Paraguay se ha ganado, durante las últimas casi tres décadas, específicamente desde el 2003, la merecida fama de ser un país con niveles elevados de estabilidad económica, debido al estable desempeño de sus indicadores macroeconómicos, así como la ventaja de contar con la menor presión impositiva; características, que, complementadas, lo colocan en una posición privilegiada para tornarse un país más atractivo para los inversionistas extranjeros.
El proceso fue lento y gradual, pero persistente en cuanto a su tendencia. Por su propia historia, de hecho, el paraguayo ha aprendido a lo largo de sus casi tres siglos de colonia hispana y sus más de dos siglos de vida independiente que lo mejor es afrontar las tormentas, trabajar dignamente y con ahínco, y seguir sin detenerse, sobre todo cuando las crisis acechan con insistencia.
Nuestra historia nos demuestra el coraje y la determinación que adoptamos en el pasado. El país proyecta pasajes únicos: soportó dos guerras internacionales, la de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra el Paraguay, entre 1864 y 1870, acompañada y seguida por 10 años de ocupación militar extranjera, entre 1869 y 1879, y la Guerra del Chaco entre 1932 y 1935, además de por lo menos unas cuatro grandes revoluciones, 1904, 1922, 1936 y 1947, magnicidios y conspiraciones permanentes, con marcada agitación política.
En la participación del Mundial de Fútbol se ha observado la garra guaraní. Nosotros luchamos hasta el final, morimos parados y no nos rendimos jamás. Así nos forjó la historia de nuestro país.
Los acontecimientos históricos vividos a lo largo de las décadas como país, más que empujarnos hacia atrás, nos han fortalecido. Toda nuestra historia de lucha y coraje, de mano de obra trabajadora y profesional, así como las empresas de éxito del sector privado y las políticas acertadas de los gobiernos han mostrado al mundo de las grandes economías de mercado que nuestro trabajo está a la par de ellos. Nuestras industrias, nuestros modelos de agricultura y ganadería han presentado al mundo productos de calidad, conquistando mercados internacionales que antes nos eran prohibitivos.
Todo nuestro pasado, presente y lo que nos depara el futuro confluyó para favorecer la posición del país, como especialmente atractivo para que en él se radiquen inversiones de capitales de diversas partes del mundo.
Paraguay es tan atractivo para países vecinos como Argentina y Brasil, desde donde se concretaron en los últimos años importantes inversiones de capitales, tanto en los sectores de la agricultura y ganadería como en el industrial y el de servicios, pero también es un país interesante para naciones europeas y asiáticas en la concreción de importantes inversiones.
Con un poco más de 400.000 kilómetros cuadrados, este país mediterráneo, localizado en el corazón de América del Sur, es paso privilegiado del Corredor Bioceánico, que unirá el Atlántico con el Pacífico, con lo que inevitablemente se convertirá en un punto esencial en la dinamización del comercio entre los países de la región y de todos los países del Pacífico, como Japón y China, apenas para citar ejemplos.
Hemos avanzado como país, y lo seguiremos haciendo aún mucho más en las próximas décadas, con inversiones extranjeras de calidad, con una industria fortalecida que se proyecta hacia un futuro moderno, con inversión en educación y formación profesional. Con políticas gubernamentales que apuesten a impulsar el desarrollo del país, y con decisiones que tengan como norte el crecimiento y bienestar de todos los paraguayos.