En ese sentido, el inicio de la zafra fue la semana anterior en los pocos días de buen clima, pero las lluvias interrumpieron abruptamente la cosecha de la soja.
Esta semana se están teniendo importantes lluvias aisladas en la región granelera de Itapúa, lo que es aprovechado por los productores.
Nelson Tucholque, productor de Hohenau, destacó que hay lugares en que no llueve y otros en los que sí. Señaló que les urge levantar los granos de soja que ya están bien maduros y esperando ser cosechadas, mientras que el maíz puede aguantar un poco más, ya que en muchas parcelas recién están madurando.
Alrededor de 90% de la zafriña actual aún falta cosecharse, pero solo se podrá hacer una vez que las condiciones climáticas prosperen, teniendo en cuenta que el pronóstico sigue marcando precipitaciones para los próximos días.
La temporada sojera actual está marcada por un rendimiento general aceptable, pero con un precio que fluctúa bajo y con el premio muy elevado.
“Las primeras cosechas de la zafriña de soja está teniendo un rendimiento que ronda entre los 1.500 y 2.000 kilos por hectárea, un rendimiento que marca la tendencia de lo que será toda la cosecha porque normalmente la zafriña posee la característica de no tener demasiado rendimiento”, dijo Tucholke.
Orlando Gallas, jefe de Asistencia Técnica de la cooperativa Colonias Unidas, dijo que el precio ronda entre 320 y 330 dólares la tonelada, cotizaciones que fluctúan en el mercado de Chicago, principal centro de referencia que fija precio internacional de la oleaginosa.
Manifestó que el costo que se les descuenta por el envío, llamado premio, se ha elevado bastante este año, lo que hace que finalmente quede menos dinero al productor.
En este momento la cotización está bajando, luego de permanecer estable en 350 dólares por varias semanas, desde el inicio de la cosecha en enero pasado.