Regalar estos huevos no es una tradición de nuestro país en Semana Santa, como lo es en los Estados Unidos, Europa e Inglaterra. Sin embargo, en los últimos años se convirtió en una costumbre que llegó para quedarse en ciertos sectores.
Empresas enteras aprovechan la fecha para explotar y promocionar sus más diversas y deliciosas recetas de todo tipo de chocolates, una tradición pagana y milenaria que la iglesia la adoptó como tradición y le dio un nuevo significado teológico.
Los huevos de pascua y otros dulces del domingo de Pascua deben comerse con moderación y evitar el exceso, ya que el alto contenido de azúcares y grasas resultan perjudiciales para la salud y pueden ocasionar molestias gastrointestinales, según advierte el el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS).
“No es privarse de alimentos, sino respetar las porciones, optar por lo más nutritivo, evitando aquellos que no aportan nutrientes al organismo o que puedan alterar los niveles de colesterol, glucosa en sangre y la presión arterial”, señalaba un comunicado del MSPBS.
Recordaron que el consumo excesivo de los mismos puede generar problemas gastrointestinales, como dolores, vómitos y diarrea e instaron a acudir al servicio de salud más cercano y evitar automedicarse, ante la presencia de dichos síntomas.
“Recuerde que se pueden elegir opciones saludables de postres y/o meriendas, como ensaladas de frutas sin azúcar agregada, brochetas de frutas, manzana asada y compotas de frutas con poca azúcar o edulcorante, tartas de frutas, postres elaborados con leche descremada y sin azúcar, etc.”, señala la cartera sanitaria.
¿Qué representa el huevo en Pascua?
El huevo representa la tumba de piedra de Jesús, y la vida que sale de él simboliza la Resurrección.
Antes, durante los 40 días de Cuaresma, comer huevos era prohibido y, para conservarlos, la gente los cocinaba y pintaba para diferenciar los frescos de los viejos, y los consumía el Domingo de Resurrección.
Históricamente, se bañaban en cera o se pintaban de colores vivos para regalarlos. Con el paso del tiempo y la popularización del cacao, los huevos de gallina fueron sustituidos progresivamente por los de chocolate, costumbre que se consolidó en Europa.
“La tradición de repartir los huevos de Pascua a los niños es un ritual que sirve como fortalecimiento de la unión familiar, convirtiéndose en una experiencia de gratificación compartida donde conjugan la ilusión y el juego, lo que permanece en la memoria de manera positiva hasta la edad adulta y se va repitiendo de generación en generación”, afirmó la psicóloga Alicia Martínez de la Pera.