Como cada 13 de mayo la Iglesia celebra en una gran fiesta a Nuestra Señora de Fátima, una de las advocaciones marianas más extendidas y queridas en el mundo católico. Fue un 13 de mayo, pero de 1917, cuando la Madre de Dios se apareció por primera vez a tres humildes pastorcitos en Cova de Iría, Fátima (Portugal).
Este año, miles de fieles con velas encendidas se congregaron en el Santuario de Fátima en Portugal para conmemorar a la Santa Madre y llevar su imagen en una caravana repleta de flores.
El nombre oficial de esta advocación mariana es ‘Nuestra Señora del Rosario de Fátima’. La mención al Santo Rosario responde a los constantes pedidos de la Virgen a que sea rezado por todos los católicos, especialmente para que haya paz en el mundo.
“No tengáis miedo. No os haré daño”, le dijo la Virgen María a Lucía, Jacinta y Francisco, los tres niños portugueses que, impactados por su presencia maravillosa, se llenaron comprensiblemente de temor. Aquellos pequeños -como probablemente cualquiera en esta tierra- fueron sobrepasados por lo que veían sus ojos: aquella “señora vestida de blanco, más brillante que el sol”, informó el medio católico ACI Prensa.
Miles de peregrinos se congregan esta noche en el Santuario de Fátima para conmemorar el centenario de las apariciones de la Virgen María. Así luce el santuario en la víspera de su festividad, el 13 de mayo. En este lugar, la Santísima Virgen María se apareció a tres pastorcitos… pic.twitter.com/6Lpar7SVcD
— NPY Oficial (@npyoficial) May 13, 2026
Tras el impacto inicial, nuestra dulce Madre les reveló de dónde venía: Había bajado del cielo para ayudar a fortalecer el lazo que hay entre Dios y los hombres. A continuación, pediría a los tres que volvieran a aquel mismo lugar el día 13 de cada mes, a la misma hora, por los siguientes seis meses. Después preguntó:
“¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores?”.
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Los pequeños respondieron que sí, por lo que la Virgen, con franqueza y ternura, les advirtió que sufrirían mucho porque los pecados de los hombres eran grandes. Sin embargo, también les consoló diciendo que la gracia de Dios estaría siempre a su lado, dándoles fuerza. De inmediato, la Señora abrió las manos y una fuerte luz cubrió a los niños, quienes cayeron de rodillas y empezaron a rezar: “Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento”.
Antes de partir, la Virgen pediría: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. Dicho esto se elevó hasta que no pudieron verla más.
La Madre portaba un mensaje de paz en días de horror para la humanidad: se desarrollaba la Primera Guerra Mundial y el comunismo empezaba a acechar al mundo como nunca antes.
El 13 de mayo de 2017, el Papa Francisco viajó a la ciudad de Fátima con motivo del primer centenario de las Apariciones. Ese día el Papa canonizó a los pastorcitos Francisco y Jacinta Marto, quienes se convirtieron en los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia.
La última aparición ocurrió el 13 de octubre de 1917, cuando unas 70.000 personas fueron testigos del llamado “Milagro del Sol”, un fenómeno inexplicable que dejó una profunda impresión en los presentes y marcó el reconocimiento mundial de las apariciones.
En 2022, se realizó la peregrinación internacional de aniversario, con ocasión del 5º aniversario de la canonización de los hermanitos Marto.