Natalia Ferreira Barbosa
Su presencia serena inunda la sala de su casa. A la izquierda, al pie de
la escalera, reposan dos estuches rojos de guitarras. Al frente se ve el
patio y en el corredor cuelgan unas hamacas, mientras que una pequeña
caniche —se llama Aki, una herencia de su madre y fiel compañera de
estudio— mira curiosa tras el cristal. A la derecha está Berta Rojas
(49), recostada cómodamente en un sillón redondo giratorio. La fama y el
reconocimiento no la hacen caminar por las nubes, su humildad se
mantiene intacta.
Tres nominaciones al Grammy, esta última por su disco Historia del Tango
—grabado con la Camerata Bariloche— en la categoría de Mejor Álbum de
Tango, podrían subirle los humos a cualquiera, pero no a ella, cuya
calidez emociona a los corazones con cada acorde de su guitarra o cada
palabra de aliento. Además de su talento para ejecutar la guitarra,
tiene un don que pocos poseen: el de recibir siempre a las personas con
una sonrisa.
—¿Cómo recibiste la noticia de la nominación?
—Realmente con mucha felicidad. Es como un mimo en este tiempo de mucho
silencio y es muy hermoso poder sentir que tu trabajo vuela alto, porque
lo concebimos así. Ponemos lo mejor que tenemos esperando que el disco
cuente con la aceptación del público, porque a él está dirigido. Cuando
sentís que tus pares miembros de la academia, que son los que finalmente
deciden esta nominación, te apoyan y te aceptan, es un momento muy
especial. La lista de nominados se dio a conocer el 23 de setiembre, a
las 10.45, justo el día de mi cumpleaños. Estaba con dos queridas amigas
y dos miembros de mi familia siguiendo todo.
—¿Cómo pasaste tu cumpleaños?
—Ese fue un día diferente, porque supimos de la nominación, entonces se
mezclaron muchas cosas. Por un lado, festejar un cumpleaños sin mi mamá;
pero también por otra parte, sentir su presencia con esta nominación.
Porque estoy segura de que ella tiene todo que ver con esto. Me acuerdo
que cuando estábamos haciendo los primeros ensayos con la Camerata
Bariloche le hice escuchar a mi mamá los arreglos con la guitarra, y
entonces ella se sentó y me dijo: “Esto, mi hija —recuerda imitando un
poco la voz de su madre—, no es para cualquiera, es para gente fina”.
Así que, de alguna manera, mamá me estaba diciendo que el disco tenía
los condimentos clásicos, pero a su vez una mirada que se acerca a la
música popular y con el respeto que ella se merece.
—¿Cómo era de crítica contigo tu mamá cuando tocabas la guitarra?
—Muy dura. Mamá escuchaba cada error, te lo marcaba y te decía: “Up, ese
pasaje hay que estudiarlo de nuevo, señorita”. Era muy rigurosa conmigo,
y como tenía muy buen oído, entonces siempre me exigió mucho y también
todos mis hermanos, porque vengo de una familia de músicos. Es muy
importante cómo el amor de tus padres te sostiene. En mi caso, papá
enfermó cuando yo era muy chica, mucho no le sentí a él. Mi mamá estuvo
en mi vida siempre, con mucha fuerza. Tener el cariño de tus padres te
da muchísima fuerza y para mí eso es muy importante. La fuerza y la
bendición de mamá me han sostenido en muchos momentos de mi vida.
—Tu cumpleaños también se dio en medio de una revuelta estudiantil.
—Eso fue maravilloso. Creo que la marcha del 18 va a terminar siendo una
revolución pacífica y con una enseñanza muy grande de los jóvenes hacia
los adultos, que estábamos sumidos en un enorme letargo del cual parecía
que no íbamos a poder salir nunca. Yo me pregunto: "¿Qué tal si nos
hubiéramos sentado todos frente a la Contraloría hasta sacarle al
contralor? ¿Qué hubiera pasado si nos hubiéramos sentado hasta que
renunciaran los que perciben sueldos ilícitos? ¿Qué pasaría si siete
millones de paraguayos nos sentáramos a exigir?”. Yo creo que hemos
permitido demasiados abusos que ya no pueden ser.
—¿Pudiste seguir todo lo que pasó con los jóvenes?
—Estuve al tanto, con la cobertura de 24 horas de Canal 13 se vio la
desconexión que había en los medios, porque transmitían telenovelas. Es
un momento histórico en que la voz del Paraguay se potencia a través de
la juventud, que es a su vez la mayoría del país y en cuyas manos está
realmente el futuro de la patria. Los jóvenes no le tienen miedo a nada
y estoy con ellos a muerte. Aunque la Facultad de Derecho me decepcionó
mucho, cuando en asamblea decidió volver a clases y no acompañar este
proceso, porque en sus manos va a estar la justicia. Así que, si no
podemos confiar en ella, ¿en quién vamos a confiar entonces?
—¿Qué pensás sobre lo que le sucedió a don Efrén Echeverría con respecto
a su salud?
—Suelo pensar mucho en esto... La salud es un derecho humano y, por tanto,
tiene que ser universal. No puede suceder que Efrén o Juan Pérez
necesiten medicina y no la tengan a disposición, nadie debería padecer
esto. A veces cuando leo que somos uno de los países más felices del
planeta, pienso si nuestro aislamiento del mundo no nos hace ser tan
felices. Quizás no conocemos las realidades que hay en otros lugares y
de las cuales nosotros estamos tan lejos. Realidades para mejor, por las
cuales nosotros tenemos que pelear mucho. Quizás vivimos en un grado de
inconsciencia muy importante. Somos un pueblo muy bendecido por la
naturaleza, por este clima... Quizás por eso. Pero me gustaría que nos
informáramos mucho más sobre los cambios que tenemos que hacer para que
no haya un Efrén que necesite medicina.
—¿Qué podríamos hacer para que un Efrén no necesite medicina?
—Por ejemplo, ¿qué pasaría también si todos los medios públicos como TV
Cámara o Radio Nacional pagaran derechos de autor? ¿O si los derechos de
autores paraguayos fueran respetados? ¿Qué pasaría si todos los medios
se comprometieran con la música paraguaya y la pasaran? ¿Qué pasaría si
se comisionaran obras? ¿Qué pasaría si hubiera menos piratería y los
discos se vendieran? Efrén no necesitaría una pensión graciable, él
podría haber vivido de su arte. Son responsabilidades de todos nosotros,
los ciudadanos. En el momento en que pirateamos un disco de Efrén,
estamos condenándole también a él, y a todos los artistas paraguayos, a
la necesidad.
La 16.ª edición de los Grammy Latinos se realizará el 19 de noviembre.
Allí, Berta competirá con Ariel Ardit con el álbum Aníbal Troilo 100
Años; Octavio Brunetti & Elmira Darvarova con Piazzolla: Desde Estudios
a Tangos; Orquesta del Tango de Buenos Aires con Homenaje a Astor
Piazzolla; Quinteto Leopoldo Federico con Bogotá - Buenos Aires, y
Selección Nacional de Tango con Troilo 100 Años. La guitarrista cuenta
que la primera vez que fue a la ceremonia estuvo muy nerviosa, y la
segunda un poco menos, pero con la presión de cuidar su imagen, ya que
le tocaba presentar un premio. “Este año, si tengo permiso para viajar
de mi doctora, entonces veremos, buscaré un lindo vestido”, dice riendo.
—¿Cómo estás de salud ahora?
—Estoy bien, siguiendo la quimioterapia. Son ocho sesiones, voy por la
quinta. Después sigo un control cada 21 días, por eso tengo que estar en
Paraguay hasta setiembre de 2016. Voy a tratar de viajar por lo menos
una semana al mes a partir de enero y después volveré otra vez al país.
Dios mediante ya en octubre de 2016 estaría libre otra vez.
—¿Cómo está el tratamiento?
—Me extirpé los nódulos cancerígenos que tenía. Ya no tengo cáncer hoy,
eso se removió con una cirugía y no hay metástasis, o sea que estoy
bien. Ahora tengo que terminar el tratamiento para saber que están
selladas las posibilidades de que la enfermedad se propague. Hay varios
tipos de cáncer, algunos son más agresivos y pueden volver a aparecer,
entonces la quimioterapia sella la posibilidad de que vuelvan a hacerlo.
Decidí seguir el tratamiento aquí, porque así podría tener cerca a mi
familia y los profesionales que me atendieron fueron excelentes.
—¿Cómo te tomó el diagnóstico de cáncer de mama?
—Fue una sorpresa. Estaba en modo trabajo, produciendo, llena de
proyectos, y vino lo inesperado. Me parece muy importante concienciarnos
y transmitirles a las mujeres del país la importancia de la detección
temprana, sobre todo este 19 de octubre, que se recuerda el Día Mundial
Contra el Cáncer de Mama. La detección tardía es responsable de muchas
muertes, por eso es muy importante el autoexamen. Eso no tiene costo,
una puede hacérselo sola, y fue el modo en que detecté lo que tenía.
También es imprescindible hacerse a partir de los 40 años una mamografía
anual, porque cuando el cáncer es muy pequeño quizás no te lo puedas
detectar en un autoexamen. Entonces es muy importante ser responsable
con una misma, no dejarse estar con eso. Cuando lo agarrás en un estadio
temprano, es curable.
—¿Te fue difícil dar a conocer tu estado de salud?
—No. No fue para nada difícil, porque en este caso tenés un compromiso
como figura pública con una causa que va más allá de nosotros. A mí me
tocó vivir esto y yo quise compartirlo con la gente, porque es mejor que
lo sepan de mí, o sino la gente puede imaginarse cosas que no son. Y hay
un deber de alertarle a la gente sobre esto, porque una no cree que le
pueda pasar. Pero te pasa, y en el momento menos pensado.
—¿Cuál fue tu actitud cuando te enteraste?
—Y como buen músico clásico, los problemas se resuelven. Los músicos
clásicos trabajamos todos los días corrigiendo errores y buscando en
cada frase la mejor opción posible; entonces, eso fue lo que hice.
Fuimos a buscar los mejores médicos, tomamos las mejores decisiones y
corregimos lo que estaba mal, y en eso estamos y seguimos. El músico
también aprende todos los días sobre la música y también eso hice, lo
tomé como una oportunidad de aprendizaje muy grande sobre la vida misma,
cómo de repente tu plan cambia tan radicalmente, que a veces no se
entiende por qué. Las respuestas aparecen cuando te das cuenta de que
habías dejado de lado un montón de cosas que ya no hacías y que ahora
tenés la oportunidad de hacer. En este caso, poder despertarme en mi
casa, disfrutar de mi país, de mi ciudad, de mi gente, de mi familia y
de mis afectos con un ritmo que hace muchos años dejé de lado. Fue como
un venite para acá y descansá, nena. Soy una persona muy trabajadora,
entonces siempre me exigí mucho y a veces parecía que vivía tres vidas,
y ahora vivo una nomás. (Sonríe)
—¿Qué aprendiste de vos misma?
—Que soy capaz de alterar el plan de vida y no sufrir por ello, sino al
contrario, alterarlo para crecer. Si una está con las ventanas abiertas,
es como que está dispuesta a recibir lo que la vida le quiere enseñar,
eso es importante.
—¿Quienes fueron tu sostén en este tiempo?
—Mi hermana es el sostén principal. Ada, que no me dejó dormir sola ni
una sola noche en el hospital. Mis amigos ahora... —se emociona, hace una
pausa y toma un sorbo de tereré—. Mis amigos hicieron un grupo para
solucionar todos los problemas que pudieran presentarse sin que yo
tuviera que preocuparme de nada. Ellos se reúnen, tienen un grupo de
WhatsApp y todo está resuelto. Aprendés la dimensión real de la palabra
amistad. Me acuerdo que una vez faltaba una droga, y no la podíamos
conseguir, porque no estaba en el mercado de acá ni en los países
vecinos. Ellos se movieron y la droga apareció al día siguiente. Es
impresionante cómo se mueven las personas solidarias y en círculos que a
veces se nos escapan. También te das cuenta de que el paraguayo está
siempre dispuesto a ayudarte y toma causas como si fueran suyas. Además,
tengo amigos del extranjero que me llaman una vez por semana, al final
de su día; colegas que me tocan sus programas de conciertos, otros que
están listos para remplazarme en contratos que tenía...
—¿Sentís que tu manera de tocar la guitarra cambió?
—Es diferente, porque ahora cada nota dice gracias. Porque cuando te
hacés esta cirugía, se pueden tocar accidentalmente terminales nerviosas
que podrían terminar afectándote las manos. El doctor que me operó hizo
un trabajo excelente como cirujano, mis manos están bien, entonces puedo
tocar. Pero la situación pudo haber sido otra, mi cáncer pudo haber
estado más avanzado y afectado otras partes, y no ese fue el caso. Hoy
sé lo que pude haber perdido y entonces cada nota dice gracias por la
posibilidad de seguir haciendo lo que tanto quiero.