13 sept 2026

Julio Cortázar: Un escritor imprescindible

A 112 años de su nacimiento, recordamos al célebre escritor argentino, autor de una extensa obra literaria y de uno de los grandes clásicos de la narrativa en español: Rayuela.

Cortazar.jpg

Hijo de padres argentinos, Julio Florencio Cortázar Descotte nació en Ixelles, un municipio de Bruselas, Bélgica, el 26 de agosto de 1914.

Foto: Gentileza

Hijo de padres argentinos, Julio Florencio Cortázar Descotte nació en Ixelles, un municipio de Bruselas, Bélgica, el 26 de agosto de 1914. En 1918, regresó con su familia a la Argentina.

Escritor, profesor, traductor y guionista, Cortázar era alto, delgado, con un cigarrillo entre los dedos o en la boca y una personalidad bohemia. Se convirtió en una de las figuras centrales de la literatura latinoamericana del siglo XX. Sus raíces surrealistas y su interés por lo fantástico atravesaron una obra que exploró las fronteras entre la realidad y la imaginación.

Fue un gran admirador de Borges, aunque con importantes diferencias ideológicas y literarias. Cortázar también fue una de las figuras centrales del boom latinoamericano, junto a Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Augusto Roa Bastos y Carlos Fuentes.

El niño lector

En la localidad bonaerense de Banfield pasó su infancia y, durante los largos periodos en que permanecía en cama por el asma y la bronquitis, se convirtió en un lector voraz desde temprana edad.

Seudónimo conocido

En 1938 usó su seudónimo para publicar Presencia, una colección de sonetos. Julio Denis fue su único seudónimo conocido.

cortazar_portada.jpg

Cortázar fue en una de las figuras centrales de la literatura latinoamericana del siglo XX.

Foto: Archivo

Traductor de la Unesco y exilio

Tras conseguir el título de traductor oficial de inglés y francés, se trasladó a París, donde trabajó como traductor de la Unesco. En 1951 comenzó su exilio. Dedicó buena parte de su vida a viajar, aunque residió principalmente en París.

La revolución de Rayuela

Si bien ya había realizado distintas publicaciones durante varios años, no se hizo famoso hasta 1963 con Rayuela, su obra más disruptiva y revolucionaria, con la que rompió la estructura tradicional de la novela. El lector podía seguir el orden convencional de los capítulos o recorrerlos según un tablero propuesto por el propio autor, convirtiéndose en una experiencia de lectura inédita para la época.

Cine y literatura

En 1978, Augusto Roa Bastos, Juan José Saer y Julio Cortázar participaron en una mesa redonda sobre cine y literatura junto al cineasta Nicolás Sarquís, en la Universidad de Le Mirail, en Toulouse, Francia. Esto fue luego de la proyección de la película La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro, de Sarquís. En ese entonces, los tres escritores vivían en Francia.

En la ocasión, hablaron de cómo se cruzan la narrativa literaria y la realización audiovisual en América Latina. Al respecto, Sarquís reconoció que antes quiso ser escritor y, a su vez, los escritores confesaron que alguna vez quisieron hacer cine.

Su amistad con Pizarnik

Cortázar mantuvo una estrecha amistad con Alejandra Pizarnik, con quien intercambió cartas durante años. La amistad estuvo marcada por la diferencia generacional que existía entre ambos, pero, a pesar de eso, la conexión fue instantánea.

La llamaba “Bicho lejano” o “mi Bichito” y se preocupaba especialmente por su estado emocional. En una carta fechada el 9 de septiembre de 1971, escrita mientras Pizarnik estaba internada, Cortázar intentó apartarla de sus impulsos autodestructivos y, al mismo tiempo, destacó el valor de su obra.

Biblioteca donada

Julio Cortazar Portrait Session

La biblioteca personal del escritor argentino se compone de los cerca de 4.000 títulos que tenía en su casa de la rue Martel en París, en donde falleció el 12 de febrero de 1984.

Foto: Gentileza

La biblioteca personal del escritor argentino se compone de los cerca de 4.000 títulos que tenía en su casa de la rue Martel en París, en donde falleció el 12 de febrero de 1984. Fue donada a la Fundación Juan March por su viuda, Aurora Bernárdez, a finales de 1992 y se ha ido enriqueciendo con nuevas ediciones y traducciones de sus obras, así como diversa bibliografía relacionada con el escritor.

La versión sobre su muerte

Según relató Cristina Peri Rossi años después de su muerte, Cortázar no murió de leucemia, como durante mucho tiempo se afirmó.

La versión comenzó a difundirse con mayor claridad en 2001, cuando la escritora uruguaya, una de sus amigas más íntimas, publicó un libro sobre su relación con el autor de Bestiario. El propio Cortázar le afirmó a Peri Rossi: “No tengo cáncer, me lo dicen los médicos franceses y después nos ponemos a hablar de literatura”.

En 2014, en una entrevista publicada en un medio argentino, Peri Rossi profundizó en el tema: “El sida no se había identificado cuando Julio lo contrajo, era una enfermedad sin nombre. Consistía en un retrovirus no identificado. Lo contrajo porque sufrió una hemorragia estomacal en agosto de 1981 cuando vivía en el sur de Francia. Lo hospitalizaron y le hicieron una transfusión de varios litros de sangre, que después se supo, en medio de un gran escándalo, que estaba contaminada”.

Explicó que años después se supo que esa sangre, que venía de la Cruz Roja, estaba contaminada. Mencionó que en su momento se produjo un gran escándalo que terminó con la destitución del ministro de Salud Pública.

“La sangre se compraba a emigrantes pobres. No se realizaban pruebas, análisis, porque la enfermedad, el sida, eran desconocidos”, agregó.

Periodista cultural. Investiga y escribe sobre literatura, autores e historia cultural latinoamericana.
Más contenido de esta sección
En un nuevo aniversario de la muerte de Carlos Antonio López, el 10 de setiembre, resulta oportuno volver la mirada hacia los acontecimientos que rodearon su sucesión. Antes de 1862, se conformaron tres congresos y dos reformas constitucionales, destinados a remover y favorecer las condiciones que podían obstaculizar la llegada de Francisco Solano López a la Presidencia.
La frase está muy arraigada entre los paraguayos, y la mayoría la atribuye a Domingo Sarmiento, expresidente argentino durante la Guerra de la Triple Alianza, quien vino a morir en Asunción el 11 de septiembre de 1888. Sin embargo, aunque sacada de contexto y no del todo fiel, la frase aparece en el libro del argentino León Pomer (1928-2024) La guerra del Paraguay. Estado, política y negocios, de 1968, y es de ahí de donde se hace conocida.
En natación, la brazada Trudgen, un estilo de natación que fuera innovador en el siglo XIX se atribuye a un inglés, Jack Trudgen, quien aprendió de los indígenas del Paraguay. Esta es la historia.