Por Carlos Darío Torres / Foto: Fernando Franceschelli.
Pasa todos los días. Al oratorio de Chiquitunga, ubicado en el barrio Las Carmelitas, acuden sus devotos para pedir su intercesión ante Dios, por un milagro que les devuelva la salud o la de algún familiar caído en la desesperanza. Muchos aseguran que sus ruegos son escuchados y le agradecen a quien consideran que debería ser la primera santa paraguaya.
El próximo 28 de abril se celebra un nuevo aniversario, el número 57, de la muerte de la monja o, como dice la madre María Yolanda de Jesús, su nacimiento para el cielo. La fecha volverá a congregar a sus fieles devotos, esta vez no solo para pedirle milagros, sino también para rezar por su beatificación.
El proceso para que Chiquitunga se convierta en beata se encuentra ahora en una nueva etapa, la que tiene en Roma a cinco prestigiosos profesionales de la medicina, de la Congregación para las Causas de los Santos, examinando las pruebas presentadas por el postulador, el sacerdote de los Carmelitas Descalzos, Romano Gambalunga.
Vida santa
En Villarrica, el 12 de enero de 1925, en el hogar de la familia Guggiari-Echeverría, nació María Felicia, quien después, ya como religiosa de la Orden de los Carmelitas Descalzos, le agregaría “de Jesús Sacramentado”. Tomó los hábitos en 1955 y falleció, enferma de púrpura, el 28 de abril del 1959, domingo de Pascua.
El 13 de diciembre de 1997 se inició su proceso de beatificación, que actualmente se encuentra a consideración del organismo del Vaticano encargado de estudiar los milagros, martirios y virtudes heroicas, y de proponer los diferentes ejemplos de santidad para que el Sumo Pontífice proceda a realizar las canonizaciones y beatificaciones oportunas.
En 2010, el papa Benedicto XVI consagró a la religiosa paraguaya como venerable, la única compatriota con ese honor. “Eso significa que le podemos pedir a Chiquitunga su intercesión ante Dios”, explica Nancy Melgarejo, creadora de los grupos Pidan a Chiquitunga y verán maravillas y Aroma a jazmín de Chiquitunga, este último en ocasión de la vista del papa Francisco.
“Venerable quiere decir que la Congregación para las Causas de los Santos y el Papa declaran que tuvo virtudes heroicas durante su vida. Esa declaración es el primer paso para la beatificación. Falta que aprueben el presunto milagro”, señala la madre superiora de las carmelitas, María Raquel del Espíritu Santo.
El poder de la fe
Chiquitunga tiene un solo milagro, que ya pasó por el proceso diocesano en Paraguay. Si este mismo procedimiento que se está desarrollando en Roma da su aprobación, entonces será beatificada.
El milagro que se atribuye a la religiosa paraguaya es el que tiene como protagonista a un niño de San Pedro, quien nació con el cuerpo morado por falta de oxígeno, ya que el cordón umbilical le rodeaba el cuello al momento de su alumbramiento.
Una de las enfermeras intervinientes se encomendó a Chiquitunga y poco a poco el niño fue recobrando sus signos vitales. El proceso de recuperación duró unos veinte minutos. Esa fue la primera parte del milagro.
La segunda parte de esta historia cuenta que, a los nueve años, el niño fue sometido a estudios neurológicos que confirmaron que no le habían quedado secuelas. A pesar de la anoxia prolongada el chico no sufrió ningún daño cerebral, algo inevitable en estos casos.
“Vinieron especialistas a constatar que el hospital carecía de tubos de oxígeno y de ambulancias, por lo que el recién nacido tuvo que ser sometido a respiración boca a boca para intentar su reanimación. Los médicos paraguayos ya certificaron que no hay explicación científica. Falta que los italianos hagan lo mismo. Después tienen que aprobar los cardenales y, por último, el Papa”, agrega la madre María Yolanda.
La beatificación de Chiquitunga implicará culto público, que su imagen ya pueda ubicarse en pasillos, y aunque no se le pueda prender velas, a los devotos les estará permitido encomendarse a ella, pero en forma privada, aclara Nancy.
“No se puede aventurar cuánto va a durar el proceso, pues los trámites son lentos”, advierte la madre María Yolanda. Sin embargo, destaca la esperanza de los fieles de la monja paraguaya, quienes confían en que la beatificación es una posibilidad no tan lejana.
Para la santificación, sin embargo, debe haber otro milagro, y se debe reiniciar el proceso. “Es como la confirmación de Dios”, aclara la religiosa, quien explica que un santo adquiere nivel universal y ya se le agrega al calendario.
Nancy Melgarejo afirma que el cerebro incorrupto de Chiquitunga es una prueba de su santidad y lo compara con el corazón también incorrupto de San Roque González de Santa Cruz. “Solo los órganos de los santos se conservan en esas condiciones”, asegura.
No obstante, según la madre María Raquel, el fenómeno del cerebro no se tiene en consideración a la hora de analizar los méritos para aprobar la beatificación o la canonización. Pero la devoción popular es independiente de los procesos. Los fieles creen en Chiquitunga y a ella seguirán encomendándose, porque, aseguran, la monja guaireña siempre escucha sus ruegos.