El Teatro Municipal Ignacio A. Pane fue escenario de una velada histórica e inolvidable con la presentación de Háa vy’avete, bajo la dirección del maestro Diego Sánchez Haase, el pasado martes.
La Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC) ofreció una interpretación magistral de la célebre Sinfonía Nº 9, de Beethoven, incluyendo una histórica versión de la Oda a la alegría cantada íntegramente en guaraní indígena y coloquial, en una fusión sin precedentes entre la música universal y una de las lenguas originarias más vigorosas del continente.
La extraordinaria propuesta artística congregó a un público multitudinario que colmó el auditorio y ovacionó de pie, durante largos minutos, una de las experiencias culturales más trascendentales de los últimos años.
Durante la presentación, el maestro Sánchez Haase compartió con el público una reseña histórica sobre la trascendencia de la obra y el significado universal de la Novena sinfonía, estrenada en 1824 y reconocida mundialmente por su mensaje de fraternidad, unidad y esperanza entre los pueblos.
Recordó además que el Himno de la Unión Europea está basado en el cuarto movimiento de esta composición, la emblemática Oda a la alegría, adoptada oficialmente por la Unión Europea en 1985 como uno de sus símbolos, representando los ideales de libertad, paz y solidaridad.
La puesta contó con la participación de destacados solistas líricos nacionales e internacionales: Alejandra Meza, Constanza Soledad Cepedano, Reinaldo Samaniego y Aldo Regier, además de un imponente coro de más de 100 voces integrado por el Coro Sofía Mendoza del Instituto Municipal de Arte, el Coro del Instituto Superior de Bellas Artes, el Coro de la Licenciatura en Música de la FADA-UNA y el Coro de la Escuela Herminio Giménez de Itá.
La propuesta fue idealizada por Fernando Robles, con el propósito de proyectar el idioma guaraní hacia el escenario universal a través de una de las obras más emblemáticas de la humanidad.
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La traducción de la Oda a la alegría al mbyá guaraní y al guaraní coloquial fue desarrollada por el antropólogo Cristóbal Ortiz y el propio Robles, a partir del texto original en alemán de Friedrich Schiller, mientras que la adaptación musical estuvo a cargo de Nicolás Ramírez Salaberry.
El recital fue impulsado conjuntamente por el Centro Cultural de la República El Cabildo, la Unión Europea y el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec).