12 abr. 2026

La deficiente gestión del IPS le cuesta la vida a los asegurados

Cuando se trata de referir sobre el Instituto de Previsión Social (IPS), pocas veces son noticias auspiciosas. En las primeras semanas de este nuevo año hemos debido reportar sobre el suplicio de las largas horas de espera, la realidad de medicamentos que faltan, y también sobre el muy frecuente problema del Call Center. El fallecimiento de un asegurado quien aguardaba por un urgente cateterismo no puede convertirse en una anécdota más. Es inaceptable que la inoperancia se cobre la vida y el bienestar de los asegurados.

Esta fue una de las noticias más impactantes en el nuevo año, y considerando que el 2026 ya venía con informaciones impresionantes, se debe admitir que, viniendo desde el Instituto de Previsión Social, la población está acostumbrada a los reportes, denuncias y quejas.

En estos días, un asegurado del IPS sufrió un infarto. Estaba aguardando para someterse a un cateterismo de urgencia, pero lo tuvieron esperando durante dos días para dicho procedimiento, en ayunas, y al final el procedimiento no se realizó. El trabajador no resistió la espera y falleció. De hecho que su familia había hecho una importante movilización para poder juntar G. 11 millones para los gastos médicos y los insumos. Y si consideramos que el trabajador aportaba mensualmente al IPS, eso no debía haber sido necesario.

Braulio Vázquez trabajaba como sonidista para el canal de televisión de cable Unicanal y era asegurado del Instituto de Previsión Social. Días atrás sufrió un infarto y, tras ser atendido le indicaron un cateterismo de urgencia, el cual nunca se llegó a concretar, debido a desperfectos en los equipos. Braulio falleció, tras permanecer en ayunas por dos días esperando por el procedimiento.

Como expresaba una de sus compañeras del trabajo, Braulio Vázquez no murió por un infarto, “murió por un sistema que demora, que traslada responsabilidades y que abandona”. Los desperfectos en los equipos en la Unidad de Hemodinamia fueron confirmados por las autoridades del IPS, lo mismo que la falta de insumos que obligaron a reunir G. 11 millones para intentar salvar la vida del trabajador y hacer posible el procedimiento médico.

La ineficiencia y la indiferencia de las autoridades del IPS le cuestan la vida a diario a los asegurados, y al mismo tiempo afectan sensiblemente su calidad de vida. Esto se puede inferir de los cotidianos reportes y denuncias de los que se hacen eco los medios de comunicación.

Última Hora publicaba en este mes precisamente que el principal sistema de agendamiento del Instituto está con inconvenientes técnicos y por ello los asegurados no pueden acceder a la plataforma para el agendamiento de citas médicas. Según el IPS, los inconvenientes están relacionados con la línea de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones SA (Copaco). Sin embargo, esta es una de las permanentes quejas, pues se hace evidente que este servicio no da abasto ante la alta demanda diaria para agendar una consulta; por eso son tan frecuentes las denuncias por las largas esperas de 40 a 60 minutos para ser atendidos por un operador, por las llamadas que se cortan y la imposibilidad de lograr el agendamiento.

El año pasado, un informe de la Dirección de Logística de Suministros de Salud confirmaba que el stock de medicamentos crónicos del IPS se encuentra en niveles críticos. Es un hecho confirmado por los mismos asegurados: el sistema funciona con márgenes mínimos y depende, en gran medida, de licitaciones y órdenes de compra aún pendientes. Los casos de faltantes son graves: uno de ellos el del Nebivolol 5 mg, utilizado para el tratamiento de la hipertensión arterial, otro es el de Losartán potásico 50 mg, uno de los antihipertensivos más utilizados en el sistema previsional, lo mismo que la Metformina 850 mg, base del tratamiento de la diabetes tipo 2.

El IPS cumple una función esencial en nuestro país, presta dos servicios fundamentales: asistencia en salud y jubilación para miles de asegurados; no es una institución del Estado, pertenece a los trabajadores y trabajadoras. Se debe poner fin al clientelismo, la corruptela, la ineficiencia e indolencia de las autoridades. IPS debe dejar de robar la calidad de vida a los trabajadores.

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