13:25 - 4/02/07
Los datos se desprenden de un informe de la Organización Internacional de Migraciones (OIM) facilitado por su director regional para el Cono Sur, Eugenio Ambrosi, quien declaró que una mujer puede ser “vendida” a una red de explotación sexual por entre cien y 1.600 dólares.
Las víctimas de las organizaciones que trafican con personas para obligarlas a ejercer la prostitución aportan unas ganancias netas anuales de 13.000 dólares a sus explotadores, dijo el funcionario italiano.
El estudio de la OIM, que se ha centrado principalmente en Argentina, Chile y Uruguay, revela que las víctimas suelen ser mujeres de clase social baja, que viven en un ambiente de marginalidad al que suele sumarse un entorno familiar inestable y un precario nivel educativo, lo que reduce sus posibilidades laborales y las predispone a migrar y a caer en diferentes engaños.
En Argentina se da un predominio de la trata interna, pero también se presenta como un país de tránsito de mujeres latinoamericanas a Europa y como lugar receptor de dominicanas y paraguayas, destacó Ambrosi.
Un 52 por ciento de los 118 casos de paraguayas víctimas de trata sexual analizados por la OIM en 2005 tuvieron como destino Argentina.
Chile se presentó en 2006 como país de destino para un 40 por ciento de mujeres argentinas, un 25 por ciento de peruanas, un 24 por ciento de colombianas, un 5 por ciento de chinas y un 2 por ciento de dominicanas, brasileñas y ecuatorianas.
El estudio también revela que Uruguay no es un país de destino de víctimas de trata con fines de explotación sexual, aunque se han registrado algunos casos de mujeres argentinas y brasileñas, pero sí es exportador hacia países como España e Italia, y en menor medida a Argentina y Alemania.
Los ganchos para atraer a estas mujeres son diversos, pero en la mayoría de los casos se trata de otras mujeres que están relacionadas de alguna manera con su ámbito familiar y en las que la víctima confía, como vecinas o incluso miembros de su familia, que les ofrecen una oferta de empleo bien remunerada en el extranjero o en su país pero lejos de sus parientes.
Ambrosi destacó que las víctimas de trata pueden llegar a convertirse en tratantes o explotadoras, bien por coacción o como resultado de los abusos sufridos, y que al menos el 50 por ciento de las mujeres no son conscientes de su condición de víctimas. (EFE)