Para hacer frente a sus necesidades de desarrollo, Paraguay necesita construir una matriz energética diversificada, segura y sostenible, basada en una política de largo plazo que optimice sus recursos actuales y anticipe el agotamiento de su superávit eléctrico previsto para el periodo 2028-2030.
Fortalecimiento y uso de la energía hidroeléctrica
Aprovechamiento pleno: Paraguay genera 100% de su electricidad con fuentes limpias y renovables a través de sus represas (Itaipú, Yacyretá y Acaray), pero requiere usar el porcentaje que le corresponde mediante la instalación de industrias nacionales y consumo interno en lugar de cederlo o exportarlo sin valor agregado.
Infraestructura eléctrica: Se requiere inversión urgente en redes de transmisión y distribución para evitar restricciones o pérdidas económicas estimadas en miles de millones de dólares.
Energías renovables no convencionales
Solar y eólica a gran escala: Expertos y gremios del sector señalan que el país debe acelerar la incorporación de energía solar fotovoltaica y eólica para descomprimir la demanda y garantizar el suministro continuo en escuelas, hospitales y polos industriales.
Reducción dependencia hidrocarburos y biomasa tradicional
Hidrocarburos (100% importados): El sector del transporte consume cerca del 93% de la energía importada (principalmente diésel y naftas), lo que vuelve a la economía muy vulnerable a la fluctuación de precios internacionales. Se requiere impulsar la movilidad eléctrica y diversificar combustibles.
Biomasa: La leña y el carbón vegetal siguen teniendo un peso crítico en el consumo final (especialmente industrial y doméstico), por lo que se necesita gestionar estos recursos con criterios estrictos de reforestación y sostenibilidad.
Alternativas tecnológicas a largo plazo
Hidrocarburos locales: Fomentar una reforma en los mecanismos de exploración (como la Ronda Abierta de hidrocarburos) para atraer capitales y evaluar potencial energético propio.
Energía nuclear: Analizada preliminarmente como una opción a muy largo plazo debido a su elevado costo y la necesidad alta de capacitación técnica (ingenieros nucleares y marcos regulatorios estrictos), aunque no figura como una solución inmediata.
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