08 jun. 2026

Nueva Zelanda: Unas 240 ballenas mueren tras segundo varamiento en islas

Unas 240 ballenas murieron tras quedarse atrapadas en una playa en las remotas islas Chatham, a unos 840 kilómetros de la Isla Sur en Nueva Zelanda, en el segundo varamiento de cetáceos en menos de una semana y que dejaron casi medio millar de animales muertos, confirmaron este martes fuentes oficiales.

Ciudadanos contemplan los cuerpos sin vida de algunas de las ballenas que quedaron varadas en la playa. Fotografía de archivo. EFE. Nic Bothma.webp

Ciudadanos contemplan los cuerpos sin vida de algunas de las ballenas que quedaron varadas en la playa remota de Nueva Zelanda.

Foto: Archivo EFE.

El Ministerio de Conservación de Nueva Zelanda señaló en un comunicado que sus equipos están trabajando en este varamiento, reportado la víspera en la bahía de Waihere, situada en la isla Pitt y también conocida como Rangiauria (en su nombre maorí).

Agregó que las ballenas sobrevivientes —cuyo número se desconoce— fueron eutanasiadas para evitarles un “mayor sufrimiento”, ya que sus regulaciones internas prohíben reflotarlas en las remotas islas Chatham, debido al riesgo de ataques de tiburones, tanto al personal como a los mamíferos heridos.

“Esta decisión nunca se toma a la ligera, pero en casos como este es la opción más amable”, subrayó el asesor técnico de asuntos marinos del Ministerio, Dave Lundquist, citado en la nota.

Lea también: Unas 200 ballenas mueren tras quedar varadas en remota playa de Australia

Explicó, además, que Pitt es la “isla deshabitada más remota de Nueva Zelanda”, por lo que “las comunicaciones son limitadas y la logística es un reto”.

La muerte de estas 240 ballenas se dan después del deceso de otros 215 ejemplares que se quedaron varados el pasado sábado, a unos 40 km de la isla Rangiauria, que pertenece al grupo de las islas Chatham, en donde residen menos de 800 personas.

Así, los dos incidentes juntos dejaron casi medio millar de esos animales muertos en menos de una semana.

Muchos mamíferos marinos, entre ellos ballenas y delfines, suelen quedarse varados con frecuencia en las costas del sur de Australia y de Nueva Zelanda, sin que los expertos hayan logrado esclarecer los motivos.

Se cree que estos incidentes se producen por enfermedades, errores de navegación, cambios repentinos en las mareas, la persecución de depredadores o a condiciones meteorológicas extremas.

A finales de setiembre más de 200 ballenas piloto murieron tras quedar varadas en una remota isla de Tasmania, en el sur de Australia, en el mismo punto donde dos años antes otros 370 ejemplares perdieron la vida.

Más contenido de esta sección
Hace más de un siglo el psicólogo Wolfgang Köhler demostró por primera vez que una especie animal, el chimpancé, poseía la intuición y capacidad de resolver problemas. Ahora, un estudio recogido en Science, describe cómo un insecto, el abejorro (‘Bombus terrestris’), también tiene esa habilidad sin necesidad de entrenamiento previo.
Un ternerito en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) fue bautizado como el director técnico de la Selección Paraguaya, Gustavo Alfaro, y en este caso, solo lleva su apellido “Alfaro”.
Una inesperada visita sorprendió a una familia del barrio Centro de Concepción, durante la madrugada de este miércoles, cuando un ejemplar de oso hormiguero ingresó al patio de una vivienda ubicada en las inmediaciones de la zona de Zanja León.
Algunos peces son capaces de desplazarse en tierra firme y lo hacen con el tipo de marcha más eficiente para ellos, tal y como se ha demostrado con un robot, lo que puede ayudar a explicar cómo los primeros vertebrados que se aventuraron en tierra aprendieron a caminar.
Los loros son aves altamente inteligentes y sociales, pero se encuentran amenazadas o en peligro de extinción. El tráfico ilegal para mascotismo sigue siendo una de las principales amenazas para su supervivencia.
¿Qué es lo que permite a las palomas encontrar el camino de vuelta a casa tras volar cientos de kilómetros? Un equipo internacional de científicos ha desvelado que el secreto está en unas células especiales que poseen en el hígado, que les permiten detectar el campo magnético terrestre para orientarse.