Las imágenes también cuentan la historia de un país. En películas, registros televisivos, documentales y producciones audiovisuales de las comunidades permanecen fragmentos de la vida colectiva que permiten reconstruir épocas, reconocer transformaciones y acercarse a experiencias que, de otro modo, podrían desaparecer.
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Cada 27 de octubre, el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual invita a reflexionar sobre la importancia de conservar esos testimonios. En Paraguay, la tarea cuenta con un marco legal, pero persisten interrogantes sobre cuánto se ha avanzado en el rescate de materiales y qué acciones permitirán evitar que parte de la memoria nacional se pierda definitivamente.
La Ley Nº 6106/2018 de Fomento al Audiovisual establece entre sus objetivos la preservación de la memoria audiovisual paraguaya. Además, asigna al Fondo Nacional del Audiovisual Paraguayo la función de financiar programas y proyectos destinados al resguardo del patrimonio audiovisual paraguayo y universal.
¿Qué se hace para cumplir ese mandato?, ¿cuáles son los materiales que deben rescatarse con mayor urgencia y qué condiciones se necesitan para garantizar su conservación y acceso público?
Juan Luis González, titular de la Unidad de Comunicación del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), respondió en representación de la dirección ejecutiva y señaló que el patrimonio audiovisual comprende mucho más que las películas que llegaron a las salas de cine.
“La respuesta es amplia: Abarca las películas y documentales que marcaron nuestra historia, los archivos de televisión, las producciones independientes y los registros audiovisuales de instituciones públicas y privadas y de nuestras comunidades. Todo material audiovisual constituye un patrimonio que debe ser conservado”.
La amplitud de ese acervo plantea un desafío que involucra a instituciones públicas y privadas, archivos, realizadores y otros sectores vinculados a la producción y conservación audiovisual. No se trata solo de guardar materiales, sino de contar con las condiciones técnicas necesarias para protegerlos y permitir que las generaciones presentes y futuras puedan acceder a ellos.
Consultado acerca de las acciones impulsadas por el INAP, González informó que en abril de este año se realizó un conversatorio en la sede de la institución, con participación de representantes de distintos sectores relacionados con el patrimonio audiovisual nacional.
“De ese espacio de diálogo surgió un plan de trabajo conjunto orientado a establecer políticas de resguardo, digitalización y acceso público a nuestros materiales”, explicó.
Durante el encuentro también se presentaron iniciativas vinculadas con la recuperación de archivos fílmicos y la creación de herramientas para su conservación. Entre ellas, mencionó el proyecto FOCEM de rescate fílmico, así como una propuesta para la certificación oficial de Estado de Material Fílmico.
Indicó además que se dialogó en torno a las necesidades de recursos y equipamiento para laboratorios, archivos y centros de conservación, aspectos fundamentales para sostener las tareas de recuperación y preservación.
Cinta recuperada del olvido
Uno de los ejemplos de cooperación para rescatar la memoria audiovisual es la recuperación de Visita de escolares paraguayos a Montevideo, una película filmada entre 1930 y 1931.
El material se encontró en un depósito de la Escuela Solar de Artigas, en Asunción, y lo restauró el Laboratorio de Preservación Audiovisual del Archivo General de la Universidad de la República de Uruguay, en el marco de un acuerdo binacional entre la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU) y el INAP.
La cinta, compuesta por cuatro rollos de 35 milímetros, registra a estudiantes paraguayos de sexto año durante un recorrido por espacios públicos de Montevideo.
También incluye imágenes de archivo de los noticieros Glucksmann correspondientes al periodo comprendido entre 1923 y 1930.
Su proyección pública, realizada en el mismo lugar donde fue encontrada, permitió devolver estas imágenes a la comunidad y puso de relieve el valor de la cooperación internacional y del trabajo entre instituciones para recuperar materiales históricos.
El registro ofrece una ventana a otra época y evidencia que documentos de gran valor histórico pueden permanecer durante décadas fuera del acceso público, a la espera de ser identificados, restaurados y difundidos.
Una Cinemateca Nacional, deuda pendiente
Hugo Gamarra, director de cine y fundador y director de la Fundación Cinemateca del Paraguay, considera que la preservación necesita una institución nacional con capacidad para sostener esta labor.
“Así como existe el Archivo Nacional y la Biblioteca Nacional, desde el siglo pasado el país necesita una Cinemateca Nacional”, señala.
Ante la falta de una institución estatal dedicada a esta tarea, “un pequeño grupo de ciudadanos creamos la Fundación Cinemateca del Paraguay”.
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La organización “ha sobrevivido 35 años sin subvención alguna”, acumulando y conservando “en condiciones precarias una parte pequeña del patrimonio audiovisual –material e inmaterial– de nuestro país”, detalla Gamarra.
El rescate, advierte, todavía alcanza a pocos materiales: “Muy pocas han sido las películas que hemos logrado rescatar y difundir en formato digital”.
Aunque reconoce “importantes avances desde que existe el INAP”, describe un panorama crítico: “Cada año perdemos preciosos materiales por descomposición química y electromagnética”.
A esa situación se suma la falta de información sobre los acervos existentes.
“Seguimos sin tener un relevamiento de las colecciones privadas que existen en el país y sin saber las condiciones en que se encuentran”, señala.
Para avanzar, considera necesario “el liderazgo del INAP”, por ser “el ente regulador y competente”, según establece la Ley N.º 6106/2018, de Fomento al Audiovisual, y por su capacidad de impulsar “las alianzas públicas y privadas necesarias”.
“Preservar y difundir la memoria audiovisual paraguaya es un asunto complejo, costoso y urgente, debido al abandono que ha sufrido desde siempre”, concluye.
De los proyectos a las políticas sostenidas
Para el INAP, la preservación audiovisual requiere herramientas técnicas, normativas y acuerdos de cooperación que permitan proteger este patrimonio y garantizar su accesibilidad.
“El INAP reafirma su compromiso con la protección de la memoria audiovisual del Paraguay y con la construcción de un futuro donde nuestras imágenes y sonidos sigan contando quiénes somos, promoviendo herramientas técnicas, normativas y de cooperación internacional que garanticen la preservación y accesibilidad de este acervo”, manifestó González.
Las iniciativas mencionadas constituyen pasos dentro de una tarea que exige continuidad, recursos y coordinación.
El desafío consiste en traducir los proyectos y espacios de diálogo en políticas sostenidas, capaces de identificar los materiales en riesgo, conservarlos adecuadamente y ponerlos a disposición de la ciudadanía.
La recuperación de una película de los años 30 demuestra lo que puede rescatarse cuando los materiales son identificados y las instituciones colaboran.
Pero también deja abierta una pregunta: ¿cuántas otras imágenes de la historia paraguaya permanecen en depósitos, colecciones privadas o archivos sin las condiciones necesarias para sobrevivir?
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En sus rostros, voces, paisajes y acontecimientos, esas imágenes conservan una parte de la historia que no siempre está escrita en documentos. Rescatarlas es impedir que esa memoria desaparezca antes de que las nuevas generaciones puedan conocerla.