Foto: Fernando Franceschelli
Va a ser difícil y el presidente lo sabe. Pero Carlos Aníbal Ortega, el titular del Club Atlético River Plate, promete que el esfuerzo estará enfocado no solamente en permanecer en la Primera División. “Vamos a pelear por la clasificación a un torneo internacional”, afirma. Un desafío grande pero a la altura del club.
Es que el equipo albirrojo es un histórico del balompié local y ahora busca crecer deportiva e institucionalmente, y hacer honor al gran nombre que lleva. Para alcanzar sus objetivos, la comisión directiva decidió mantener el cuerpo técnico que ganó el ascenso, bajo la conducción táctica de Gabino Román y de su ayudante de campo, José Domingo Insfrán, un hijo de River.
Bautismo
Los detalles de la elección del nombre y de los colores quedaron guardados en la memoria de sus fundadores –que ya no están–, pero no en algún documento que haya sobrevivido al paso del tiempo. La tradición oral es la fuente principal para conocer sobre los primeros momentos de River Plate.
El club fue fundado por jóvenes liderados por Teodoro Berkemeyer, el 15 de enero de 1911 en el domicilio de Cecilio Báez, situado en las actuales Mariscal López y Perú, según la historia oficial. Quien fuera presidente de la República también figura entre los que guiaron a la institución en sus primeros años y es señalado como el redactor del primer estatuto del club.
En cuanto al nombre, es indiscutible que proviene de la traducción errónea que los británicos, y quizás también los estadounidenses, hacían del Río de la Plata, a cuyos principales puertos, Buenos Aires y Montevideo, llegaban los barcos mercantes procedentes de todo el mundo y que en su mayoría llevaban la bandera del Reino Unido.
En los muelles rioplatenses se amontonaban los contenedores con la denominación de su destino final: River Plate. El nombre era ideal para ponérselo a un club nacido en los muelles del Río de la Plata. Vale recordar que a finales del siglo XIX y a principios del XX lo usual era nombrar a las nacientes asociaciones deportivas, sobre todo a las de fútbol, con apelativos de origen inglés.
A un grupo de jóvenes porteños del barrio de La Boca se les ocurrió en 1901 –o en 1904, según nuevas investigaciones– llamar River Plate a la institución que fundaron. Trabajadores del puerto de Montevideo también eligieron ese nombre para rebautizar al club que crearon en 1897 con el apelativo inicial de Cagancha FC.
¿De cuál de los dos tomó el nombre el club asunceno? Es difícil responder esta pregunta porque, como se dijo, no quedó constancia escrita de las motivaciones que impulsaron a sus fundadores a elegir esta denominación.
La versión que el club paraguayo defiende es la que dice que el epónimo es el porteño, seguramente porque el crecimiento institucional y deportivo de aquel lo erige en un modelo a seguir para cualquier grupo. La leyenda cuenta que fue el propio Cecilio Báez quien se inspiró en la entidad argentina, que habría conocido en uno de sus viajes a Buenos Aires.
Pero a comienzos de 1911, River de Buenos Aires llevaba recién dos años en Primera División y no había conseguido todavía ningún título resonante; en ese momento estaba lejos de vislumbrar su glorioso futuro y no pasaba de ser un poco conocido club de barrio.
No era ese el caso del team montevideano, que ganó celebridad un año antes, en abril de 1910, cuando se impuso en Buenos Aires al mítico Alumni, el eterno e invencible campeón de los torneos organizados en ese entonces por la Liga Argentina. Por tanto, no es descabellado pensar que si algún River inspiró a los encabezados por Berkemeyer, en aquel 1911, es más probable que haya sido el uruguayo.
El rojo y el blanco
En cuanto a los colores, coinciden con los de sus homónimos rioplatenses, pero una foto de 1912 muestra que la disposición era diferente. La camiseta era totalmente blanca con una franja horizontal roja sobre el pecho. El uniforme se completaba con pantalones blancos y medias negras.
En otra foto, publicada en 1919, se ve a los jugadores de River ya con la camiseta a rayas verticales rojas y blancas, pantalones blancos y medias negras. Esta indumentaria se mantendría hasta la Guerra del Chaco. Posteriormente, el pantalón blanco fue sustituido por el negro y a veces por el azul.
La camiseta albirroja a rayas fue y es la que identifica al River paraguayo, pero a partir de 1969 empezó a alternar la tradicional casaca con la blanca de banda roja, y actualmente es esta la que prevalece como primera equipación, “por cábala”, según el presidente Ortega. Sin duda, mucho tiene que ver con la decisión el hecho de que sea el uniforme del River argentino.
En 1994 fue la última vez que el nombre de River Plate apareció entre los de la división de honor. Desde entonces, el club se mantuvo en las categorías de ascenso, llegando inclusive a jugar en la Cuarta División, en la que se consagró campeón en 2009 y subió a la B, en donde también obtuvo el título en 2010 para llegar a Intermedia. Ahora, tras campeonar en la segunda categoría, vuelve a la máxima división, su hogar natural, pues ahí jugó 75 temporadas.
“Ya fuimos campeones en todas las divisiones, solo nos falta la primera”, dice Ortega. Es otra meta que el cuadro del barrio Mburicaó, el Kelito, quiere alcanzar. Estuvo cerca en 1919, 1926 y 1930, cuando fue subcampeón, y en 1975, que tras ser escolta de Olimpia todo el año tuvo que resignar el segundo puesto –y el ingreso a Copa Libertadores– en una definición por penales contra Luqueño, el último día de ese año.
El club que fue la cuna de jugadores como el Moncho Rodríguez, Dionisio Arsenio Valdez, Lorenzo Jiménez, el Gato Fernández, José Domingo Insfrán, Alicio Solalinde, Tito Vera, Edu Ortiz y José Saturnino Cardozo, por citar a algunos de los más conocidos, está de vuelta. La historia le reclama seguir creciendo y alcanzar la grandeza que su nombre le augura.
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Sucesor
El River montevideano que derrotó al Alumni no es el que ahora compite en la Primera División uruguaya, pues desapareció en 1927. El actual fue fundado en 1932 tras la fusión entre el Olimpia Football Club y el Club Atlético Capurro, tomando su nombre del desaparecido River Plate Football Club. Coincidentemente, Capurro vestía camiseta a franjas rojas y blancas, como el River anterior, mientras que Olimpia usaba una camiseta blanca con un par de alas rojas en el pecho y cuello y puños rojos.