Dos especies distintas del Bosque Atlántico del Alto Paraná que encontraron refugio en el espacio administrado por la Itaipú Binacional, ubicado en Foz de Yguazú, a poco más de 15 kilómetros de Ciudad del Este y media hora de viaje, donde se puede disfrutar del tour sustentable, con contacto directo con la naturaleza.
Bambi. Bambi fue el primero en asomarse al mundo el 12 de enero. Hijo de Bambina y Skol. Los cuidadores lo observan sin invadir, atentos a cada movimiento, a cada intento de ponerse de pie, a la señal más importante de todas que haya logrado amamantarse en sus primeras horas. En el refugio saben que en ese detalle se juega muchas veces el futuro de la cría, cuyo proceso tiene un acompañamiento paso a paso.
El nacimiento marcó un nuevo capítulo en la historia del Programa de Reproducción de Especies de Itaipú. Bambi ocupa el lugar 218 en el registro del ciervo bororó, una especie esquiva, asustadiza, que exige paciencia y silencio.
La veterinaria Aline Konell explica que los primeros días son decisivos y que el mayor desafío no siempre es el parto, sino lo que viene después. La llamada tríada neonatal –falta de alimento, de hidratación o de calor– sigue siendo la principal amenaza. Por eso, más que intervenir, el equipo observa.
En la pequeña “maternidad” del refugio, las madres ocupan recintos especiales. El ombligo se cura con cuidado, la leche materna marca el ritmo de los primeros meses y, más adelante, llegan el follaje, las frutas, especialmente los plátanos, como alimento.
Jamelão. El 15 de enero, cuando Bambi todavía aprendía a caminar, nació Jamelão. El tapir llegó con su propio peso simbólico. Es el cachorro número 36 nacido en Bela Vista y el primero de una madre joven llamada Mandioca, que sorprendió a los especialistas al quedar preñada antes de la edad que señala la bibliografía. También marcó el cierre de una etapa: Su padre, Pepeu, se “jubila” del programa luego de aportar ampliamente su genética.
La gestación del tapir es larga y exige constancia. Trece meses de espera para un solo nacimiento. Cada cría cuenta. Por eso, Jamelão no llega solo, ya que se suman Ipê y Rabanete, nacidos en diciembre, y otros que se esperan para los próximos meses. Desde este refugio se envían pares de ejemplares para repoblar otras reservas o reintroducirlas en sus hábitats naturales, para seguir con la reproducción.
El Refugio Biológico de la Itaipú, margen izquierda ofrece un paseo que combina la educación ambiental, la preservación de la biodiversidad y el contacto con la naturaleza. El acceso tiene un costo y las boletas se pueden adquirir en el portal https://ingressos.turismoitaipu.com.br.
Forma parte de una cadena de atractivos turísticos que la entidad Binacional ofrece en la región de la Triple Frontera, tanto en el lado paraguayo y lado brasileño, que es visitar la Central Hidroeléctrica, el espectáculo de luces, además de otras reservas naturales ubicados en el Alto Paraná.