El Gobierno de Santiago Peña cumplió tres años y en política exterior mostró grandes diferencias con administraciones pasadas, ya que se basó en una mayor activación de su figura como central en el desarrollo de la diplomacia.
Para la economista Alhelí González Cáceres, de la Sociedad de Economía Política del Paraguay (Seppy), lo más resaltante es la “genuflexión” del Gobierno de Peña a los intereses políticos y estratégicos del Gobierno estadounidense e israelí.
“Actuó más como un protectorado yanqui que como una República independiente y soberana. A la vez, que simultáneamente se puede observar una mayor búsqueda de protagonismo multilateral y diversificación de las relaciones comerciales de Paraguay”, expresó.
González toma la descripción que hace el mismo gobierno sobre una transición de una diplomacia más “tímida” hacia una diplomacia “activa”, orientada a que el país “gane mayor presencia internacional”, como lo señaló el presidente en su tercer informe de gestión en el que apuntó que su política exterior busca “colocar a Paraguay en el mundo”, y definió como socios estratégicos a Estados Unidos, Israel y Taiwán.
La economista identifica cuatro grandes pilares de la política exterior de Peña: Alineamiento político-estratégico con EEUU, Israel y Taiwán; diplomacia económica y mayor apertura comercial; protagonismo multilateral y defensa de determinadas posiciones normativas como democracia, soberanía, antiautoritarismo, que son aplicadas de manera selectiva. Entre los hechos destacados del Gobierno de Peña se encuentra la reapertura de la Embajada de Israel en Asunción y el regreso de la Embajada paraguaya a Jerusalén, además del voto de Paraguay desfavorable a Palestina en la Asamblea General de la ONU, en varias ocasiones.
Igualmente, en cuanto a su alineamiento a EEUU, González señala que el elemento más relevante es el Acuerdo SOFA (Status of Forces Agreement). “El acuerdo ofrece inmunidad total a personal estadounidense en nuestro territorio, teniendo vía libre para desarrollar cualquier tipo de actividad sin poder ser juzgado por hechos punibles que puedan cometer en nuestro territorio. Con el acuerdo, Paraguay cede soberanía jurídica y también territorial al gobierno de los EEUU”, apuntó. Otro factor derivado de la relación con EEUU es la posición de Paraguay sobre Cuba, recordó González, ya que históricamente el país ha votado contra el bloqueo, pero en el 2025, por primera vez, votó a favor. En el caso de Venezuela, el Gobierno de Peña decidió desconocer a Nicolás Maduro y apoyó la intervención militar dirigida por Donald Trump contra el presidente venezolano en Caracas en enero. “Lo que da cuenta del doble rasero que maneja el presidente Peña cuando de soberanía hablamos. Porque uno puede o no coincidir políticamente con un gobierno y su presidente, lo que no se puede, desde ningún punto de vista, es celebrar la incursión armada a un país libre y soberano como lo era Venezuela que ahora culminó siendo un protectorado yanqui, inaugurando una nueva etapa neocolonial en las relaciones que EEUU mantiene con la región”, destacó.
Finalmente, González considera peligrosa para la región la alianza que estableció Peña con EEUU porque se da en un contexto de “repliegue táctico del imperialismo estadounidense sobre el hemisferio que se expresa en el redoble de la ofensiva sobre proyectos políticos nacionales de tinte progresista”. En ese sentido, la economista cita la reactivación de la cuarta flota, el dominio estadounidense e israelí en el cono sur, el control estadounidense sobre la Hidrovía Paraná – Paraguay y la reapertura e instalación de bases militares estadounidenses en la región.
Economista dice que Paraguay pierde oportunidades al rechazar a China
El economista Luis Rojas coincide en que la política exterior de Santiago Peña en estos tres años de gobierno se construyó con base en una alianza subordinada al mandato de Donald Trump en Estados Unidos, y esto derivó también en su relación con Taiwán y China y sus posiciones en foros internacionales a favor de Israel en el conflicto con Palestina.
Recordó también que a pesar de la solidaridad que Paraguay históricamente recibió de Cuba en formación de estudiantes y médicos, el voto del Gobierno de Santiago Peña fue por mantener el bloqueo económico, por razones ideológicas.
Rojas destaca que Paraguay se mantenga con Taiwán a pesar de que China es la economía “más pujante del mundo”.
“Paraguay pierde ese mercado por mantener vínculos con Taiwán a cambio de pequeñas donaciones y por estar alineado con la política de Norteamérica”, expresó.
Igualmente, Rojas indicó que Paraguay en el Gobierno de Santiago Peña “tuvo pocos acuerdos de complementación de cooperación con otros países para desarrollar tecnología e industria”, para compensar las carencias en mercado y en servicios.
“No hubo agenda de búsqueda de cooperación para recibir apoyos en distintas materias como transporte públicos, energía. Viajó mucho, pero logró poco en alianzas estratégicas”, lanzó.
Para el economista, “el Gobierno de Peña tuvo una agenda comercial sin mucho impacto, ya que Paraguay no es gran receptor de inversión extranjera”.
Finalmente, indicó que la política exterior de Peña en estos tres años fue “errática y desacertada en sus objetivos y poco útil para el desarrollo de la sociedad paraguaya”.