21 ene. 2026

La tragedia del IPS

La situación económica del Instituto de Previsión Social (IPS) está siempre en el debate. En la semana pasada, un punto en discusión fue el referente al presunto pasivo que está acumulando la entidad mes a mes porque sus ingresos no le alcanzan para cubrir sus gastos. Supimos de una resolución en la que se autoriza la utilización de las rentas para tapizar el asunto y las autoridades salieron a tratar de explicarlo.

“El año pasado usamos el 34% de la renta, este año probablemente sea un poco más. Estamos hablando de G. 474.000 millones que usamos al cierre del 2024 y para este año el Consejo acaba de autorizar el uso de más de G. 570.000 millones. Estos casi USD 68 millones o G. 570.000 millones que el Consejo acaba de autorizar, es todo lo que se prevé que se va a necesitar este año”, detalló Vanessa Cubas, gerente de Prestaciones Económicas del IPS.

Así, por un lado, las autoridades hablan de un déficit millonario, que el aporte de sus asociados no alcanza para cubrir lo que se debe pagar a los jubilados. Por otro lado, desde la Unión de Jubilados del Paraguay (UNJPy) señalan que los ingresos mensuales son de USD 110 millones mensuales (USD 54 millones van a jubilaciones). Pedro Halley, titular de la UNJPy, sospecha que se está “dibujando un escenario catastrófico”. “Tememos que se esté preparando el terreno para imponer un sistema de capitalización individual, que es un gran negocio para el sistema bancario y político-bancario”, acusó.

Ayer, el economista del Centro de Análisis de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodrigo Ibarrola, metía un poco el dedo en la llaga, analizando los escenarios posibles para salvar el déficit del IPS, exhibiendo los problemas que se vienen y las reformas que tendrán un costo político enorme, pero que son necesarias.

“Tenemos la demografía, un envejecimiento de la población y aumento de la esperanza de vida sin ajustes proporcionales en edad de jubilación; una tasa de cotización y densidad baja, donde muchos trabajadores cotizan por pocos años o de forma intermitente; una alta tasa de sustitución, 100% del salario, que está muy por encima del promedio regional e internacional (usualmente entre 60% y 80%); alta informalidad laboral, por lo que una parte reducida de menos del 30% de los trabajadores paraguayos cotizan regularmente al IPS; y también una gestión ineficiente y problemas de gobernanza con mala fiscalización y presunto uso indebido de fondos”, ilustró en nota con ÚH.

Entonces, de esta forma la tarea –encomiable desde todo punto de vista– de la previsional no se sostendrá ni siquiera en el corto plazo, y urge (desde hace rato) la búsqueda de soluciones. Los asegurados requieren atención y quienes aportan esperan jubilarse alguna vez. Son realidades que no pueden obviar en cualquier medida a tomar. Casi es tiempo apenas de reaccionar y no tanto de planear y eso no es bueno.

Los que buscan un servicio de calidad en la institución, muchas veces quedan en la espera, e incluso hay casos de personas esperando turno, pero entonces Cloto, Láquesis y Átropos ya hicieron todas las tareas de amputar el filamento vital, sin dar tiempo a hilar o devanar el hilo. Así, para que se entienda, uno se muere sin tener posibilidad de una consulta o atención.

Necesitamos los documentos que expongan la realidad con claridad. La entidad indica que su misión es “administrar el Seguro Social para garantizar las prestaciones económicas y de salud a nuestros asegurados, en forma eficiente, oportuna y con sostenibilidad financiera”. Al mismo tiempo, asevera que sus valores son la “honestidad (actúo con honradez, verdad y justicia); integridad (soy coherente entre lo que hago y digo); responsabilidad (asumo los deberes y obligaciones); respeto (trato con dignidad y tolerancia); solidaridad (ayudo y sirvo a los demás); servicio (tengo actitud de colaboración permanente); transparencia (hago pública la gestión realizada); y empatía (ponerse en el lugar del otro)”. Considere, usted, si estos fines se tienen en cuenta.

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