El suspicaz encuentro se dio tras darse a conocer la avanzada cartista, que a toda costa busca sacar a la senadora opositora del Congreso, pisoteando leyes y la propia Constitución Nacional.
“Me reuní con el cardenal Adalberto Martínez para conversar acerca de nuestra visión compartida: la necesidad de una democracia pluralista y representativa, que respete la voluntad popular y que brinde participación a todos”, escribió el diplomático a través de sus redes sociales oficiales.
El embajador evitó responder directamente sobre la situación que atraviesa la legisladora de la oposición, quien así como están las cosas, hoy perdería su investidura.
Ostfield solo se limitó a señalar que comparte con el cardenal su visión sobre la importancia de una democracia participativa y pluralista.
Precisamente, estas son las dos palabras que la oposición denuncia que el cartismo no desea acordar.
Hoy, a las 10:00, el Senado tendrá una sesión extraordinaria para tratar el pedido de pérdida de investidura de la congresista.
En el libelo acusatorio, aseguran que González incurrió en tráfico de influencias y uso de documentos de contenido falso.
El proyecto presentado por el cartismo, con acompañamiento de algunos liberales y de Cruzada Nacional, tiene dos puntos.
Uno es cambiar el reglamento que había sido aprobado en diciembre del 2023, por el que se dispuso de una mayoría absoluta de dos tercios para la pérdida de investidura de los legisladores.
En el segundo punto está el tratamiento de la pérdida de investidura de la senadora González. El fiscal acusador será Dionisio Amarilla, quien adelantó que van a darle “todo el tiempo” a la legisladora del PEN para su defensa y también escucharán a su abogado.
Precisamente, Kattya entregó el pasado sábado una nota al cardenal de Asunción advirtiéndole ya sobre la posible jugada del partido de gobierno contra su persona, situación que ayer fue confirmada.
En la misiva, la congresista manifestó su preocupación por las supuestas intenciones del cartismo de avanzar con una reforma que habilite la reelección presidencial.
La misiva fue entregada antes de anunciar que iniciaría una huelga de hambre hasta que el presidente Santiago Peña y sus aliados se comprometan formalmente a renunciar a cualquier iniciativa de enmienda o reforma constitucional.
En su introducción, denunció que el poder de turno busca eliminar toda voz disidente y neutralizar cualquier resistencia con “una vocación autoritaria en el manejo de los recursos públicos y en la misma vida política de la República”. La situación la obligó a anunciar una huelga de hambre.