Una adulta mayor está dormitando sentada en un sillón de color rosa mientras un joven con tapabocas ordena las cosas detrás de ella. En el piso a dos pasos, un hombre duerme plácidamente en el piso. Este es uno de los panoramas que se puede observar en el Hospital Central, no solo ahora sino durante todo el año.
Este ambiente caótico convive en medio del ajetreo diario, mientras avanzan las refacciones del plan de mejoramiento de la infraestructura del Hospital Central que, por un lado, generan incomodidad hasta a los pacientes internados.
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Cada piso es un campamento diferente, algunos están climatizados y otros ni siquiera cuentan con ventiladores del techo, por lo que el calor es sofocante.
Con las altas temperaturas, el tufo se siente en cada sala de espera y los rostros de los acompañantes es más de desesperanza que de resignación en medio de las precariedades edilicias y de medicamentos que se vive en el seguro social.
Algunos acompañantes, que no previeron nada, ante la falta de espacios en albergues o los sillones totalmente ocupados, optan por dormir en el piso del hospital ante la atenta mirada de otros asegurados. Directo, en el piso, sin colchón ni sábanas, a cuerpo tendido y entregados al descanso tras un día agotador.
El día a día en IPS
Los pasillos, incluso, están copados por personas que pasan el día acompañando al familiar internado, sentadas en sillones, colchones o simplemente en el piso.
Los albergues están al tope en el Hospital Central por lo que las personas no tienen otra opción que acampar en pasillos o salas de espera.
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Pese a que el IPS critica que los pacientes van acompañados de muchos familiares, la realidad es que para los trámites, compra de medicamentos o para llevar al paciente al baño, se requiere de un mínimo de tres personas que puedan agilizar esos trámites o cuidados.
Una persona no basta, según las quejas de los acompañantes, por lo que hay más de una persona por cada internado.
Por los pasillos, los obreros trabajan y clausuran algunas áreas mientras siguen las atenciones médicas e incluso internaciones en otras dependencias, servicios esenciales cada día. Otros pasillos, son usados como depósitos de casa y mobiliarios nuevos, listos para ser instalados en las salas renovadas.
Cada piso es un ajetreo de pacientes y de obreros que van y vienen o trabajan pintado las paredes de los pasillos. En medio de esta rutina, los asegurados y acompañantes sobreviven diariamente.
En una de las salas de clínica médica, un cartel avisa de los trabajos de refacciones y está tapado con carpa negra, a lado un paciente internado duerme plácidamente. Esta es solo una postal de la situación que viven los asegurados no solo ahora con las refacciones sino prácticamente todos los años.
El Consejo de Administración del IPS adjudicó el 8 de abril del 2025 la Licitación Pública Nacional 87/24 para la “Contratación de servicios de reacondicionamiento, reparaciones y reestructuración de áreas del Hospital Central”.
La inversión es de G. 50.000 millones para las refacciones edilicias que ya tiene una antigüedad de 56 años.