Mr. Ray, un empresario norteamericano que junto con su esposa Edith fundaron a finales de los años 70 del siglo pasado en Lambaré un complejo hotelero y deportivo de primer nivel, uno de los mejores por entonces de Sudamérica.
Con el impulso que dio Mr. Ray a los deportes considerados amateurs (desde el tenis, básquetbol, el golf, squash o la natación); estas actividades atrajeron a muchos adeptos y se acrecentó el interés por estas disciplinas.
Especial énfasis puso en el golf y en el tenis. El primero, una actividad casi de élite, ganó gran aceptación en los años 80 y 90, cuando en el país apenas existían canchas para esta actividad.
Especial atención tuvo con el tenis, promoviendo la participación de jóvenes raquetas paraguayas en distintos torneos en Sudamérica, como el Banana Bowl, el Orange Bowl (Miami) y algunos torneos challenger en Europa y el resto del mundo. De allí salieron grandes orgullos paraguayos como Viviana Valdovinos, Larissa Schaerer, Rubén Alvarenga o Ramón Delgado.
El Yacht y Golf Club también fue la base del equipo de Copa Davis encabezado -primero jugador, y luego como capitán- por Víctor Pecci, que lideraba un conjunto en el que destacaban figuras como Francis González, Hugo Ricardo Chapacú, Oscar Emilio Napout, entre otros, que plantó cara en el grupo Mundial a Estados Unidos. Recordado es el juego que se disputó en el Court Central ante Aaron Krickstein y Jimmy Arias, el match se lo terminó llevando Paraguay junto a sus gladiadores.
No es una falacia señalar que aquellos años de gloria del tenis paraguayo coincidió con el gran impulso que dio en su momento Mr. Ray.
Paz en su tumba.