Con calles destruidas, barrios anegados tras cada lluvia y una creciente indignación ciudadana por la falta de servicios básicos, la ciudad de Lambaré atraviesa una de las peores crisis urbanas de los últimos años. En medio de la emergencia vial y ambiental declarada por el propio Municipio, cuestionadas figuras políticas se preparan para disputar las internas municipales del próximo 7 de junio, en una carrera marcada por el desgaste de la gestión actual y el hartazgo vecinal.
En este contexto de malestar ciudadano se desarrolla la competencia política por la Intendencia. El actual jefe comunal, Rosa Agustín Guido González Dans, referente del movimiento Honor Colorado, buscará mantenerse en el cargo apostando a la estructura oficialista. No obstante, su administración enfrenta fuertes cuestionamientos precisamente por el deterioro de la ciudad y por la incapacidad de resolver problemas históricos que hoy se agravaron.
Durante su gestión, sectores opositores y organizaciones ciudadanas criticaron reiteradamente la ejecución presupuestaria municipal y la falta de transparencia en torno a contrataciones y obras públicas.
También surgieron reclamos por supuestas priorizaciones políticas en trabajos de reparación vial y por la falta de resultados concretos pese a las reiteradas declaraciones de emergencia realizadas por la administración municipal.
DISIDENCIA
Desde la disidencia colorada emerge la figura de la actual concejal Carolina González, esposa del ex diputado Orlando Arévalo. Ambos fueron denunciados por presunto lavado de dinero, situación que añade un fuerte componente polémico a la disputa electoral.
La figura de González también estuvo bajo cuestionamiento por denuncias sobre presunto uso político de estructuras municipales y por críticas relacionadas con su cercanía a sectores fuertemente cuestionados dentro del oficialismo colorado. Sus detractores sostienen que representa una continuidad de prácticas políticas tradicionales en la ciudad, mientras que sus seguidores intentan posicionarla como una alternativa al actual intendente dentro del propio Partido Colorado. Pese a ello, Carolina González intenta posicionarse como alternativa dentro del coloradismo en una ciudad donde el descrédito político viene creciendo.
OVIEDISTA
También se postulan dentro de la interna de la ANR como precandidato a la Intendencia de Lambaré, el oviedista Aarón Ruiz Díaz a través del movimiento Éticos Republicanos.
Otra aspirante es Cynthia Cantero por el movimiento Universitario Estudiantil ANR
EL PLRA
Por el Partido Liberal Radical Auténtico compiten los concejales Nelson Medina, Eduardo Molinas y Jonatan Mendieta, quienes buscan capitalizar el desgaste de la administración colorada y el descontento ciudadano.
Mendieta lo hace por el movimiento Diálogo azul, liderado por el senador Dionisio Amarilla.
Mientras tanto, el denominado tercer espacio impulsa la candidatura de Celso Núñez, en un intento por captar a electores desencantados con los sectores tradicionales. Es hasta el momento el candidato más fuerte.
Otros candidatos de diferentes partidos son Ignacia Denis, así como Eduardo González. Todos ellos declararon que gastarán menos de G. 5 millones en sus campañas.
FRUSTRACIÓN
La campaña interna se desarrolla así sobre un escenario marcado por la frustración social.
En numerosos sectores de la ciudad, los vecinos sostienen que las promesas electorales ya no alcanzan y exigen soluciones concretas e inmediatas.
Para muchos lambareños, el próximo intendente deberá enfrentar no solo una crisis administrativa y financiera, sino también reconstruir la confianza ciudadana en una ciudad golpeada por el abandono.
Con las internas del 7 de junio cada vez más cerca, la principal incógnita es si el electorado priorizará las estructuras partidarias tradicionales o castigará a los sectores vinculados a la actual situación de la ciudad.
Mientras tanto, Lambaré continúa atrapada entre calles destruidas, emergencias constantes y una dirigencia política bajo creciente escrutinio ciudadano.
Consenso de opositores sin el PLRA
Partidos y movimientos de oposición sellaron la unidad de cara a las elecciones municipales del 2026 y consensuaron la candidatura de Celso Núñez, periodista y abogado. La alianza aglutina a trece partidos políticos, con el compromiso de presentar un proyecto conjunto para enfrentar al oficialismo colorado en una ciudad que, según Núñez, “lleva 40 años estancada”.
El candidato sostuvo que su paso a la política responde a la necesidad de transformar una ciudad que calificó está “en terapia intensiva”. Criticó que en cuatro décadas Lambaré haya sido administrada por los mismos grupos de poder sin dar soluciones a problemas básicos como calles, alumbrado, transporte y gestión de residuos.
“Los lambareños vivimos con la misma desidia y abandono desde hace 40 años. Hay inversiones privadas, shoppings, hoteles, pero el Municipio no acompaña con infraestructura. Hasta los vehículos de plataforma evitan ingresar por el estado de las calles”, expresó.
El PLRA. Mientras en partidos de oposición hubo consenso, no se puede decir lo mismo en el PLRA.
El concejal liberal Nelson Medina decidió impulsar su candidatura hace apenas un mes atrás. Además de concejal, es empresario y accionista de una empresa pastelera. Competirá desde el movimiento Por el bien del Paraguay. Ha declarado un gasto de campaña de G. 100 millones. Deberá competir en estas internas contra el concejal del Departamento Central, Eduardo Molinas, del movimiento Renovación Lambareña Teeté, quien declaró un gasto de campaña de G. 15 millones.
Apoyado por el senador Dionisio Amarilla, desde el movimiento Diálogo Azul se postula el joven Jonathan Mendieta, hijo del actual concejal Lorenzo Mendieta.
Existen postulaciones desde grupos menores, como Ignacia Denis Torres (Partido Libertad y República) y Eduardo Ramón González (Partido Paraguay se Defiende y Actúa).
Los datos reflejan una marcada desigualdad en la disponibilidad de recursos entre aspirantes, con una interna en la que dos candidaturas concentran el financiamiento, en este caso los colorados.
Vecinos votan en medio del abandono y la precariedad
La situación de Lambaré se convirtió en un símbolo del deterioro urbano en el área metropolitana.
A diario, conductores y motociclistas deben sortear enormes baches, hundimientos de asfalto y tramos completamente colapsados, especialmente después de las lluvias.
En numerosos barrios, el agua acumulada destruye calles enteras y deja aislados a vecinos, mientras que los problemas de desagüe pluvial y cloacal siguen sin solución estructural.
La propia Municipalidad declaró una emergencia vial y ambiental ante el crítico estado de la infraestructura urbana.
Sin embargo, para muchos ciudadanos, las medidas adoptadas resultan insuficientes frente a años de abandono y obras inconclusas.
Reclamos
Los reclamos más recurrentes de los lambareños apuntan al pésimo estado de las calles, la falta de mantenimiento de desagües, la acumulación de basura, los raudales peligrosos, la escasa recolección de residuos en algunos sectores y la deficiente planificación urbana.
A esto se suma la indignación por los reiterados “parches” que duran apenas semanas antes de volver a desaparecer con las precipitaciones.
Vecinos denuncian además una ausencia de respuestas rápidas por parte de las autoridades municipales, mientras crece el temor por accidentes de tránsito y daños a vehículos.
Tragedia
En noviembre del 2023, dos militares iban a bordo de una camioneta por la calle Santa Rosa de Lambaré, pero el vehículo en el que iban fue arrastrado por las aguas de un raudal en dirección contraria.
Fueron llevados por la calle que desemboca directamente al arroyo Lambaré y cayeron al cauce hídrico, que no contaba con ningún muro de protección o muro de contención.
Por este terrible hecho solo el intendente de la ciudad fue imputado por intervenciones peligrosas en el tránsito terrestre, pero la jueza Ana Esquivel, en agosto del 2025, resolvió el sobreseimiento provisional del jefe comunal.