López Arce acota que, al igual que una sombrilla protege de la lluvia, este enfoque busca proteger a los jóvenes y adultos mayores de la desmotivación que muchas veces acompaña la búsqueda laboral, con frases como “no puedo”, “no me sale” o el desgaste tras varios rechazos. Para ello, psicólogos laborales y estudiantes de psicología acompañarán el proceso brindando apoyo emocional, coaching motivacional y orientación práctica.
“Sabemos que los jóvenes necesitan un impulso extra para enfrentar entrevistas y ferias de empleo. La nueva generación tiene menos tolerancia al fracaso y requiere contención. Este programa busca darles esa fuerza para no rendirse”, explicó López Arce.
La metodología contempla que cada psicólogo atienda entre 5 y 10 buscadores de empleo, con quienes conformará grupos de WhatsApp para consultas, realizará reuniones virtuales semanales y encuentros presenciales mensuales. Los voluntarios dedicarán al menos tres horas semanales, ya sea en modalidad presencial o a distancia
El programa, aunque tendrá como foco a los jóvenes que buscan su primer empleo –muchos de entre 17 y 20 años que enfrentan entrevistas por primera vez– también estará abierto a personas mayores de 45 años, quienes enfrentan barreras similares de autoestima y reinserción.
Actualmente, más de 330 psicólogos y estudiantes ya se inscribieron como voluntarios, con la meta de alcanzar 500 profesionales antes del inicio oficial. Cada uno acompañará a buscadores de empleo en la construcción de confianza, definición de metas y preparación para entrevistas.
López Arce destacó que esta práctica no sustituye a los padres ni a los docentes, pero brinda un acompañamiento profesional en momentos clave. “Muchas veces vemos que los padres quieren ayudar tanto que terminan sustituyendo al hijo en la entrevista. Lo que buscamos es que cada joven asuma su proceso con el respaldo de un profesional que lo motive y le enseñe a valerse por sí mismo”, señaló.
Con este programa, Paraguay se suma a una tendencia global que entiende que la empleabilidad no depende solo de la capacitación técnica, sino también del bienestar emocional y la motivación personal.