El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) solicitó la clausura inmediata del sector de aislamiento del pabellón de varones de la Penitenciaría Regional de Misiones por sus condiciones infrahumanas. Se encontraron irregularidades en cantidad de presos, higiene, alimentación, acceso a la salud, educación y régimen disciplinario.
El organismo hizo un monitorio en el penal destinado a personas adultas privadas de libertad los días 13, 14 y 15 de abril de 2026 y se examinaron aspectos críticos en el reclusorio. Además, reiteraron la urgencia de adoptar medidas.
“Salta a la vista el hacimiento en el penal, muy por encima de su capacidad. Encontramos 14 o 15 personas en celdas para cuatro personas”, dijo el comisionado Óscar Ayala Amarilla.
Ya por este hacinamiento, el penal –que alberga a 1.888 personas, muy por encima de su capacidad– está cerrado administrativamente por orden del Ministerio de Justicia.
El informe preliminar revela otras precarias condiciones de alojamiento, por ejemplo, en el sector de “aislamiento”, donde no solo ocupan los reclusos que son sancionados, sino que también aquellos presos que “simplemente no tienen espacio para ir a otro pabellón”.
Este sector, se encuentra en “condiciones graves”, “absolutamente incompatibles con la dignidad humana” y “en situación carente de higiene”, dijo Ayala Amarilla.
De hecho, las imágenes que compartieron desde el MNP hablan por sí solas.
Incluso, estas personas privadas de libertad pasan más tiempo del que deberían estar. “Nuestra recomendación es que no sobrepasen los 15 días aislados”, dijo el experto.
Alimentación y torturas. El Mecanismo concluyó que varios espacios dentro del penal no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad, dignidad y seguridad necesarias.
En cuanto a la alimentación, persisten muchos problemas, manifestó Óscar Ayala Amarilla, específicamente con la calidad y cantidad de alimentos, que son “inadecuados”, “insuficientes”.
Al igual que los productos de higiene, en ocasiones son los familiares los que deben gestionar eso de forma privada, algo que “debería estar siendo erradicado”, precisó.
Con la visita de la semana pasada, también se identificaron posibles situaciones de tortura y malos tratos.
Esto se suma al ingreso casi normal de drogas, que evidencia niveles de corrupción que lo permiten. Hay indicios de personas que siguen consumiendo, “lo cual frustra cualquier posibilidad de rehabilitación”, refirió el comisionado.
¿Posible rehabilitación? Le preguntamos al profesional, quien en su visita fue acompañado por un equipo, si es posible la rehabilitación de privados de libertad en estas condiciones. “En estas condiciones es muy difícil”, fue su respuesta.
Un foco crítico hoy es la “sanidad penitenciaria”, dijo, “que enfrenta muchas privaciones, ya sea de personal médico, especialistas en psiquiatría, en psicología”.
Esto hace que el tratamiento especializado, en realidad, uno lo tenga que hacer por fuera del penal.