Opinión

Lo único claro es la incertidumbre

Como nunca antes, el presidente de la República tiñó de interna colorada una de las actividades más solemnes de su investidura como lo es el informe anual al Congreso.

Estela Ruíz Díaz Por Estela Ruíz Díaz

En ese escenario, Mario Abdo Benítez utilizó el podio para dar cuentas de su gestión, pincelar someramente el último año de gobierno, pero especialmente para denostar contra su adversario Horacio Cartes. Con palabras más elegantes que las usadas en un acto político, señaló las diferencias con su antecesor señalando que no humilló a la función pública poniéndola al servicio “de corporaciones, o grupos mafiosos y delictivos, como no aproveché información privilegiada del Estado para alimentar los negocios particulares de nadie; del mismo modo puedo asegurar que no renunciaré a mi obligación de trabajar por las necesidades de nuestro pueblo”.

Mencionó especialmente el tema que hoy tiene entre las cuerdas al empresario tabacalero. El asunto del avión iraní, cuyos tripulantes son señalados de haber participado en tráfico de armas en el marco del terrorismo islámico. En la disputa republicana, Cartes sumó otro frente de batalla aparte de la consabida acusación de contrabando de cigarrillos y sometimiento de las instituciones del Estado, ya que este caso golpea especialmente a la bandera israelí, que defiende fuertemente por su relación política y económica que fortaleció durante su presidencia y que tuvo como enlace al lavador de dinero, Darío Messer. Más allá de las explicaciones que puedan justificar las operaciones financieras, no es fácil defender a clientes iraníes acusados de vínculos con el terrorismo. Esta situación le vino como anillo al dedo al vicepresidente Hugo Velázquez, quien hasta el momento cargaba solo con la cruz de los peligrosos vínculos con Hezbollah. Ahora, se reparten culpas. No solamente eso, Mario Abdo –que ha tenido un impasse con Israel por el traslado de la Embajada paraguaya de Jerusalén al inicio de su gobierno– recibió el reconocimiento de Tel Aviv por la alerta a la región, provocando el enojo iraní que acusó de sionistas a los ministros de Seguridad paraguayos.

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La interna colorada se juega, como nunca, en el escenario internacional. Mario Abdo espera de su aliado más importante acciones para sacar de la cancha a Cartes. Lo demostró una vez más privilegiando la visita a la Embajada de EEUU el pasado viernes, donde participó del izamiento de la bandera del Norte. Lo consideró más importante que ir al Congreso en forma presencial para presentar su informe anual. Gestos políticos que entrañan mensajes.

En tanto, en carpas cartistas hay inquietud política, pero tranquilidad electoral. Hasta el momento, las encuestas favorecen a Santiago Peña. Aunque los sondeos tienen muy mala fama por los groseros errores en las pasadas elecciones, sirven para generar la sensación de triunfo. Peña se instaló como potencial ganador de las internas coloradas.

En el tren de acorralar a Cartes, el oficialismo sobrevuela y pretende que el caso del avión iraní derrape finalmente la fortaleza de Honor Colorado asentada totalmente en el empresario tabacalero, ya que sus fuertes denuncias de lavado de dinero fueron congeladas en la Fiscalía.

PRIMER REVÉS. Al otro lado de la vereda, la oposición unida sufrió un primer revés tras el dictamen de la fiscala electoral Myriam González, quien no reconoce la Concertación hasta tanto subsane el tema del padrón para la elección de la chapa. En consonancia con la tesis colorada, la fiscala se opone al uso del registro cívico nacional para la elección de la chapa presidencial opositora, iniciando con ello una disputa judicial, cuyo final es impredecible. Esta fue la primera señal del poder que ejercerá la ANR que se opuso desde el principio al uso del padrón nacional que incluya a colorados en la interna de la oposición. Líderes opositores –como Guillermo Ferreiro y Sebastián Villarejo– señalaron que no es una sorpresa esta decisión, pero que jurídicamente no tiene valor.

De hecho, el TSJE está totalmente cooptado por los colorados, quienes controlan la mayoría de las direcciones y en casi su totalidad, los fiscales y jueces electorales responden a las órdenes de la Junta de Gobierno. Este pleito será el primer gran examen de los nuevos ministros Jorge Bogarín y César Rossel, ya que Jaime Bestard es un cupo colorado y hará lo que le mande su partido.

Mientras empieza esta batalla jurídica, en la Concertación continúa la incertidumbre con respecto a las alianzas para conformar la chapa presidencial. En estos días, hubo acercamiento entre Efraín Alegre y Soledad Núñez, pero no hay nada definido aún. Esto podría generar un impasse con el Frente Guasu, aunque el abanico de acuerdos es amplio como la participación en el gobierno a la hora de calmar enojos. Están en la etapa de las encuestas y simulaciones de duplas para conocer las preferencias ciudadanas. En el efrainismo parece primar la tesis de que la izquierda en primera línea provocará miedos que beneficiarán a la ANR, que representa al ala más conservadora de la sociedad. Desde la izquierda, se alerta que una dupla de derecha espantará el voto progresista, clave para ganar la elección. La delgada línea roja que analizan los asesores es quién traerá más votos, o quién causará menos daño colateral. Las negociaciones en la Concertación caminan en la cornisa, pero les alienta que las encuestas reflejan el deseo ciudadano del cambio. El lenguaje de disputa colorado es uno de sus mayores activos, revelan los sondeos, ya que en el enfrentamiento entre cartistas y oficialistas ya no se reduce a la consabida corrupción o copamiento del Estado, sino de quién es peor que el otro: van desde corruptos, terroristas, contrabandistas, narcotraficantes y cuanto gentilicio exista en el crimen organizado. Más que una disputa electoral, parece una guerra de mafias.

Aunque parezca todo muy claro en la superficie electoral, la incertidumbre sigue marcando los dos escenarios. La interna colorada, aunque polarizada y definida con los dos candidatos, tiene la espada de Damocles de una supuesta intervención del más alto nivel geopolítico; en tanto en la Concertación aún no definen las chapas porque están atascados por la desconfianza, ideologías y miedos.

Textual

“Esta situación era de esperarse. No causa sorpresa el dictamen de la fiscala electoral Myriam González. Sus argumentos son falaces, la ley de la Concertación es una ley especial y establece que los concertantes expresarán cuál padrón van a utilizar, por lo que consideran que están facultados para hacer uso del Registro Cívico Permanente. Esta fiscala electoral demuestra que es una mandataria de la ANR y no de la sociedad, porque la Fiscalía debe defender los intereses de la sociedad”. (Sebastián Villarejo, presidente de PPQ)

Lo que hay que saber

CBI. José Ortiz y el diputado Erico Galeano se negaron a participar de la comisión que investiga el lavado de dinero. Para evitar sospechas, Ortiz compareció luego, pero se negó a responder.

ITAKYRY. Un conflicto entre brasileños e indígenas pone foco sobre la irresponsabilidad del Estado en la gestión de la tierra. Indi e Indert compiten en corrupción e inoperancia.

REPARTO. Mario Abdo utiliza su cupo político para empeorar la representación diplomática del país ante el mundo. Ahora propone al diputado Ángel Paniagua como embajador ante Qatar.

BUSCANDO IMPUNIDAD. El gobernador de Guairá, el cartista Juan Carlos Vera, presentó su renuncia, en medio de la intervención del Ejecutivo por serias acusaciones de corrupción.

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