Las obras, que debían traer alivio ante las inundaciones generadas durante los días de lluvia intensa, están paralizadas desde mediados y finales del año pasado, de acuerdo con los vecinos. Esta situación dejó veredas destrozadas y registros abiertos que hasta ahora ya provocaron un accidente. Según los pobladores, ningún funcionario municipal se acercó a ellos para explicarles de qué se trata la obra y si habría algún tipo de indemnización por los daños ocasionados a sus veredas. La única información que reciben proviene ocasionalmente de los trabajadores de la obra. “Lo que nos dicen los de la constructora es que la Municipalidad no les está más pagando lo que corresponde”, dijo Mirian Ríos, una de las afectadas por la desidia municipal.
“El sábado llovió y yo quería salir y no podía porque no se podía cruzar. Toda la cuadra prácticamente se inunda, no hay forma de llegar al otro lado”, recordó.
“¿Con qué cara me van a traer mi hoja de impuestos este año? Con todo lo que nos hacen pasar. Aquí es un quilombo, cruzar entre escombros, imagínate lo peligroso que es irse al supermercado nomás luego con la vereda que nos dejaron. Acá hay muchos mayores, muchos niños. Y encima lo peor es que llueve un poquito y nos tiran la cloaca (desde el Mercado de Abasto)”, añadió.
La vecina aseguró que ya pasaron 45 días sin actividad en la zona.
Ella y otros vecinos consultados coinciden en que cada vez que llueve, el sitio colapsa y se observan desechos provenientes del Abasto.
“Nosotros no podemos ni salir porque pinchamos todas las ruedas. Está peor de lo que era antes. Antes agua nomás lo que más se acumulaba, pero la calle no estaba así”, observó otra vecina consultada.
La mujer añadió que los funcionarios municipales inclusive los obligaron a pagar casi G. 8 millones por la construcción de un pozo ciego, con una amenaza de multa de alrededor de G. 20 millones.
Otra pobladora dijo que en su familia reportaron problemas respiratorios debido a la contaminación que se percibe en el aire. “Es perjudicial para las personas. A mi marido ya no le suelta la tos.
Él consultó y le dijeron que puede ser por el tema de la cloaca”, aseguró Sara Zeballos, otra vecina afectada por la obra inacabada.
Deuda. El ambicioso proyecto de desagüe pluvial en la zona del barrio San Pablo, en este caso el lote 2 correspondiente a la cuenca del Arroyo Lambaré, se encuentra actualmente en un estado de incertidumbre debido a una deuda de G. 2.727 millones que se arrastra desde la época del ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez.
Ni Luis Bello ni sus administradores informaron aún sobre la fecha en que se saldarán los compromisos con la contratista, en este caso el Consorcio CCC-Tecsul.
En el papel, el contrato con la firma se modificó mediante la Resolución N° 1.771/2025, que autorizó la suscripción de un convenio modificatorio al contrato principal.
Dicho documento contempla una reducción del costo original de la obra, G. 64.777.837.460, a G. 64.362.808.962, lo que representa una disminución del 0,64%, equivalente a G. 415.028.498.
Entre los ajustes técnicos del convenio se incluyeron ajustes en el sistema de alcantarillado, se redujeron secciones por limitación de espacio y se sumaron rejas transversales para “mejorar la captación, debido a la topografía del terreno”. También se añadió la construcción de pozos ciegos provisorios ante la falta de una red cloacal en la zona.
Obra en Gral. Santos y San Antonio genera dudas en pobladores
La obra de desagüe proyectada para la zona de General Santos y San Antonio debía comenzar esta semana, según Antoliano Benítez, director de Obras de la Municipalidad de Asunción. Ante la nula actividad en la zona, ÚH buscó confirmar la fecha exacta con el director y el intendente Luis Bello, pero ninguno respondió a los mensajes.
Vecinos consultados por Última Hora manifestaron su escepticismo con respecto a las modificaciones del proyecto que será encarado por la empresa Teco SRL.
”Por más de que se hayan hecho modificaciones en el proyecto que ellos presentaron como para adecuar de mejor manera, creo que igual ese siempre va a ser un punto conflictivo”, aseguró uno de los pobladores aludiendo al tramo que será intervenido.
El funcionario municipal informó la semana pasada que el proyecto sufrió cambios en el trayecto del desagüe y en el punto de descarga final, debido a distintos obstáculos hallados en la zona de obras.
Se detectaron problemas de “estrangulamiento” en el cauce del arroyo Las Mercedes, a la altura de la avenida Artigas, lo que sumado al aumento del volumen de agua (derivado de la nueva obra) podría causar desbordes e inundaciones en toda la zona de descarga. Esto en caso de ejecutarse el proyecto original, según refiere el informe de la intervención.
Los pobladores también dudaron del tiempo de ejecución de la obra y manifestaron que las calles preparadas para realizar los desvíos, como 14 de Julio y San Cosme, podrían resultar estrechas e insuficientes para contener a los vehículos que transiten por la zona.
Esta obra debía financiarse con el bono G8 (G. 360.000 millones), que se emitió en 2022 y fue desviado durante la administración de Nenecho Rodríguez, según la intervención.