06 abr. 2026

Plantas con trampas

El cine se encargó de crear una fantasía en torno a este fenómeno de la naturaleza. Sin embargo, las plantas carnívoras no son lo que nos hicieron creer. No son enormes, ni peligrosas y mucho menos asesinas. Si bien no se producen en el país, igualmente se comercializan dos exóticas especies a nivel local.

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Foto: Getty Images.

Más de una vez, la ficción del cine nos hizo creer que las plantas carnívoras son capaces de perseguir a su presa, hasta atraparlas y devorarlas de un bocado. En torno a esta visión hay innumerables leyendas. Sin embargo, la expectativa es muy diferente a la realidad. La botánica nos pone los pies sobre la tierra y nos muestra que estas exóticas plantas, por naturaleza, son insectívoras.

“Solo en las películas se ven enormes, con la capacidad de atrapar seres humanos”, dice cuando se refiere a las plantas carnívoras la ingeniera agrónoma Karen Stenger, quien se dedica a cuidar una gran variedad de especies forestales en el Jardín Vivero. Explica que en realidad son hierbas pequeñas, que miden desde medio centímetro y que pueden alcanzar como máximo medio metro.

En el reino vegetal, las plantas carnívoras constan de 14 géneros, que contienen a unas 600 especies, entre acuáticas y terrestres. En Paraguay no se produce ninguna de estas, pero se comercializan especialmente dos. Entre ellas, una de las más famosas es la Dionaea muscipula, más conocida como la Venus atrapamoscas; y la otra es la Nepenthe, cuya variedad se presenta en casi 70 distintos ejemplares. Dichas especies son importadas de Brasil, para la venta local.

Nepenthe, planta jarra carnívora.

Nepenthe, planta jarra carnívora.

Cuidado con la trampa

Ella es exótica, pero tramposa. La planta carnívora, si bien no es asesina como dejó instalado el relato de la ficción, sí atrapa a sus víctimas de manera peculiar: atrae a los insectos con el aroma de su néctar. Por eso son insectívoras y no carnívoras, como tal. Cuando el padre de la teoría evolucionista, Charles Darwin, las estudió en detalle en 1857, descubrió que se alimentan especialmente del nitrógeno que les falta.

A diferencia de estas, otras plantas se alimentan de nutrientes por las raíces. En cambio, las plantas carnívoras absorben agua por las raíces y obtienen los nutrientes de sus presas.

“Cuando la planta atrapa al insecto, lo que hace es absorber todo su jugo, hasta que queda solo el esqueleto. Después de un tiempo, cuando se abre la planta, este se desprende con algún soplo del viento, pero la planta no lo expulsa por sí sola”, cuenta Karen Stenger, describiendo específicamente a la Venus atrapamoscas. Este ejemplar es como una boca que se mantiene abierta y que posee pelos sensores. Cuando estos hacen contacto dos veces –en menos de 10 segundos– con un insecto, la planta se activa automáticamente y se cierra, en un tiempo que oscila entre uno y 10 segundos. No reaccionan con la misma rapidez con insectos demasiado pequeños o muy grandes. “El tamaño ideal del alimento de la Venus es el de una mosca”, agrega.

En cambio, la Nepenthe tiene forma de recipiente. Parece una jarra y puede crecer hasta 40 o 50 centímetros. Pero hasta estas medidas llegan a desarrollarse aquellas que son de países asiáticos, por lo general, según sostiene la ingeniera Stenger. Otro género que se produce en Brasil y también se comercializa en la región, pero no llega a Paraguay, es la Drosera. Esta tiene pelos sensores en los tallos y, cuando un insecto se posa sobre ella, se queda pegado y es absorbido. “Como no es tan atractiva, no tiene demasiada demanda”, sostiene.

Dionaea muscipula o Venus atrapamoscas

Dionaea muscipula o Venus atrapamoscas

El microclima ideal de una Nepenthe, por ejemplo, es la sombra, y de la atrapamosca, el sol, aunque no se recomienda exponerla entre las 10.00 y 15.00. Ambas provienen de climas húmedos subtropicales, como el resto de las variedades. “Lo que principalmente se debe tener en cuenta en estas plantas, es el cuidado. Considerar de dónde provienen para saber cómo mantenerlas”, recomienda Stenger.

Si ya no hay peligro, no hay nada que temer. Puesto que no somos opción en el menú de ninguna planta carnívora. Tal vez sirva en el hogar, como guardián contra insectos.

Especies en Paraguay. Las dos especies de plantas carnívoras que se comercializan en el país son la Venus atrapamoscas y la Nepenthe. Un tiempo se pensaba que estas podían combatir a los mosquitos transmisores del dengue; sin embargo, la planta no elige al insecto que va a comer, pues este es atraído por el olor de su néctar. Actualmente se pueden comprar en viveros; sus precios oscilan entre G. 25.000 y 250.000. Los costos dependen del tamaño y de lo desarrollada que esté la planta.

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