Hace exactamente un lustro, en el 2021, Paraguay como muchos países hacía frente a la pandemia con sus limitaciones sanitarias, mientras aguardaba la llegada de las vacunas contra el Covid.
Las dosis iban llegando a cuentagotas. Las primeras semanas las filas para acceder a la inmunización eran largas, mientras aumentaba el número de fallecidos a causa del virus pandémico.
A la par, en las redes sociales iban cobrando fuerza las fake news lanzadas por antivacunas, que con su “saber” aseguraban que las dosis causaban daños a la salud.
El impacto de la campaña anti-Covid puede verse en cifras en Paraguay. Los datos del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) detallan que de las 500.000 dosis que llegaron al país en el 2025, ni siquiera 100.000 fueron administradas.
En mayo pasado, desde la Codeni de la Ciudad de Presidente Franco tuvieron que realizar una notificación a unos padres que estaban negándose rotundamente a vacunar a sus tres hijos.
La titular de dicho organismo fue escrachada en redes sociales por varios integrantes de grupos que se expresaban contra las vacunas.
IMPACTO. El primer impacto importante de los movimientos antivacunas está en el resurgimiento de enfermedades que habían sido superadas.
Las consecuencias de afecciones que ya fueron superadas, como la poliomelitis habían sido conocidas por la población con más años. Sin embargo, los jóvenes aún no la vieron por lo que no dimensionan el impacto que puede tener en la salud de la población, explica el licenciado Luis Cousirat, responsable del Programa Ampliado de inmunizaciones (PAI) del Ministerio de Salud.
La presencia fuerte de los antivacunas también posibilita el rebrote de las enfermedades que ya habían sido dominadas, como ocurre en otros países con sarampión. “Al tener justamente brotes, eso impacta sobre todo el sistema sanitario y también en lo social”, dice.
Sobre este último punto, Cousirat explica todo lo que desde el sistema de salud debe movilizar para brindar atención a una persona con una enfermedad que pudo haberse evitado y sus secuelas.
El doctor Robert Núñez, del Policlínico Municipal de Asunción, recomienda que cada pediatra desde el consultorio haga su propia propaganda con cada familia para explicar sobre el beneficio de las inmunizaciones.
“Causa una frustración realmente, pero enseguida tenés que reponerte porque la consulta pediátrica, casi la mitad es con los padres. Vos tenés que convencerles sobre los beneficios”, refiere al describir la sensación que le embarga cuando los responsables del niño cuentan que decidieron no vacunar a sus hijos.
Cousirat coincide con su colega en que el profesional debe llevar adelante la tarea de educar a la población en consultorio. Agrega, además, que deben conocerse las causas a fondo del porqué el niño no ha sido inmunizado.
Ambos profesionales de la salud puntualizan que el lenguaje para explicar sobre qué enfermedades serán evitadas, tiene que ser sencillo. “Muchas veces usamos demasiados tecnicismos”, indican.
Comentan también que la anti-Covid es la más resistida dentro de todos los biológicos con los que cuenta el Ministerio de Salud Pública.
Cousirat cuenta que mayormente no existe problemas con el esquema regular de vacunación con el que cuenta el Ministerio de Salud.
También es partidario de dialogar con los negacionistas de las vacunas para conocer sus motivaciones del rechazo.
La antidengue, cuya campaña de inmunización empezó en noviembre pasado, también está teniendo números bastante bajos para las expectativas del PAI.
De 70.000 dosis que llegaron al país y que deben dividirse entre dos, fueron administradas 4.000 hasta el momento. Para el titular del PAI, las pocas dosis aplicadas de la antidengue tienen que ver con la baja percepción de riesgo que existe actualmente con respecto a la arbovirosis.