trabajo en moda, trabajar con prendas antiguas y adaptarlas a lo que se usa hoy lleva su tiempo. La labor de Franco empieza en el momento en que una persona acude a ella para ver sus propuestas y llegar a un acuerdo sobre un modelo en particular, decidir qué tela utilizarán, etcétera. “El tiempo que llevará hacerlo depende mucho del diseño. Con la base del vestido no hay tanta demora, pero los detalles son más minuciosos. Lleva trabajo buscar algo similar para que quede bien. Por eso, cuando alguien me hace un pedido, le pido un mes como máximo para entregarle el vestido terminado, aunque puede ser antes también. Es una tarea delicada, pero me gusta realizarla”, señala.
Hasta el momento, Lourdes es la única que se encarga del diseño y la confección en Brigit, aunque tiene una persona que la ayuda. El costo varía mucho, dependiendo de lo que le pidan, explica: “No es lo mismo una pollera que una chaqueta o un vestido de fiesta. Además, los detalles encarecen el costo final”. Actualmente, la diseñadora trabaja con vestidos de fiesta en estilo rococó y otros con un toque más cotidiano, para usarlos en la calle, con reminiscencias de 1870.
Ojo histórico
Francia e Inglaterra siempre marcaron la diferencia en el mundo de los diseños, explica Franco y recalca que para adaptar las creaciones de esos países a nuestro clima, es clave conocer el tipo de tela que se usará.
Una de las tareas que ella ya ha empezado y que irá ahondando más es indagar sobre lo que se usaba en el siglo XIX en Paraguay. “Sabemos que la responsable de traer la moda de los países europeos fue Madame Lynch.
Creo que conocer el vestuario que ella usaba será muy interesante, saber más acerca de cómo esa ropa se fue adaptando a la sociedad asuncena”. Es por eso que hacer un estudio más profundo sobre esa época de nuestra historia es un proyecto que tiene en mente. Al salir a la luz pública, los vestidos adaptados por la diseñadora están bajo la mirada de los entendidos, el público y los estudiosos. Lourdes comenta que le gustaría conocer la opinión de una persona que sepa de moda y también de historia. “La verdad, pienso más desde lo histórico, pero también es bueno que una persona que no sea historiadora los mire y aprecie”, señala y agrega que, además de los nuevos diseños que va mostrando en su fan page, también agrega informaciones sobre el periodo histórico de esa prenda.
Nada de disfraces
Lourdes arrancó con esta novedosa iniciativa hace unos meses, y hasta ahora el medio de difusión ha sido su página de Facebook. Según comenta, quienes han visto y adquirido su trabajo han quedado satisfechos. “En general, les gusta todo lo que tenga que ver con el vestido. No entran a hablar mucho de lo histórico. Les resulta agradable ver ese diseño que parece salido de un cuadro del pasado. Es como algo romántico que llama mucho la atención”.
Uno de sus anhelos es que la persona que vea la prenda se remonte a través de los siglos y pueda percibir con sus cinco sentidos algo antiguo pero a la vez tangible. “Por eso justamente le doy ese toque actual. Para que la silueta de la persona que la luzca pueda verse estupenda y magnífica. De ahí la importancia de saber qué corte le quedará mejor a cada quien y cómo se debe trabajar en ese sentido”, explica y agrega que la adaptación de los diseños antiguos hasta ahora solo se centra en el vestuario para las damas.
Un aspecto que la diseñadora deja bien en claro es que sus creaciones son pensadas para ser utilizadas como vestido, no como un disfraz.
“Visualizo esto como un estilo de vida, y eso también muestra mucho la esencia de una persona, cómo es. Haría trabajos para vestuarios de teatro, pero no me gustaría que de manera particular los usen como un disfraz, no es para eso”, enfatiza Lourdes, quien, apasionada por la moda antigua, unió cuatro siglos con aguja e hilo.