Según el boletín divulgado por la hidroeléctrica, la canaleta central permanecía abierta desde el 15 de octubre y, por el momento, no existe previsión de reapertura. La medida apunta a evitar que la crecida del Iguazú provoque un nuevo aumento del nivel del Paraná, que se encontraba en 116,60 metros sobre el nivel del mar.
“La reducción del vertimiento va a mantener el Paraná estable mientras el Iguazú sube”, explicó el ingeniero Paulo Zanelli Jr., coordinador de la Comisión Especial de Crecidas de Itaipú.
Agregó que, con esta operación, “no habrá aumento del nivel en la estación de medición del Puente de la Amistad”.
La preocupación se centra en el incremento del caudal del río Iguazú, que actualmente ronda los 5,5 millones de litros por segundo y podría llegar a 12 millones de litros por segundo en los próximos días. Ante este escenario, la represa utilizará parte de su capacidad de almacenamiento para retener temporalmente el agua que llega al embalse y reducir el impacto de la crecida sobre las poblaciones ribereñas.
Itaipú informó además que el embalse alcanzó los 219,30 metros sobre el nivel del mar, casi 1,20 metros por debajo del pico de 220,50 metros registrado el 13 de octubre. Esta disminución permitirá reducir gradualmente la cantidad de agua liberada aguas abajo, de acuerdo con las condiciones hidrológicas.
Mientras tanto, la generación de energía eléctrica continuará normalmente, siguiendo las orientaciones del Operador Nacional del Sistema Eléctrico de Brasil y de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay.
La binacional recomendó a los pobladores de Foz de Iguazú y de otras zonas ribereñas que consulten el boletín hidrológico. Asimismo, pidió a las familias que ya fueron evacuadas que permanezcan en lugares seguros y respeten las indicaciones de las autoridades, ante la posibilidad de nuevas variaciones en el comportamiento de los ríos.