En el episodio 113 de Timore la profesora Ladislaa Alcaraz, que estuvo 10 años al frente de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, comparte algunas consideraciones sobre el guaraní.
Cada 25 de agosto se celebra el Día del Idioma Guaraní, una fecha establecida para celebrar aquel que es considerado como el segundo idioma oficial del país; sin embargo, los pormenores de esa elección guardan controversia.
Varios académicos mantienen una resistencia sobre el 25 de agosto y su sentido. “Entonces, hay que hacer toda una revisión de esta fecha y su significado sobre todo. ¿Qué queremos?”, cuestionó la docente.
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Al tratarse de un idioma oficializado legalmente, la Carta Magna establece parámetros y exigencias sobre su empleo y uso en el Estado, una materia que todavía sigue pendiente según la docente.
Al estar considerado de esa manera, la Constitución Nacional exige que se brinde una “especial atención” al guaraní. “Esta atención tiene que traducirse en uso. El uso oficial supone su uso escrito generalizado. La oficialidad implica escritura, uso formal en las instituciones”, resalta.
Otro aspecto abordado por la profesora es la actitud ambivalente que persiste hasta hoy con relación al idioma, desde una época anterior a la colonización.
“Antes de la llegada de los españoles era una lengua valorada y de intercambio entre los pueblos, gozaba de prestigio hasta la llegada de los españoles, que trajeron una lengua europea”, comentó la docente.
Asimismo, señaló que como hito de resistencia del guaraní, durante el proceso de mestizaje, las mujeres indígenas enseñaban el idioma a sus hijos. “Al tener a sus hijos bajo su cuidado hasta los siete años de edad, le transmitían naturalmente su lengua, acá se aplica el guaraní como lengua materna viniendo de la madre”, relató.
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De igual modo, citó la llegada de los misioneros que desembarcaron para evangelizar y tuvieron que realizar adaptaciones para traducir al guaraní las enseñanzas y llegar a los indígenas.
“Según refiere la historia, aquí llegaron los mejores filólogos, gramáticos, estudiosos de la lengua de la época y así pudieron registrar por escrito la lengua guaraní, especialmente los franciscanos, los jesuitas, mercedarios, vamos a encontrar las evidencias de sus escritos, en materia de gramática, de vocabulario, materiales didácticos para la enseñanza de matemática, de música, en guaraní, especialmente en las Reducciones Jesuíticas”, señaló.
En esa época, el misionero evangelizador tuvo que aprender la lengua y escribir el catecismo en ese idioma. “Gozó de gran prestigio y presencia la lengua guaraní y allí comienza su escritura que también aseguró que trascendiera en el tiempo y espacio. De la oralidad puede perderse y apagarse una lengua, pero esa escritura ayuda a fijarla. El trabajo de los misioneros contribuyó para preservar la lengua”, destacó.
Mitos y estigmas
La docente también abordó una serie de mitos y estigmas que rodean al idioma guaraní, como su vinculación con la población rural.
“No podemos negar que hay contextos rurales predominantemente guaranihablantes, donde están todavía los paraguayos, pero hay contextos rurales de comunidades de inmigrantes, ahí no vamos a encontrar tanto guaraní”, consideró.
Asimismo, si bien existen casos de comunidades de inmigrantes que adoptaron el guaraní, la docente señaló que es necesario realizar un relevamiento de datos, un mapeo sociolingüístico.
“Nosotros deberíamos hacer como un censo lingüístico y a partir de ahí un mapa lingüístico y eso no tenemos en el Paraguay, porque es muy elevado el costo, el presupuesto que debe invertirse para contar con ese tipo de estudio, lleva años”, comentó.
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En ese sentido, concluyó que “lo único que podemos afirmar hoy día es que nuestra ruralidad está poblada por una diversidad de grupos culturales que no todos hablan el guaraní, pero que sí puede predominar contextos rurales guaranihablantes, puede haber una mayoría. El guaraní atraviesa los estratos y los contextos geográficos y sociales. Es un mito que su existencia y su único hábitat sea solo el campo”.
La docente también abordó la relación que se hace entre el guaraní con los estratos sociales de condición económica desfavorable. “No es tan cierto que todos los guaranihablantes sean pobres”, comentó, a la par de mencionar que se debe cuestionar qué se entiende por riqueza y destacó que existen riquezas culturales.
La relación del idioma con la ignorancia también es analizada por la docente y atribuye esa creencia a la persecución sistemática que sufrió la lengua en varias etapas de la historia.
Otros mitos y estigmas son abordados por la docente Ladislaa Alcaraz en el siguiente episodio de Timore.