De visita en Asunción para participar de la conferencia “La Hispanidad y Occidente: tradición, identidad y retos compartidos”, organizada por el Instituto de Estudios Americanos Ceu-cefas y el Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada, el director regional del Ceu-cefas en Perú, Gustavo Nakamura, realizó una lectura política del Paraguay actual. Destacó la estabilidad institucional del país, elogió la organización interna de la Asociación Nacional Republicana (ANR) y relativizó las denuncias opositoras sobre una supuesta concentración de poder. Además, cuestionó la degradación del debate parlamentario en América Latina y afirmó que muchos congresos dejaron de discutir ideas para convertirse en espacios de confrontación personal.
–¿Por qué este informe sobre “Hispanidad y Occidente” es relevante para Paraguay y para América Latina?
–Porque Occidente ha sido amenazado por diferentes culturas que no comparten los mismos valores o principios que nosotros. Quiero decir, China, es enclave de la China continental, otros como el Estado también islámico. Hoy Europa vive esas consecuencias, Europa deja de ser cristiana occidental y pareciera que cada vez tenemos más influencia. Por eso creo que toca hablar de nuestras raíces, toca hablar de aquello que es importante el mestizaje, es importante integrarnos, pero no perder el valor fundamental que es justamente estos valores occidentales que compartimos. Hemos visto situaciones donde vemos amenazas de otros tipos de culturas que no respetan las nuestras, que vienen con otras reglas de juego, y creo que toca hoy reflexionar un poco más sobre esos principios y esos valores que tenemos en común.
–¿Qué rol puede desempeñar Paraguay en ese escenario?
–Paraguay se ha convertido en los últimos años, en un país referente por justamente esa estabilidad política, era el único país en la región, cuando la región no compartía estos valores o se veía amenazada por el progresismo incluso, Paraguay era un claro ejemplo de que se mantenía esto. Esto hace pensar que Paraguay tiene algo que decirnos también a los países más hispanos.
–Usted, viene a Paraguay a hablar de tradición, identidad y retos compartidos de Occidente. ¿Qué rasgos de la realidad paraguaya le llaman más la atención hoy: Su economía, su cultura política o el Estado de sus instituciones?
–Yo creo que llama la atención varias cosas. Primero, a nivel cultural, Paraguay es un pueblo, es una nación, donde ha mantenido, por ejemplo, el idioma, el guaraní Es un país que, a pesar de las guerras, y todo lo que pasó, Paraguay se ha considerado siempre una raza particular, muy luchadora. Eso a nivel cultural, sociológico, llama mucho la atención. A nivel político, Paraguay tiene un único partido, prácticamente. Hay otros partidos pequeños dentro de una democracia como esta, pero el Partido Colorado es un partido bastante importante para el estudio de las ciencias políticas en Occidente. Yo creo que en el Paraguay se ve, es cierto, que en los últimos años Paraguay siempre ha tenido una tendencia de un partido, y llama la atención la estructura partidaria que tiene porque otros partidos en otros países no existen estructuras partidarias, son simplemente, yo le llamo capas o carpas, que se arman solamente para elecciones presidenciales o municipales. Aquí se ve un trabajo un poco mayor que se ha ido dando cuenta.
–¿Cómo observa la salud institucional de Paraguay en este momento? ¿Ve un fortalecimiento del Estado o una concentración excesiva de poder político?
–Yo creo que hacia afuera vemos que hay un país sólido, constitucionalmente las instituciones funcionan. Es cierto que en los últimos años siempre ha sido un partido correspondiente que ha formado gobierno, pero también con sus matices dentro de su mismo partido porque no es que sigan una línea y todos siguen esa línea. Veo que también dentro de esos partidos, o de este partido, hay una democracia interna, si quieres, y se van turnando o alternando las posturas. O sea, todo ese activismo internacional está haciendo que Paraguay sea visto como una oportunidad.
–La oposición denuncia un debilitamiento de los organismos de control y de la independencia judicial. ¿Comparte esa preocupación o cree que forma parte de la disputa política normal?
–Es parte de la política. Lo cual te llega a entender que la Justicia tiene que ir separada del ámbito político. Yo creo que cuando la política y la justicia se juntan mucho, pasan situaciones como las que estamos viviendo en otros lugares. Y donde justamente una oposición sirve para fiscalizar. Y es bueno que exista oposición en Hispanoamérica. En la cultura occidental, la democracia implica también tener oposición. Una oposición constructiva, claro está. Si es una oposición que solamente se opone a todo por oponerse, no funciona. Y a veces, es muy popular, la alternancia y el respiro ayudan incluso a fortalecer a los que están en el poder. Porque gobernar siempre también es desgastador, creo yo. Para cualquiera. Como todo, desgasta. Y yo creo que es parte de ese recambio también. A veces es necesario.
–Muchas veces se percibe que el Congreso paraguayo dedica más tiempo a discursos y confrontaciones que a la discusión técnica de las leyes. ¿Es un problema exclusivo de Paraguay o una tendencia regional?
–Eso es mundial. El parlamentarismo es justamente hablar, de hablar, de debate. El tema es qué tipo de debates, puedo decir. Justamente, tener dos cámaras, diputados y senadores, es importante para eso. Necesitamos en toda democracia un Congreso. Lo que pasa es que últimamente los congresos en los países se convierten más en lugares de debates, de pugnas personales, y no de ideas.
–¿Paraguay debería revisar su relación con Taiwán en función de los cambios geopolíticos?
–China es un país que está volviendo a sus tradiciones más milenarias. Pero cuando se cede espacio es peligroso y hay que tener cuidado con el tema de la soberanía. La relación con Taiwán es sumamente interesante.
- “Paraguay hoy es de centroderecha, no deberían perder el guaraní ni las raíces culturales. La relación con Taiwán es sumamente interesante; hay que tener cuidado con China”.
- “Los Congresos se han convertido en escenarios de pugnas personales y desde afuera a Paraguay se lo ve como un país sólido, con una democracia interna”.
Especialista
Gustavo Nakamura es un politólogo, educador y consultor peruano, conocido por su rol como director regional del Instituto de Estudios Americanos CEU-CEFAS y fundador del Centro de Innovación de Políticas Públicas (CIPP). Ha sido regidor de Lima y destaca como analista internacional, experto en políticas públicas y colaborador de medios.