Lilian Samaniego, senadora de la ANR, está abierta al diálogo con el bloque democrático, integrado por la oposición en el Senado, y no descarta la posibilidad de unidad con miras a la renovación de la mesa directiva.
Es más, ya admitió que conversó con la liberal Celeste Amarilla, el miércoles pasado. La senadora liberal había señalado que no tendría problemas en votar por un colorado disidente para la presidencia del Congreso.
Lilian también fue consultada sobre la expulsión de Kattya González, lo cual lamentó, alegando que correspondía una suspensión de 60 días sin goce de dieta. A su criterio, no tuvo la oportunidad del derecho a la defensa.
“El Parlamento y, en particular, en el Senado el diálogo entre todos, con base en el respeto en el disenso, siempre va a ser constructivo”, remarcó. “Nosotros estamos hablando, claro, es de un interés estar en la mesa directiva, pero lo más importante es ver en qué agenda podemos ponernos de acuerdo y avanzar en el trabajo”, manifestó.
“No se pueden, todos los días, presentar las agresiones personales como prioridad en la gestión del Senado. Es lo que estamos viendo”, acotó.
“Nunca se descarta nada; hay que dialogar, hablar. Ayer (por el martes), le escuché a la senadora qué opina sobre la vida institucional del Senado. Estamos dialogando”, refirió, en alusión a Amarilla.
“Los 45 senadores queremos ser presidentes”, fue su respuesta ante la consulta sobre su intención de pelear por la presidencia del Congreso.
Evitó hablar sobre la posibilidad de que pueda ser expulsada, teniendo en cuenta los rumores de que podría también estar en la lista.
“No temo porque actúo por convicción con aciertos y desaciertos”, señaló, agregando que en todo caso si se presenta el pedido de pérdida de investidura, daría a conocer cuál es su posición.
Suspensión. “Mi propuesta fue la única que, para mí y para muchos, era la que correspondía, en ese entonces, que es la suspensión por 60 días sin goce de sueldo por la inconducta”, refirió, con relación a la expulsión de Kattya.
“Está estipulado en la Constitución y en el reglamento por la inconducta y los improperios realizados por la entonces senadora”, dijo.
“Para mí, no tuvo el derecho a la defensa”, indicó, excusándose de opinar sobre el libelo acusatorio, y llamando más bien a la pacificación.
“Estoy siguiendo, a través de los medios, las expresiones, manifestaciones, a través de comunicados, gremios del sector privado preocupado, todo es atendible; a la Iglesia (...) Todo lo acontecido merece una evaluación”, dijo.
“No voy a decir error; lo que voy a ratificar es lo que propuse era lo más atinado; punto intermedio; parar y darle la oportunidad del derecho a la defensa”, insistió en alusión a la encuentrista.
Sin diálogo en la ANR. “Como colorada lo que puedo decir es que tenemos esa responsabilidad de gestión. Formo parte; llegué al Senado, en esta oportunidad, en la disidencia del partido. Lamentablemente, hasta hoy no hemos tenido un diálogo entre todos”, fue la crítica, que viene haciendo desde hace tiempo la parlamentaria.
“El partido tiene la responsabilidad de gestionar, dar respuesta; hay que buscar la forma en qué ponernos de acuerdo; respetarnos en el disenso, pero ser actores de lo que la gente está esperando de nosotros”, fue el mensaje para la nucleación partidaria, insistiendo en el diálogo como herramienta democrática.