A más de una semana de la asunción de Isaías Fretes en la presidencia del Instituto de Previsión Social (IPS), el foco se centra sobre cuáles son los problemas más urgentes que el nuevo titular de la previsional deberá enfrentar para que el cambio de autoridades no quede solo en un gesto simbólico.
La expectativa generada por su llegada contrasta con una institución que arrastra déficits de gestión, pérdida de confianza ciudadana y necesidad de combatir la corrupción.
RETO
El primer desafío es la atención al asegurado. Durante los últimos años, el IPS consolidó una imagen de largas filas, dificultad para conseguir turnos, Call Centers saturados y trámites excesivamente lentos. Para miles de usuarios, la experiencia cotidiana con la previsional estuvo marcada por obstáculos. Revertir esa percepción exige mejoras rápidas y visibles, más canales de acceso, reducción de tiempos de espera y la simplificación de procesos.
La calidad del servicio médico aparece como un segundo frente crítico. No se trata solamente de conseguir una consulta, sino de recibir atención oportuna, diagnósticos certeros y continuidad en los tratamientos. Las denuncias sobre cirugías postergadas, equipos fuera de servicio y saturación hospitalaria dejaron instalada la sensación de un sistema que funciona al límite.
Fretes deberá demostrar capacidad para reorganizar hospitales, fortalecer especialidades críticas y priorizar el mantenimiento preventivo de la infraestructura sanitaria.
Un tercer eje es el abastecimiento. La falta periódica de medicamentos e insumos se convirtió en uno de los reclamos más persistentes. Cada receta no cubierta o cada paciente obligado a comprar afuera erosiona la legitimidad institucional.
Sobre los fármacos, Isaías Fretes prometió que en el corto plazo los medicamentos de alta rotación estarán disponibles para los asegurados.
CORRUPCIÓN.
La transparencia y lucha contra la corrupción es crucial. El IPS es una institución de enorme volumen operativo, con licitaciones relevantes, patrimonio extenso y decisiones que involucran recursos millonarios. La nueva administración necesitará reglas claras, procesos abiertos y rendición permanente de cuentas para diferenciarse de las controversias recientes. Actualmente se cuestiona la adjudicación de mantenimiento de los ascensores, ya que tres veces ganó la oferta más cara. El propio Fretes criticó que sea beneficiada una firma reiteradamente cuestionada.
ROL COMPARTIDO
Otro desafío central está en la gobernanza. El presidente del IPS no decide en soledad. Muchas de las medidas estratégicas pasan por el Consejo de Administración, lo que obliga a construir consensos internos para avanzar. Si Fretes no logra articular apoyos dentro de ese órgano, incluso las mejores propuestas pueden quedar frenadas por la dinámica burocrática. La gobernabilidad interna será tan importante como la gestión externa.
También aparece el reto de modernizar una estructura que muchos consideran desactualizada. Procedimientos lentos, dependencia excesiva del papel, fragmentación entre áreas y escasa interoperabilidad siguen afectando la eficiencia. La digitalización de expedientes, automatización de trámites y mejor uso de datos no son reformas accesorias: pueden marcar la diferencia entre una institución reactiva y una capaz de anticiparse a los problemas.
En paralelo, Fretes deberá trabajar sobre la cultura organizacional. El IPS reúne a miles de funcionarios y cualquier transformación requiere compromiso interno. Sin incentivos al desempeño, controles efectivos y liderazgo sostenido, las reformas técnicas corren el riesgo de diluirse.
FINANZAS
Finalmente, pero no menos central, el desafío económico. Sin sostenibilidad financiera, ninguna mejora operativa podrá mantenerse en el tiempo. Fretes recibe una institución donde la demanda social es inmediata y la paciencia ciudadana escasa.
El éxito de su gestión dependerá de mostrar resultados concretos en atención, transparencia y capacidad de ejecución. Porque en el IPS, más que promesas, lo que se espera son soluciones. El propio Fretes se emplazó con 45 días para dar respuesta al desabastecimiento que se encuentra con una lista de stock cero sobre los 150 medicamentos.
- A muchos no les va a caer muy bien mi sincericidio, pero si uno no asume la verdad, no se van a poder hacer los cambios. Dr. Isaías Fretes
Deudas de Brítez que Fretes tiene que pagar
Cuando Jorge Brítez asumió la presidencia del IPS, describió una institución “devastada”. El diagnóstico incluía una deuda histórica con proveedores cercana a los USD 900 millones, falta de liquidez y un fondo de salud técnicamente en cero. Ese panorama no avanzó y las consecuencias se vieron en la atención médica, desabastecimiento y negligencias médicas dejaron al IPS moralmente devastado.
Para evitar un colapso operativo, la gestión impulsó una reestructuración de USD 684 millones a 30 meses y con una tasa anual de 3,5%. La medida permitió sostener compras de medicamentos e insumos, aunque no resolvió el problema estructural: los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir la creciente demanda sanitaria. Y por otro lado, las denuncias por corrupción en licitaciones se acumularon. A esto se sumó otro factor crítico: los amparos judiciales por enfermedades catastróficas, que consumen entre el 45% y 55% del presupuesto destinado a medicamentos. En la práctica, gran parte de los recursos quedan comprometidos antes de atender la demanda ordinaria de miles de asegurados. El resultado fue un reclamo persistente por desabastecimiento y demoras en tratamientos básicos.
En paralelo, la administración Brítez impulsó una de las reformas más sensibles: cambiar el cálculo jubilatorio. Hasta entonces, el haber se calculaba sobre el promedio de los últimos tres años de aportes. El IPS estimó que la reforma permitiría un ahorro o mayor recaudación de unos USD 100 millones anuales. Sin embargo, sindicatos y sectores laborales denunciaron que se trasladó al trabajador el costo de la ineficiencia institucional. El debate sigue abierto: sostenibilidad versus derechos adquiridos.
Se debe redefinir el destino del aporte
El doctor Aníbal Filártiga sostuvo que uno de los principales desafíos del Instituto de Previsión Social (IPS) pasa por revisar la distribución del aporte obrero-patronal y adecuar la institución a las necesidades actuales, tanto en el área financiera como en salud.
Filártiga remarcó la magnitud económica de la previsional que “debe administrar 1.500 millones de dólares en licitaciones importantes”. Además de entender al IPS como el principal aportante de bancos, hoy con un capital guiado a unos pocos. Indicó que la institución debe afrontar el sistema jubilatorio.
“Debe tratar el problema de la jubilación con estudios prospectivos”, afirmó. Salud recibe una porción insuficiente, según Filártiga.
El médico que tuvo un paso breve por el IPS recordó que la actual distribución de fondos sigue regida por la Ley Orgánica de 1956.
Según explicó, dicha normativa asignó “53% si mal no recuerdo del aporte obrero patronal a la jubilación y 25% si mal no recuerdo a la salud”.
Filártiga señaló que en aquel contexto histórico el sistema tenía menos asegurados y los recursos alcanzaban. “En 1956 obviamente había 500 asegurados, sobraba plata para salud, se hicieron hospitales, se hizo el hospital Central, y se guardó mucha plata para la jubilación, pero ahora no es así, ahora hay un exceso para la jubilación, digo exceso entre comillas porque esa es plata que los asegurados pueden reclamar”, expresó.
Sin embargo, afirmó que la situación actual es distinta y agregó que “para la salud ya no es suficiente”. Detalló que esa insuficiencia repercute en distintas áreas: “No da para alzarle al médico sus honorarios, para mejorar estructuras, arreglar equipos que están descompuestos, hacer pisos nuevos, baños nuevos, etcétera, no alcanza”.
En ese contexto, Filártiga planteó una redistribución interna del aporte. “El aporte obrero patronal debería cederle un 5% más o menos o más a la salud, de esos 53% que le atribuye la ley, con eso probablemente se pueden mejorar muchas cosas”, afirmó.
Relató que durante reuniones con jubilados encontró resistencia a esa posibilidad. “Me decían doctor, esa plata no se puede tocar, es nuestra vida para después”, comentó.
Su respuesta, según relató, fue que: “Tengan en cuenta que primero se van a enfermar y a lo mejor no se van a jubilar, porque si la atención de salud es mala, muchos de ustedes no van a llegar a jubilarse”.
- “El aporte obrero patronal debería cederle un 5% más o menos o más a la salud de esos 53% que le atribuye la ley, con eso probablemente se pueden mejorar”.
Transparentar la administración
A criterio de Hugo Roig, la institución arrastra problemas estructurales en distintas áreas. El ex presidente de la previsional sostiene que uno de los principales puntos críticos es el financiero. “Tiene una cuestión compleja, por un lado, hay un problema de caja y un problema de sostenibilidad financiera”, afirmó.
Según explicó, “los recursos que ingresan para el programa de salud no son los suficientes para gastar en el programa de salud”. En consecuencia, advirtió que “en salud falta plata y ahí hay un quiebre. Hoy estamos debiendo porque no podemos financiar”. Otro eje señalado es la gestión sanitaria. “Hay un problema de salud de gestión de la salud”, expresó Roig, al cuestionar el esquema actual de atención. “El modelo en el cual nosotros atendemos, el modelo en el que organizamos hospitales, consultorios médicos, no está dando respuesta”, indicó. Esto, según dijo, “genera más colas por un lado y una atención que no es oportuna y no es de calidad”.
En tercer lugar, apuntó al abastecimiento logístico. “Hay un problema de abastecimiento logístico”, afirmó. Recordó que “se compró más de mil millones de dólares en medicamentos”. Sin embargo, cuestionó: “¿Dónde fueron esos medicamentos?, ¿se usaron?”. Para Roig, existe “un problema de la microgestión logística”, vinculado al control y distribución de insumos.
Cuestionó la posición del asegurado dentro del sistema. “Hay un problema de dónde está parado el usuario en la estrategia del IPS”, manifestó. Y agregó: “¿Será que el usuario es el centro de la atención y todo gira en torno a él? No. En IPS el usuario es una consecuencia, no es el centro de la atención”.
En esa línea, criticó que “llamás 100 veces y no me importa”, mientras que “uno tiene que estar peleando y gestionando para ser visible en el sistema”.
Finalmente, Roig puso el foco en la transparencia institucional. “Algo central en todo esto es el problema de integridad, es decir, el problema de corrupción”, afirmó. Entre los hechos que mencionó, señaló que “hay gente que se apropia de bienes de IPS”, además de casos en los que “se compra más caro de lo que corresponde o se compra cosas que no corresponden”.
Para Roig, estas son “cinco dimensiones de problemas” que deben ser abordadas con urgencia. El desafío para la gestión del IPS, concluyó, pasa por ordenar las finanzas, mejorar la atención, transparentar las compras y volver a poner al usuario en el centro del sistema.
- “¿Será que el usuario es el centro de la atención y todo gira en torno a él? No. En IPS, el usuario es una consecuencia, no es el centro de la atención”.
Clave del cambio está en el Consejo
El debate sobre la crisis del Instituto de Previsión Social (IPS) no solo pasa por la gestión administrativa o financiera, sino también por su estructura de gobernanza. En ese punto, el ex presidente de IPS, Pedro Ferreira, apunta al Consejo de Administración como el centro de decisiones estratégicas.
“Todas las grandes pasan por el Consejo”, afirmó, al subrayar que las resoluciones más importantes de la institución no dependen exclusivamente de la presidencia. En esa línea, explicó que “el presupuesto se tiene que aprobar en el Consejo, de eso depende qué va a hacer el presidente el año que viene”, es decir, sin el aval del Consejo, cualquier intento de cambio queda limitado.
Advierte que las reformas de fondo requieren decisiones en ese ámbito. “Si querés tomar medidas fuertes, se toman en el Consejo”, sostuvo al dejar claro que los cambios estructurales no pueden impulsarse solo desde la conducción ejecutiva.
Cuestionó la efectividad de los cambios de autoridades si no se modifica la composición del órgano colegiado. “Tiene que existir una máxima rigurosidad, no tiene sentido que le cambien al presidente si todo lo que se venía haciendo y todo lo que se reglamenta se va a venir haciendo con la misma gente”, señaló.
Explicó el pedido de Isaías Fretes para que los miembros pongan su cargo a disposición. El presidente no puede disponer de estos cargos. En este sentido, hay grises cuando se trata también de reemplazos. Resaltó que el único que mostró honestidad fue Gustavo González, quien renunció.
Ferreira apunta a una continuidad de prácticas y decisiones cuando no hay renovación en el Consejo. Por eso, Ferreira fue más allá al afirmar que “por lo menos tiene que cambiar hasta tener mayoría”, en referencia a la necesidad de alinear la conducción política y administrativa con una base de apoyo real dentro del órgano tan clave en la decisión.
El Consejo está integrado por José Emilio Argaña Contreras, representante de los Empleadores, Víctor Eduardo Insfrán Dietrich, representante de los Trabajadores Aportantes; José Jara Rojas, representa A Jubilados y Pensionados, ellos fueron nombrados con la administración de Brítez.
Bettina Silvana Albertini Alonso está por el Ministerio de Trabajo y Empleo, ingresó tras la renuncia de Carlos Pereira. Y Hassel Jimmy Jiménez Rolón, asignado en abril con el ingreso de Fretes, representa al Ministerio de Salud.
- “No tiene sentido que le cambien al presidente si todo lo que se venía haciendo y todo lo que se reglamenta se va a venir haciendo con la misma gente”.