10 feb. 2026

Las abuelas orcas viven más para ayudar a los nietos

Las “ballenas asesinas”, u orcas, comparten con los humanos la supervivencia de las abuelas mucho tiempo después de la menopausia, una característica de pocos mamíferos que mejora las perspectivas de los nietos, según un estudio que publica este lunes Proceedings of the National Academy of Sciences.

Orcas.jpg

Las orcas hembras sobreviven más allá de su ciclo reproductivo.

Foto: Pixabay

“El entender por qué las hembras en algunas especies de mamíferos cesan la ovulación antes del fin de sus vidas es un reto interdisciplinario de larga data”, indicaron los investigadores encabezados por Stuart Nattrass, del Departamento de Biología en la Universidad de York, en el Reino Unido.

En la mayoría de los mamíferos la senescencia reproductiva va a la par con el envejecimiento físico, pero la decadencia reproductiva es mucho más rápida que la física en los humanos, el calderón tropical o de aleta corta (Globicephala macrorhynchus), las belugas (Delphinapterus leucas), los narvales (Monodon monoceros), y las ballenas asesinas (Orcinus orca).

Las hembras de estas especies “sobreviven más allá de su ciclo reproductivo”, explicó el artículo.

“En los humanos, las abuelas –agregó– ayudan a incrementar la supervivencia de sus nietos y, a su vez, su propia aptitud evolutiva”.

Lea más: “Las ballenas beluga y las narvales también tienen la menopausia”

Los científicos hicieron referencia al “efecto abuela” en un gama de sociedades humanas, incluidas las sociedades actuales de recolectores y cazadores y poblaciones preindustriales y que contribuye a la supervivencia de la especie.

“Aproximadamente, tres de cada cuatro mujeres que llegan a la edad adulta en las sociedades de cazadores y recolectores no dan a luz después de los 45 años de edad, y en promedio tienen una expectativa de vida hasta mediados de los 60 años”, indicó el estudio.

“De manera parecida, las orcas también tienen periodos de vida posmenopáusicos extremadamente largos: dejan de reproducirse al final de los 30 y comienzo de los 40 años de edad, pero siguen viviendo por décadas”, añadió.

Para su estudio los científicos examinaron los datos de más de 40 años de censos en dos grupos de orcas, cuyos hábitat está en el Pacífico noroccidental, afuera de las costas Washington (EE.UU.) y Columbia Británica (Canadá).

En su trabajo analizaron las tasas de supervivencia de 378 “nietos y nietas”, cuyas abuelas maternas estaban identificadas y, cotejando esos datos con la abundancia anual del salmón, los autores encontraron que en los dos años siguientes a la muerte de una abuela hubo una reducción en la supervivencia de los nietos.

Nota relacionada: “Descubren que antigua ballena de 15 metros era una depredadora prehistórica”

“En particular, el efecto abuela pronostica que las abuelas incrementan la aptitud de la especie sustentando a los nietos y nietas que dependen de la comida que se les provea por algún tiempo después del destete”, señaló el artículo.

“Con su menopausia las abuelas evitan el conflicto reproductivo con sus hijas y ofrecen mayores beneficios a sus nietos”, añadió. “Los beneficios posreproductivos que las abuelas dan a sus nietos son más importantes en tiempos difíciles cuando la abundancia de salmón es de baja a moderada”.

Los investigadores indicaron que sus datos muestran que las abuelas que siguen teniendo crías no son capaces de proporcionar el mismo nivel de apoyo que las abuelas posmenopáusicas y “por eso la evolución del fin del periodo reproductivo aumenta la capacidad de una abuela para ayudar”.

Más contenido de esta sección
Pichones de guacamayo que fueron rescatados del tráfico ilegal se alistan para ser independientes luego de recibir cuidados en el Refugio Faunístico Atinguy de la Entidad Binacional Yacyreta (EBY).
En medio de los devastadores incendios que se registraron en Lirquén, Chile, la historia del felino emocionó a miles de personas luego de que se conociera cómo salvó a su dueño de morir por inhalación de humo.
El año empezó con pasos tímidos y respiraciones nuevas en el Refugio Biológico de Bela Vista. En una de las primeras mañanas de enero, siente por primera vez la luz del sol un ciervo bororó y tres días después, llega un tapir.
Un ejemplar de guacamayo azul (gua’a hovy), víctima del tráfico ilegal de fauna, se recupera favorablemente en el Tekotopa Centro Ambiental de la Itaipú Binacional y podría ser liberado próximamente a su hábitat natural.
Una anaconda amarilla (kuriju) fue captada en la ciudad de Villeta, en el Departamento Central, por un automovilista. El animal posiblemente acababa de comer un animal cuando fue visto.
Los caballos perciben el olor del miedo en los seres humanos y se vuelven más vigilantes en presencia de esta señal química, según un estudio realizado recientemente por un equipo francés.