19 feb. 2026

Parábola del Sembrador

Hoy meditamos el evangelio según San Mateo 13,1-23. “[La semilla] cayó en buena tierra y comenzó a dar fruto”. Quien se dispone a dejarse transformar por la palabra de Dios, no solo recibe la gracia de la conversión, sino que se hace apto para recibir la gracia de la perseverancia.

La Parábola del Sembrador es la primera de las siete que componen el discurso de las parábolas sobre el Reino de Dios en el Evangelio de Mateo, y describe los distintos tipos de tierra en los que cae la semilla echada a voleo por el sembrador. Se trata de una gran metáfora de la predicación de la palabra de Dios a lo largo de la Historia. La parábola explica por qué la misma semilla del evangelio produce efectos tan diferentes en las personas: porque cada uno la recibe según sus disposiciones.

Con los tipos de suelo que puede encontrarse la semilla al caer, Jesús resume los tipos de personas que existen. De esta manera, no solo transmite un conocimiento muy valioso sobre cómo somos, sino que también nos interpela para examinar qué podemos hacer para mejorar nuestra correspondencia. El papa Francisco lo explicaba diciendo que “nuestro corazón, como un terreno, puede ser bueno y entonces la Palabra da fruto —y mucho— pero puede ser también duro, impermeable. Ello ocurre cuando oímos la Palabra, pero nos es indiferente, precisamente como en una calle: no entra”[1].

Entre la tierra buena y la mala está también el terreno pedregoso, que coincide con “el corazón superficial, que acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no “despega” nunca —sigue diciendo el papa—. “Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien acoge al Señor solo cuando le apetece, no da fruto”[2].

Por último, está lo que cae entre zarzas, que “son los vicios que se pelean con Dios, que asfixian su presencia: sobre todo los ídolos de la riqueza mundana, el vivir ávidamente, para sí mismos, por el tener y por el poder. Si cultivamos estas zarzas, asfixiamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer a sus pequeñas o grandes zarzas, los vicios que habitan en su corazón, los arbustos más o menos radicados que no gustan a Dios e impiden tener el corazón limpio. Hay que arrancarlos, o la Palabra no dará fruto, la semilla no se desarrollará”[3].

Los discípulos preguntaron a Jesús por qué hablaba en parábolas. El Maestro les hace ver que predica “los misterios del Reino”. Para los hombres son difíciles de entender directamente. Por eso emplea un lenguaje figurado, con imágenes cercanas a los oyentes y que se refieren veladamente a los misterios.

En su explicación a los discípulos, Jesús dice: “al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará” (v. 12). La frase nos inquieta porque parece una injusticia. En cambio, Jesús explica de esta manera que quien no recibe con buena voluntad el evangelio y la gracia, se hace incapaz para entenderlo y para recibir más. En cambio, quien se dispone dócilmente a dejarse transformar por la palabra de Dios —que eso hacían los discípulos— no solo recibe la gracia de la conversión, sino que se hace apto para recibir más gracia aún.

También sorprende la cita de Isaías que emplea Jesús: “no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane” (v. 15). En realidad, el Señor recurre aquí a la ironía, precisamente para lamentarse de que sus oyentes están cumpliendo, con su libre correspondencia, la profecía de Isaías, a pesar del afán que tiene el Señor por salvarlos. En efecto, aunque muchos veían los milagros que Jesús hacía y tenían quizá más capacidad que los doce para comprender sus palabras, libremente hacían oídos sordos al mensaje y se sumían en una ceguera voluntaria.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2023-07-16/)

Más contenido de esta sección
El incidente eléctrico registrado el miércoles, tras el apagón general, continúa afectando los servicios en el Hospital Central del IPS. Se postergaron cirugías, varios aires acondicionados no funcionan, se registran cortes de energía y los asegurados deben afrontar largas esperas para consultas, estudios laboratoriales y estudios por imágenes.
La ola de calor persiste, con temperaturas que alcanzan los 41°C, y uno de los sectores más vulnerables es el de los adultos mayores, cuyo organismo pierde progresivamente la capacidad de regular la temperatura corporal y de percibir la sed. Esta situación eleva el riesgo de deshidratación y de complicaciones graves, advirtió la doctora Andrea Kaleniuszka, geriatra.
Con bonos G8 desviados en gastos corrientes, los trabajos que debían ejecutarse con esos fondos están estancados. Vecinos de Santo Domingo intiman a la Comuna a que se reanuden las obras.
El generador con el que cuenta el hospital no funcionó en ese momento, por lo que recurrieron a la linterna de los celulares para realizar la operación para nacimiento de una niña. Desde el Ministerio de Salud Pública adelantaron que realizarán una investigación de lo ocurrido.
Un proyecto nacional para identificar talentos académicos y cognitivos en niños, niñas y adolescentes se realizará este jueves 19 de febrero a través del programa Mapa de Talentos 2.0. La iniciativa impulsada por Conacyt y Omapa busca aplicar métodos prácticos de detección e intervención para estudiantes con altas capacidades en todo el país.
En el inicio de la Cuaresma, el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, advirtió ayer que la sociedad atraviesa un preocupante “desequilibrio de valores” y llamó a una conversión personal y social para recuperar la fe, la esperanza y el amor, durante la misa del Miércoles de Ceniza.