30 nov. 2023

Nuestro mayor desastre es la mala gestión de las autoridades

En el transcurso de una misma semana en el Paraguay aparecieron dos tornados. El primero en Santaní, Departamento de San Pedro y el segundo en Mbocayaty del Yhaguy, Departamento de Cordillera, ambos con su terrible secuela de muerte y destrucción. Si bien es cierto que algunos fenómenos climáticos se están intensificando, según los expertos, como una consecuencia del cambio climático, el problema más grave que debemos enfrentar en el país es la falta de previsión y la mala gestión de nuestras autoridades municipales.

A menudo se habla del grave déficit de los Municipios para enfrentar las consecuencias de los sucesos climáticos, pero de lo que como sociedad no se debate es sobre la mala gestión de las autoridades municipales.

Esta vez, las tormentas que azotaron prácticamente todo el país dejaron un reguero de destrucción a su paso. En particular, fue brutal la acción de dos tornados en un espacio muy breve de tiempo. El primero, en San Pedro y el segundo, en la Cordillera. Explican los expertos que no se trata de que el cambio climático genere más tornados, sino que lo que en el país eran fenómenos aislados en el pasado, ahora pueden ser más frecuentes, y lo que es peor, más intensos. Porque de hecho que el cambio climático en general supone que se intensifiquen los fenómenos extremos del clima. Esto es debido a que tanto los tornados como las tormentas intensas ocurren tras episodios de olas de calor, como lo venimos experimentando.

Olas de calor, periodos de lluvias abundantes, tormentas severas, el menú del desastre está servido, particularmente cuando consideramos las condiciones en que se encuentra la infraestructura de nuestras ciudades.

El crecimiento desordenado de nuestras poblaciones, la falta de organización y, particularmente, la ausencia de planificación de parte de las autoridades municipales aportan el contexto en el cual lluvias y tormentas dejan terribles secuelas. Los últimos acontecimientos nos muestran precisamente el elevado costo que tiene la ineficiencia y la desidia.

Las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos se traducirán en pérdidas materiales y en vidas humanas, advertían los expertos. Pero nosotros ya nos encontramos en ese futuro anunciado, y en toda su magnitud lo vivieron los pobladores de Santaní y en Mbocayaty del Yhaguy, así como los dos jóvenes arrastrados por el raudal en la ciudad de Lambaré.

Las ciudades de todo el país fueron creciendo sin planificación, el asfalto y el cemento fueron cubriendo cauces de agua naturales y eso, sumado a que el desagüe pluvial es una excepción, produce como resultado furiosos raudales. Por un lado, se debe lamentablemente sumar a la población como parte del problema cuando esta tira sus desperdicios a la calle o a los cursos de agua de manera irregular, que a su vez en los casos lluvia abundante tapona los pocos desagües disponibles y agrava los raudales. Sin embargo, debido también a la ineficiencia y falta de planificación de las autoridades la gestión de los desperdicios es un problema sin resolver y hay zonas en donde no existe dicho servicio. Además de eso, el municipio debe asumir su responsabilidad para crear construir una conciencia y un compromiso de los pobladores con su ciudad, ese es parte del trabajo de las autoridades.

Tras los graves hechos que costaron la vida de dos jóvenes en la ciudad de Lambaré, el intendente dijo que, cuando se registran importantes lluvias el 100% de las calles de la ciudad se inundan.

El trabajo de los intendentes es administrar y organizar la vida de la ciudad. Un intendente, en vez decir que toda la ciudad que está a su cargo es una zona roja cuando llueve, debe explicar qué es lo que está haciendo para resolver el problema. Lo mismo se aplica para los demás 254 intendentes del país.

Urge por lo tanto mayor compromiso de parte de la ciudadanía, no solo para dejar de depositar sus basura en los arroyos o la calle, sino para ejercer mayor presión a las autoridades municipales. Los paraguayos no merecen vivir en el caos y la incertidumbre en los días de tormenta, el país no se puede cancelar por motivos de lluvia. Los políticos en campaña, las autoridades electas y los funcionarios públicos deben recordar, sobre todo, que su principal y único objetivo es trabajar por el bien común.

Más contenido de esta sección
Sebastián Marset, quien según la Fiscalía sería el líder de una estructura criminal de narcotráfico y lavado de dinero, que enviaba cocaína con destino a puertos de Europa y África, fue la figura mediática de la semana. La entrevista y sus entretelones demostraron que Paraguay es un Estado fallido que hemos perdido nuestra soberanía, que las instituciones son una mera fachada y que el territorio nacional es como un apreciado hub empresarial por donde se pasean y negocian a gusto traficantes de drogas, armas y contrabandistas.
La investigación multimedios emprendida por Telefuturo y Última Hora sobre el mercado negro de armas nos muestra un aspecto más de una preocupante realidad: Nuestro país es un paraíso para todo negocio ilegal y un verdadero centro para el crimen organizado. Según esta investigación, armas ingresadas a Paraguay y que están fuera del radar de la Dirección de Material Bélico estarían al servicio de las organizaciones criminales de la región. Con la información disponible solo falta que las instituciones cumplan con su responsabilidad.
El reclamo y la preocupación por asegurar que nuestra Justicia sea verdaderamente independiente están cercanamente relacionados con el principal y más grave problema que aqueja a nuestro país: la corrupción. No caben dudas de que una Justicia sometida a intereses políticos y económicos buscará siempre beneficiar exclusivamente a estos intereses, incluso por encima de nuestra Constitución Nacional y nuestras leyes. No tendremos una democracia ni estado de derecho si no logramos mantener el equilibrio de poderes.
Un nuevo gobierno está por asumir en la Argentina. Pareciera que la palabra que mejor describe el escenario económico para Paraguay es “incertidumbre” en primera instancia, dadas algunas declaraciones durante la campaña electoral. No obstante, si se consideran aspectos más allá de lo estrictamente económico hay una sensación pesimista, ya que el desempeño económico no puede ir separado de la vigencia de los derechos humanos, incluyendo los derechos económicos y sociales que deben estar como objetivos de cualquier gestión de gobierno.
Los primeros 100 días están marcados por la intrascendencia de las medidas positivas y por decisiones del Gobierno que posteriormente debieron ser revocadas por los conflictos que generaron. En definitiva, un saldo neto negativo. Este resultado contrasta con el gran poder de decisión con el que cuenta el presidente, dado que tiene mayoría absoluta en el Poder Legislativo y no tiene que negociar acuerdos ni ministerios con otros partidos políticos. En estos 100 días no ha aprovechado para hacer los cambios legislativos urgentes que se requieren las finanzas públicas y mover la economía hacia un modelo que genere mayores y mejores empleos.
Recordamos otro 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer sin avances. Durante el año hemos observado la exhibición de violencia y crueldad contra mujeres que incluso habían realizado denuncias, pero a las cuales el Estado les ha fallado; por eso hoy debemos denunciar 34 feminicidios. Es urgente un cambio en la cultura y en la educación, es urgente que la sociedad reaccione y se movilice, pero sobre todo urge que las instituciones sean más eficientes para detener esta epidemia de violencia.