En una escena musical cada vez más abierta a la exploración emocional, la artista paraguaya Giovanna Chantal irrumpe con una propuesta que no busca agradar desde lo superficial, sino conmover desde lo profundo. Negro, su nuevo álbum de estudio, es una obra que se sumerge en las sombras para encontrar, paradójicamente, destellos de luz.
Lanzado el pasado 6 de abril, el material se despliega como un viaje sonoro entre el R&B contemporáneo y el dark pop, donde la estética y la emoción conviven en equilibrio. Con 11 canciones, la artista construye un relato íntimo que aborda la pérdida, la introspección, el perdón y el renacimiento, en una narrativa que dialoga tanto con su historia personal como con experiencias universales.
Lejos de fórmulas predecibles, Giovanna apuesta por una identidad artística sólida. Negro no solo se escucha: se siente. Cada canción funciona como una pieza de un rompecabezas emocional, cuidadosamente producido junto a colaboradores como Negro Drama y Albert Cabrera, y enriquecido con una experiencia creativa internacional que incluyó sesiones de composición en Suecia, cuna del pop global.
“Son canciones que nacen de un proceso muy doloroso, pero también de mucho aprendizaje”, cuenta la artista a Última Hora. Durante más de un año, transformó una experiencia sentimental compleja en una catarsis creativa que hoy toma forma en este disco. “Tuve que aprender de ese dolor, sacar algo positivo y seguir adelante”, confiesa.
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El origen del Negro: entre la pérdida y la transformación
El concepto del álbum encuentra su núcleo en la canción que le da nombre. Negro no es solo un título: es una metáfora emocional. La artista revive allí uno de los momentos más duros de su vida, la pérdida de su abuela, un episodio que marcó un antes y un después en su historia personal.
“Fue el momento más oscuro de mi vida. Todo se volvió negro”, recuerda. Sin embargo, la obra no se queda en la oscuridad, sino que propone un tránsito hacia la luz. “No se trata de quedarse ahí, sino de salir adelante, de transformar ese dolor en crecimiento”, explica.
Esa dualidad de sombra y luz, atraviesa todo el álbum, tanto en lo sonoro como en lo visual. Cada canción está acompañada por una obra de la artista nacional Alejandra Marín, quien traduce el universo emocional del disco en imágenes, ampliando su dimensión estética.
Uno de los aspectos más destacados de Negro es su versatilidad idiomática. Con canciones en español e inglés, Giovanna Chantal reafirma su intención de proyectarse hacia una audiencia global sin perder su esencia.
Dos de los temas fueron concebidos en Suecia, en colaboración con productores y compositores internacionales, lo que aporta nuevas texturas al álbum. Entre ellos se encuentran Time Machine y Fixed the Scars, esta última producida por la propia artista, consolidando también su rol creativo dentro del proceso musical.
“El corazón es el que habla”, afirma sobre su método de composición. Lejos de estructuras rígidas, sus canciones fluyen desde la emoción pura, lo que se traduce en interpretaciones intensas y auténticas. En el caso de Negro, incluso, las voces finales fueron grabadas en un momento de llanto real: “Intenté regrabarla muchas veces, pero ninguna tenía la misma verdad que esa primera toma”.