El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) sostuvo que las verdaderas injusticias no deben reducirse a los debates sobre derechos, impuestos o libertades, sino que tienen su expresión más grave en la pobreza y la miseria. “Tener que existir sin lo necesario para sobrevivir. Estar solo ante la enfermedad y la muerte. Ser humillado por no acceder a un mínimo de integración social”, señaló.
Cuestionó especialmente la aceptación de un orden económico y político que produce o tolera situaciones de pobreza. Consideró grave que los empobrecidos sean vistos como “daños colaterales” o como “gente que no quiere trabajar”, y recordó las críticas de los papas Francisco y León a “una economía que mata”.
En ese sentido, planteó que la sociedad debe recuperar la capacidad de indignarse ante la exclusión y dejar de permanecer en un estado de indiferencia. “Seguir a Jesús es despertar de este estado medio dormido donde no nos toca más la herida, la mordedura de la pobreza y la exclusión”, expresó.
Jubinville también llamó a cambiar la mirada sobre quienes viven en condiciones de vulnerabilidad y a reconocerlos como parte del bien común. “Podemos ver a los más pequeños como hermanos y hermanas, aliviar sus dolores, luchar juntos para erradicar la pobreza”, sostuvo.
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El obispo afirmó que la justicia requiere una participación activa en la sociedad y no solamente discursos. “Hacer justicia implica acción social. Somos comunitarios, somos sociedad”, manifestó, al tiempo de advertir que actualmente resulta más difícil asociarse, documentarse, reunirse y construir una voz común para cuestionar a los poderes injustos.
Entre las situaciones que requieren una respuesta colectiva, el líder religioso mencionó la trata de personas, la explotación infantil y los mecanismos de exclusión presentes en ámbitos familiares, laborales, institucionales e incluso eclesiales. También cuestionó “la destrucción de la casa común para permitir el enriquecimiento de unos pocos”.
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Cerró su homilía sosteniendo que la defensa de los sectores más vulnerables debe constituir un compromiso permanente de los cristianos. “La opción por los pobres es camino para todos los cristianos”, afirmó, al pedir que María, Virgen de la Asunción y “Madre de los pobres”, guíe las decisiones orientadas a “hacer la justicia”.
Para el octavo día, hoy miércoles 12 de agosto, se llevará a cabo la Santa Misa a las 19:00 , con el tema “Comprometerse en la vida comunitaria”, basado en la frase “Está bien, servidor bueno y fiel”. Presidirá la ceremonia monseñor Guillermo Steckling, obispo emérito de la Diócesis de Ciudad del Este y Asesor del Departamento Arquidiocesano de Pastoral Catequética (DAPAC).