Editorial

Intendente de Asunción debe superar su actitud inmadura

La capital del país suma numerosos problemas, algunos de ellos estructurales y otros consecuencias de la gestión. Asunción, con todas las carencias y dificultades, no puede permitirse tener autoridades cuyas prioridades no sean trabajar por el bienestar de los pobladores y asegurarles servicios eficientes. Después de varios incidentes vergonzosos protagonizados por el intendente Óscar Rodríguez en las redes sociales, le sugerimos reflexión y moderación; que con insultos y exabruptos no se honra el cargo ni desaparecen los reclamos ciudadanos.

Las críticas y las quejas por el estado en el cual se encuentra la que alguna vez fuera conocida como la Madre de Ciudades son cotidianas. La capital del país muestra un lastimero estado de abandono. En las últimas semanas, sin embargo, en vez de ver a las autoridades municipales entregadas a la labor de satisfacer las demandas de los vecinos, en vez de procurarles buenos servicios y aportar calidad de vida, hemos contemplado con bochorno actitudes de un intendente que se comporta de forma inmadura, deshonrando el cargo para el cual sus electores lo eligieron.

Esta semana la vergüenza ha traspasado además nuestras fronteras. Un tuitero argentino denunció en esta red social: “Un intendente de Paraguay me robó la foto para una cuenta falsa y ahora soy famoso”, haciendo referencia a una sospechada cuenta falsa que utilizó las fotos del joven. Desde esta cuenta se dedican a defender la administración municipal y a agredir a los dirigentes de la oposición y a periodistas con expresiones muchas veces irreproducibles.

La astucia de los usuarios de la red social Twitter encontró que, tras un posteo del intendente publicado con un error ortográfico: “500 planilleros yo heche”, y tras las críticas, el usuario @javierbarbozapy hizo una defensa del intendente publicando la captura de pantalla de una publicación de Rodríguez en su cuenta de Instagram en la que reconocía el error. Pero llamó la atención que dicha captura publicada por @javierbarbozapy fue hecha desde la misma cuenta de Instagram del intendente. Ese elemento sustenta la sospecha de que sería el intendente quien utiliza dicha cuenta falsa.

Es sabido además que Óscar Rodríguez permanentemente discute con otros usuarios de redes, especialmente en horas de la noche. Frente a una crítica, hace unas semanas, Rodríguez desafió a un internauta a dirimirlo en un “mano a mano”. Esto sucedió mientras participaba de un curso sobre seguridad en Israel y fue esa su respuesta ante la crítica por el estado de las calles.

Otro incidente de la semana tuvo como objetivo al diputado Hugo Ramírez, en una intervención que se contextualiza dentro de las internas del Partido Colorado, y el debate sobre el juicio político a la fiscala general Sandra Quiñónez. A través de su cuenta de Instagram, Rodríguez lanzó en varias historias fuertes mensajes contra su correligionario. Lo trató de “payaso”, “badulaque”, “inútil”, entre otros improperios. “Un gran delincuente como Hugo Ramírez sale a hablar de honestidad. Un tipo que metió gente a mansalva en la Junta Municipal”, escribió en un primer posteo. Y también agregó: “Gran delincuente. Hugo Ramírez, sos un payaso. Animate y enfrentame en la cancha, en la tele o en las urnas. Te voy a corregir. Badulaque”, agregó el intendente capitalino en su particular estilo desafiante en las redes sociales. Estos incidentes no tuvieron que haber sucedido. Una autoridad con tantas responsabilidades debe contar con un filtro en el momento de expresarse. Óscar Rodríguez ya no es Nenecho, es el intendente de Asunción, y se espera de él un comportamiento acorde.

A los medios nos llegan las quejas de los vecinos reclamando por el servicio de recolección de basuras; y todos somos testigos a diario de la tremenda decadencia del centro de Asunción con los edificios abandonados, negocios cerrados y el patrimonio arquitectónico cayéndose a pedazos. Los ciudadanos quieren disfrutar de la Costanera, de los parques y de espacios verdes gratuitos y seguros, de poder disfrutar de una ciudad con movilidad sostenible y calidad de vida.

Esas necesidades y esos reclamos deberían ser su única prioridad. Desde aquí le llamamos a la calma y a que se enfoque principalmente en la ciudad, en sus vecinos y sus necesidades.

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