El Parlamento no sorprende. Acostumbrados a sus derroches y privilegios, ahora senadores y diputados han decidido otorgarse un aumento en el Presupuesto de Gastos 2026, que será destinado a la creación de nuevos cargos para ambas cámaras. Última Hora reveló esta información, que se manejaba con total sigilo. Los aumentos serán destinados a la creación de nuevos cargos en la institución. Ahora, los senadores contarán con 941 cargos el próximo año, mientras que en Diputados la cantidad llega a 1.640 puestos.
Alejados de la realidad que vive la mayoría de los paraguayos, los legisladores decidieron aprobar unos G. 25.000 millones adicionales sobre la propuesta inicial del Poder Ejecutivo. Dichos recursos del Presupuesto irían destinados a la creación de cargos, tanto en Diputados como Senadores. La Cámara Baja va a acceder a un total de G. 10.000 millones adicionales, que serán usados para crear 62 nuevos cargos, y otros 40 en el Senado.
Según datos de 2024, las nóminas de funcionarios contratados y nombrados del Congreso Nacional, correspondientes al mes de setiembre, consignaban que hay un total de 4.203 funcionarios: 1.919 prestan servicios en Diputados, 1.383 están en el Senado y en el Congreso se encuentran desempeñando funciones un total de 901 personas.
Además, solamente en el Senado hay 115 asesores, la mayoría de ellos prestando servicios directamente en despachos de senadores y el resto en direcciones y comisiones. Una gran cantidad de asesores son heredados de periodos pasados y cada grupo sigue incorporando a más personas en “cargos de confianza” (ÚH, noviembre 13, 2024).
Recordemos que la ex senadora Kattya González, quien fue destituida, había presentado un proyecto de ley para establecer la carrera del funcionario legislativo, y en este documento se establecía que los asesores solamente podían permanecer en el cargo por un periodo legislativo.
Hoy, el Congreso Nacional está compuesto por 125 legisladores, 80 diputados y 45 senadores, y se calcula que hay 34 funcionarios por cada legislador.
Recordemos asimismo que en el actual Presupuesto 2025, los legisladores habían introducido un aumento de G. 5 millones, con lo cual el salario mensual de los parlamentarios llega a G. 37.774.840. Así, mientras los miembros del Congreso se autoaumentan arbitrariamente sus salarios y gozan de privilegios, los trabajadores que sostienen con sus impuestos la pesada carga de la estructura del Estado apenas en el mismo periodo han recibido un aumento de G. 107.000.
Un trabajador, con suerte, percibe G. 2.798.309 de salario mínimo, y un legislador gana 37.774.840.
Se debe mencionar también la ampliación en el edificio del Congreso, con refacciones para construir nuevas oficinas, que han tenido un costo de más de G. 5.000 millones. Como excusa hablan de superpoblación de funcionarios, pero sin embargo continúan engordando la nómina como se ha señalado al principio.
Resulta frustrante para el ciudadano convivir con la desvergüenza y el descaro de los legisladores, quienes, en los últimos años, han ido consumiendo la paciencia de los paraguayos y paraguayas. Además de los autoaumentos, diputados y senadores han defendido los millonarios salarios para nepobabies, gastos superfluos como quinchos de oro, así como innecesarios proyectos de obeliscos y monumentos.
Este derroche, estos privilegios parecen un claro mensaje a los electores, y demuestran la no solamente falta de empatía de los parlamentarios con los ciudadanos, sino también la absoluta ignorancia de la realidad del pueblo: salud pública con precariedades, megaproyectos de almuerzo escolar que no funcionan, y una educación que se cae a pedazos; no hay seguridad para el ciudadano, ni empleo digno ni transporte público eficiente.
Como decía el cardenal Adalberto Martínez, nuestro país sufre una ‘‘profunda crisis moral’’. Estos hechos lo corroboran, y es hora de que las autoridades electas y los funcionarios entiendan que son servidores del pueblo, que a él se deben, y su trabajo es buscar su bienestar.
Es hora de que honren el compromiso.