22 oct 2026

Liderar la Corte de México baja el estigma de raza y discriminación: “Me critican por ser indígena”

Un indígena preside la Corte Suprema de México por primera vez en 168 años. Hugo Aguilar asegura que lo debe todo a la polémica reforma judicial impulsada por la izquierda gobernante, pero aún se enfrenta a diario a críticas racistas por “la camisa”, “el zapato” o “el peinado”.

Hugo Aguilar, presidente de la Corte en México

El presidente de la Suprema Corte de Justicia de México, Hugo Aguilar Ortiz, sonríe durante una entrevista con la AFP en la Galería de Presidentes.

Foto: Alfredo Estrella/AFP.

De 53 años, fue el candidato más votado de la primera elección judicial el año pasado, cuando México se convirtió en el único país del mundo que elige a todos sus jueces por voto popular. El único indígena que presidió el máximo tribunal judicial antes que él fue Benito Juárez, considerado el padre del México moderno.

“Sin la reforma yo no estaría aquí”, dice a la AFP este juez proveniente de San Agustín Tlacotepec, un pueblo mixteco en Oaxaca, que viste guayabera blanca con bordados indígenas.

“Yo como abogado venía aquí y lo más que pude hacer fue pisar el edificio”, añade en su primera entrevista a un medio internacional desde que asumió el cargo hace casi un año.

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Toda su vida la dedicó a las causas indígenas, sin pensar que un día llegaría a encabezar la corte suprema.

Responde sereno a quienes lo ubican como ficha de los gobiernos de izquierda que encabezó primero Andrés Manuel López Obrador y ahora su sucesora, Claudia Sheinbaum.

“Si yo fuera, como dicen, del régimen o del ex presidente o de la actual presidenta, yo hubiera sido ministro hace cinco o seis años”, subraya.

Y destaca que los ataques en su contra nunca se centran en lo judicial. “Es porque me pongo mal la camisa, es por el zapato, es por el peinado”.

“La crítica hacia mi persona es (por ser) indio”, dicen que por eso “no tiene posibilidades, no tiene capacidad, no tiene conocimiento, no tiene aptitud”.

Inspiración y guía

Aguilar es poco amigo de las fotos. Posa incómodo en la imponente sede de la Suprema Corte de Justicia junto a un retrato de Benito Juárez, quien luego, como presidente de México, consolidó la actual república.

“Es inspiración y es guía”, asegura el jurista.

La reforma recibió fuertes críticas de la oposición y especialistas, que advierten sobre una politización del sistema judicial.

Aunque los partidos no participan de la elección, hubo denuncias de que el oficialismo promovió candidatos, incluido Aguilar.

Sin embargo, Aguilar insiste en que la política no empañará la corte que preside.

“Todos pensaban que la Corte iba a entrar a un terreno de activismo judicial, de tener resoluciones sin sustento jurídico, sin basarse en la Constitución”, explica. “Muchos dicen ‘cambió la corte, cambió todo el sistema... la certeza jurídica se va a la basura’”.

“Eso está totalmente descartado”, sostiene.

Impunidad

Aguilar ve la reforma como un proceso lento y entiende que no verá todos los cambios que requiere el sistema judicial mexicano, que por años fue señalado de corrupto y de omiso ante la impunidad.

“El ciudadano de a pie siente la inseguridad, la impunidad, incluso uno siente de pronto de impotencia”, explica. “El papel que nos toca desempeñar es de ser firmes en el mandato, ser firmes en extirpar todos los vicios del sistema”.

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Los críticos de la reforma lo creen difícil. Expertos sostienen que el nuevo sistema abre la puerta a la compra e intimidación de jueces por parte del crimen organizado y grandes corporaciones.

“Empezamos acá y estamos buscando que permee hacia abajo”, sostiene Aguilar. “Hay que reconocer que hay un conjunto de inercias difíciles de atajar”.

El balance que hace de su gestión es positivo. Celebra la reducción del rezago judicial y asegura que la corte es más accesible, cercana a la gente.

No nos hace más

Aguilar incorpora los bordados indígenas a sus camisas y togas, y cuenta que fue su madre quien bordó su guayabera.

Recuerda su niñez mixteca, cuando pedía permiso a la tierra para sembrarla, y las ceremonias para pedir lluvia.

Y a eso quiere volver. “Me dijo mi madre que el día que cambie es porque ese día no regreso al pueblo” y “yo no quiero eso”.

“El cargo no nos hace más, no nos hace menos, no nos debe hacer inalcanzables”, sentencia.

Fuente: AFP.

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