Mientras los pobladores de Corumbá Cué, en Mariano Roque Alonso, son testigos y denunciantes de los distintos tipos de violencia y ultrajes que sufren las niñas, adolescentes y jóvenes nativas, las autoridades refieren que no cuentan con ninguna denuncia formal de los casos de agresión, que mayormente está ligado hechos de explotación sexual.
Muchos de los casos son grabados por testigos, pobladores de la zona, que, cansados los reiterados casos de agresión sexual que se registran en patios baldíos, denuncian que el lugar se ha convertido en “tierra de nadie”. Las imágenes muestran con crudeza los resultados de la violencia extrema de la que son víctimas las nativas, a diario.
Al respecto, la fiscala Blanca Zaracho, de la Unidad de Mariano Roque Alonso, confirmó que su despacho no ha recibido denuncias oficiales sobre hechos de violación o abusos que involucren a la niñez en la comunidad de Corumbá Cué. Sin embargo, sí han recibido alertas extraoficiales de vecinos que han solicitado redadas.
“Enviamos oficios a la comisaría para que verifiquen estas alertas y si se constata algún hecho punible, para que nos avisen, sin embargo cuando llegan ya no encuentran nada”, refirió la agente.
A la consulta del porqué no se realizan intervenciones en la zona, la agente precisó que están en puertas de una intervención interinstitucional, con colaboración del Indi y la Secretaría de la Niñez.
“El año pasado se realizó una reunión con la gente de la comisión vecinal y tres fiscales de Mariano Roque Alonso, donde se acordó oficiar a todas las entidades. Sin embargo, un operativo planeado en ese entonces no se pudo llevar a cabo debido a una filtración”, confirmó Zaracho.
ABOGADO. Respecto a las imágenes de las agresiones a nativas, el abogado Tomás Sánchez, de la comunidad Maká, respondió escuetamente que se enteró del caso y que todo ya se encontraba en manos de la Fiscalía. Sin embargo, la agente negó que dicho material o denuncia se haya ingresado a la unidad fiscal.
El video fue cedido por la presidenta la comisión vecinal de Corumbá Cué, Juana Franco, quien refirió que el hecho ocurrió hace cerca de un mes. En la imagen se observa a una joven nativa inconsciente tirada en un baldío, visiblemente agredida.
“La chica estaba tirada en un matorral; llamamos a los agentes Lince, quienes hasta la revivieron con RCP y le dieron agua; les juegan todo y las tiran y los policías tienen que venir para salvarlas”, relató la mujer.
La fiscala Zaracho confirmó también que recientemente recibió información extraoficial sobre niñas que suelen estar cerca del Puente Remanso, en una estación de servicio, y que se ofrecían a conductores camioneros. La agente señaló que se está investigando el caso.
Por su parte, el comisario Pedro Espínola, jefe de la Comisaría 10ª Central, mencionó que, aunque los trabajos de prevención se realizan todos los días en la zona de Corumbá Cué, los trabajos son insuficientes, ya que solo cuentan con cuatro patrulleras y 40 agentes, además de los agentes Lince para una población de más de 100 mil habitantes.
“Allí se vive un problema social muy grave y grande que no solo es responsabilidad policial; muchas instituciones más deben estar comprometidas, ya que no solo se debe luchar contra la inseguridad, también están las adicciones y la explotación sexual, y para eso son necesarias labores de intensa investigación”, indicó el jefe policial.
El comisario Aldo Cabrera, jefe del Grupo Águila, refirió que cuenta con 30 motociclistas para patrullar toda la zona Central y Corumbá Cué; es una de las zonas rojas, aseguró. También indicó que si la situación excede sus posibilidades, deben convocar a personal especializado y coordinar con la comisaría jurisdiccional para la intervención. La comunicación inmediata con la distancia es crucial para una respuesta efectiva, afirmó el comisario.
- Enviamos oficios a la comisaría para que verifiquen estas alertas y, si se constata algún hecho punible, para que nos avisen; sin embargo, cuando llegan ya no encuentran nada.