24 jun. 2026

Miscelánea

Muchas veces escribimos con la esperanza que nos lean. Y que al hacerlo, se analice el contenido de lo escrito con el interés de generar una contrapropuesta, promover un debate. Que si fuera posible, sirva. Con lo publicado hasta la fecha en esta misma columna, se abarcaron varios temas y es probable que muchos de ellos –por su número y falta de detalles– haya dificultado su aplicación.

Van algunos ejemplos:

*Problemas. Cuando los problemas del Estado no se resuelven … Se acumulan y se agravan. Y cuando lo hacen al punto que su solución se vuelva casi imposible; se van encareciendo dificultando al mismo tiempo, su solución.

*Historia. Suele decirse que la historia es la conciencia de una nación porque debe proveer a su gente la dimensión exacta de los sueños e ideales que forjaron su emergencia y sus relatos. Por lo que la historia debe ser “operativa” y debe alertarnos sobre lo que hubiera de negativo en sus pliegues y para que evitemos su reiteración.

Y la historia debe ser además, docente. De manera que, en lo que quede del camino, nos apliquemos a la tarea de proveer el “combustible emocional” que requieren los pueblos para la concreción de sus sueños.

El primer problema sobre nuestra historia o el juicio sobre nuestros héroes fue la mentira. Haciendo tanto daño como cuando se miente sobre los objetivos propagandistas que les adjudicamos. Para cualquier causa y bajo cualquier bandera.

*La lucha contra la corrupción. La idea debe significar que, desde el Estado, se enaltezca lo bueno y se castigue lo malo con el rigor que establezcan las leyes. Exigiendo al gobierno las buenas prácticas correspondientes para el ejercicio de la gestión.

Porque frecuentemente, nos manifestamos en contra de la corrupción de los otros, ignorando que en el vicio incurren también nuestros correligionarios, amigos o, parientes.

*Carencia de Patriotismo … Ausencia de patriotas. Es común escuchar: “Ya no existe patriotismo”. Y es que el ser patriota conlleva necesariamente el ejercicio de la virtud. No es solamente patriota aquel que ha sacrificado su vida en aras de la patria. Porque en todo caso, el patriotismo está ausente de nuestras conductas porque, la entidad llamada Patria tampoco existe. O no se corresponde con la definición que le otorga el diccionario.

*Defecciones del Estado. Alguien escribió alguna vez: “La discapacidad del Gobierno como árbitro, convierte a la sociedad en jungla. Y esa defección no es gratuita. Es gravosa en padecimientos humanos, en vidas”.

*Un aumento de las demandas al Estado. Existe una sobrecarga de protestas en la sociedad; de marchas, contramarchas. Pareciera que cuanto más democracia tenemos, también sufrimos contradictoriamente, de menores posibilidades de gobernabilidad. Debería concluirse entonces que la participación popular –en cualquiera de sus formas y niveles– debe respetar las reglas de juego y no cebarse de sus debilidades. Porque el bajo nivel de las instituciones y el alto nivel de la participación popular, producirá conflictos debidos a un equilibrio inestable en la sociedad.

*Diferencias entre dictadura y democracia. Una, fundamental: Que los dictadores de antaño (y los de ahora), podían eliminar fácilmente a sus adversarios. Mientras que en la democracia hay que negociar con ellos.

La democracia, remitida exclusivamente a la cuestión comicial, hizo brotar en los Partidos una dependencia obsesiva del “fervor popular”, de protagonizar las primeras planas de la prensa. Con el itinerario consolidado con el sistema “democrático”, iremos des-avanzando de elección en elección y NUNCA, podrá encararse la reconstrucción del país. Desmantelando lo malo y construyendo nuevos procedimientos de trabajo.

El sistema político/partidario solo se remitió a resolver la ecuación elección = votantes = dinero. Por lo que la elección se remite a convencer. Para lo cual e inevitablemente, debe constarse con el combustible inevitable de toda elección: Recursos económicos. Debido a que la mayoría de votantes está compuesta por gente que votará a quienes le den –o le prometan– más dinero. Y así tenemos lo que tenemos: Autoridades electas mediante un sistema que se ha desentendido desde el inicio, de la calidad de la representación; de cuyo resultado se han consolidado candidaturas mediocres, dentro de sistemas partidarios que confina cualquier posible cambio, cualquier savia nueva dentro de los Partidos al desván de los trastos viejos.

En conclusión: Deberíamos tener en cuenta que cuando colapse el aire puro, no podremos respirar aunque nos encerremos en un monasterio suizo. Cuando se contamine el agua, las epidemias no respetarán los barrios exclusivos ni los countries ni los condominios ni los edificios en altura. Porque en la actualidad y verificados los avances habidos mediante la conciencia y el saber, fueron sustituidos por un “manual de procedimientos” que vienen con el producto empaquetado. Con dibujitos… Sin necesidad de que sepamos leer o escribir.

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