18 oct 2026

“La impunidad y la falta de protección son terreno fértil para la violencia”

La abogada y defensora de DDHH Mirta Moragas cuestiona la falta de prevención y protección efectiva de las mujeres. Advierte que las denuncias ignoradas y la impunidad aumentan su vulnerabilidad.

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@lizanalia

En entrevista con Última Hora, la abogada Mirta Moragas expuso que el Estado debe asumir su responsabilidad ante los casos de feminicidio y dejar de lado los “discursos vacíos” sin resultados concretos. Cuestiona las barreras que todavía hay para obtener la igualdad de género.

–La cifra de feminicidios sigue subiendo, ¿por qué tanta violencia?

–Lo que claramente está habiendo es una constante de feminicidios, que es la manifestación más extrema de violencia, y la violencia está sostenidamente creciendo; sobre todo, porque no hay por un lado medidas de prevención, pero por otro lado tampoco hay una protección efectiva.

Si miramos el caso de Deisy Paola, nos damos cuenta de que ella hizo todo lo que tenía que hacer y el Estado no le protegió, entonces la impunidad y la falta de protección es un terreno fértil para la violencia.

Hay también un efecto de imitación, o sea, si alguien ve que no le pasa nada a nadie si hace este tipo de cosas, eso envalentona. Y hay una cifra de violencia que no es la feminicida que sigue ocurriendo, que va aumentando todos los años. Los datos tanto de la Fiscalía como de los Juzgados de Paz dan cuenta de que hay aumento, cada año tramitan más denuncias.

–¿Es el hogar el lugar más peligroso para las mujeres?

–Y el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres, porque es el lugar donde están más expuestas a la violencia.

Es cierto que muchas mujeres están rompiendo el llamado “techo de cristal”, están más en puestos de decisión –aunque igual sabemos que hay todavía brechas en eso–, pero de todas formas lo que no se ha modificado, pese a todo esto, es el lugar que tienen las mujeres en el hogar, digamos.

Las mujeres en su familia es donde están expuestas a mayor violencia, eso no se modificó.

La estructura patriarcal y social del machismo básico no se modificó, entonces las mujeres han accedido a más cuestiones por su propia lucha, pero no se han modificado las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres. Entonces, la casa sigue siendo el lugar donde esa desigualdad se traduce en más violencia.

–¿Dónde falla el sistema de protección cuando hubo denuncia previa?

–El sistema de protección –y otra vez vuelvo al caso de Deisy Paola– falla en primer lugar cuando no les creen a las mujeres o no toman en serio su denuncia o les desalientan o les maltratan.

A veces, el desaliento es directo en el sentido de no creerles, de preguntarles muchísimas veces si es cierto lo que dicen, si no están exagerando, si no entendieron mal.

Y como no les creen o no creen que sea urgente, no se da el tratamiento que debe ser, y eso expone a las mujeres a mayor situación de vulnerabilidad.

En muchísimos casos de feminicidio, hay una reacción violenta a una denuncia o pedir medidas de protección o haber salido de la relación.

Entonces, el sistema falla cuando uno no toma con eficiencia y urgencia las denuncias. Por ejemplo, cuando te dan una orden de protección y la Policía no controla esa medida, o si una llama al 911 y dice ’acá está mi agresor violando una orden de restricción’ y no pasa nada.

Si la Policía no hace nada, termina efectivamente siendo solo un pedazo de papel la orden de protección.

–¿Por qué se sigue ignorando el peligro hasta que ocurre la tragedia?

–Creo que el problema principal tiene que ver con que quienes operan en el sistema de Justicia no tienen un nivel de sensibilización con lo que pasan las mujeres.

Entonces hay una falta de humanidad. Deisy Paola días antes de ser asesinada, fue a una Comisaría y dijo: “Mi ex novio intentó estrangularme”.

Eso pasó por lo menos por dos agentes de Policía, trabajadores de un Juzgado, dos juezas de Paz, una fiscala y a nadie se le ocurrió que no era violencia común, sino intento de feminicidio.

Yo estoy convencida de que la Policía no le creyó a ella, por eso no le dio trámite ni celeridad, porque si le hubieran creído, hubieran hecho algo.

–¿El Estado se niega a aplicar medidas para salvar vidas?

–Desde el Derecho Internacional, hay algo que es importante que los Estados hagan, que es asumir realmente la responsabilidad por lo que está pasando.

Cuando pasan casos como el de Deisy Paola, muy similar también al caso de Katia Brítez, una chica a la que el novio le pasó por encima tres veces con el auto; cuando estas cosas pasan, hay como una indignación muy rápida, pero también un olvido muy rápido.

Ahora otra vez están hablando de cumbre de poderes, con lo de Katia Brítez también lo hicieron, pero después no se toman medidas reales.

El Estado después es observado por ese tipo de cosas. En el caso de Deisy Paola, hay una responsabilidad estatal porque 15 días antes de su muerte, las autoridades sabían que ella estaba en peligro, no pueden decir ‘yo no sabía’, ‘yo no podía prevenir esto’.

De esto debe salir algo, no puede ser solo una indignación en redes y una horrorización, discursos vacíos que después no se traduzcan en acciones concretas para cambiar.

–¿Existe hoy un discurso antigénero del Gobierno?

–Hay un claro discurso antigénero desde el Estado, y quiero recordar que desde el 2017 existe la “resolución Riera”, que prohíbe materiales de género en la educación. El año pasado, en noviembre, el ministro actual (Luis) Ramírez sacó otra resolución que profundiza la “resolución Riera” y establece un conjunto de términos prohibidos en el ámbito educativo.

Entonces, si hay ese discurso, obviamente es muy difícil enseñar en igualdad de género, es difícil que los docentes puedan trabajar ese tema con sus alumnos y alumnas.

Y eso impacta en que no se están modificando las bases culturales que sustentan la violencia, que es el machismo.

Mientras no podamos ni siquiera reconocer que tenemos una sociedad machista y mucho menos podamos hablar de estos temas en el ámbito educativo, no hay ninguna posibilidad de que salgamos de esta situación.

Podemos elevar las penas, hacer cadena perpetua que igual es inconstitucional, pero nada de lo que hagas en términos de atención o sanción va a salvar las vidas.

La vida se salva con la prevención y la prevención se hace con el cambio cultural que no estamos haciendo, ni estamos intentando mínimamente.

–¿Cómo afecta a las mujeres la narrativa oficial que se dio en la convención de la Cedaw?

–Justamente en el informe de la evaluación de Paraguay ante el Comité de la Cedaw, el tema de la prohibición de “género” en la educación fue una pregunta que no se respondió.

También una pregunta concreta que se le hizo al Estado es qué presupuesto tiene la Ley MAFE. Eso tampoco se respondió.

Y cuando se le pregunta al Estado sobre situaciones muy concretas de acciones que tienen que hacer, no es que solamente que no le responde al Comité de la Cedaw, es que no nos responde a las mujeres en Paraguay tampoco.

Ahí hay como un vacío, porque al no dar una respuesta ante un comité frente al cual el Estado voluntariamente se comprometió a dar información, a partir de eso van a salir recomendaciones que Paraguay tiene que tomar como una hoja de ruta para mejorar.

Pero un poco volviendo al discurso antigénero, el problema principal que tenemos es una resistencia de muchas autoridades a reconocer que estamos ante un problema grave y una situación de emergencia.

  • Mirta Moragas Abogada. Cuenta con un máster en Estudios Legales Internacionales con especialización en Género y Derecho Internacional. Es fundadora y presidenta del Consultorio Jurídico Feminista, organización de abogadas que brinda asesoría legal gratuita a mujeres a través de una línea telefónica.
  • La impunidad y la falta de protección son terreno fértil para la violencia. Si la Policía no hace nada, la orden de protección termina siendo solo un pedazo de papel.
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