Por Víctor Franco
“Desde hace mucho tiempo que no podemos llevar a nuestros hijos a la plaza y es una gran contradicción ya que la tenemos frente a nuestra casa” dijo un morador del barrio Las Lomas de Asunción, que lamenta que el único espacio verde del lugar esté cubierto de altos pastos.
El abandono en que están las plazas no respetan lugares, ni barrios residenciales. Un caso es el de la plaza “La Residenta” ubicada sobre Molas López, un lugar rodeado de bellas residencias y un edificio de gran porte.
La administración de Enrique Riera no se preocupó jamás por estos sitios de recreamiento y dejaron que los espacios que son para que los niños jueguen en los parques se llenen de malezas y se vuelvan lugares inseguros, sucios y oscuros.
En sus primeras semanas de ejercicio de sus funciones la intendenta de Asunción, Evanhy de Gallegos, realizó varias intervenciones a los mercados de Abasto y 4, al jardín Botánico, pero se olvido de las plazas.
Es más Evanhy anunció que van a promulgar una resolución para que la ciudadanía sienta la obligación de limpiar sus patios baldíos y pidió a la fiscalía Ambiental para que haga un control de los yuyales a fin de que estén libres de criaderos de mosquitos trasmisores del Dengue y que los que no cumplen con esta tarea podrían ser pasibles de procesos penales.
Pero, ella como intendenta podría ser la primera que se expone a ser procesada ya que las plazas que están a cargo de la Municipalidad son los principales criaderos de mosquitos. Un ejemplo es el de la plaza Aty Renda, ubicada en el kilómetro 5. Su predio tiene varias cubiertas de vehículos que fueron abandonadas en el sitio.
Otro ejemplo de desidia municipal es lo que se dio con el Centro Parroquial San Juan Bautista, ubicado en Villa Guaraní, donde el ex intendente Riera expropió una parte de la capilla que estaba destinada a una chancha de fútbol de salón y de voley, supuestamente para hacer una plaza que hasta el momento no se dio.
El sitio estaba amurallado y tenía cuidadores, pero mediante una sentencia municipal el lugar fue debastado. Hoy el sitio está abandonado y camino a convertirse en un yuyal.
“Acá los niños desde hace tiempo no pueden jugar por que la cancha esta toda destrozada y no hay seguridad como antes”, afirmaron algunos vecinos que con dolor vieron como Enrique Riera envió maquinarias pesadas al sitios a destruir la muralla y parte de las construcciones que ellos con esfuerzo y mediante rifas y almuerzos edificaron.
La actual intendenta ya fue informada del hecho, pero hasta el momento no dio señales de enmendar el error cometido por su correligionario que le precedió en el cargo.