El estudio Fiscal Monitor 2025, publicado en octubre pasado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sostiene que los países pueden impulsar el crecimiento económico mediante una reasignación estratégica del gasto público, priorizando sectores claves como infraestructura, educación e innovación, sin necesidad de ampliar el presupuesto total.
En un contexto de restricciones fiscales y menor liquidez, esta recomendación cobra especial relevancia para Paraguay que enfrenta presiones para financiar programas sociales y sostener el equilibrio de las cuentas públicas.
El informe advierte que existen amplias brechas de eficiencia en el gasto público; es decir, la diferencia entre lo que los países logran hoy y lo que podrían alcanzar con los mismos recursos si aplicaran mejores prácticas.
A nivel global, estas brechas alcanzan: 31% en economías avanzadas, 34% en mercados emergentes y hasta 39% en países de bajos ingresos. Esto implica que los gobiernos podrían obtener entre 30% y 40% más resultados sin aumentar el gasto, simplemente mejorando la gestión.
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Paraguay, clasificado como economía emergente, forma parte de estos promedios regionales, aunque sin un análisis individual en el informe.
El FMI subraya que mejorar la eficiencia no solo ahorra recursos, sino que tiene un impacto directo en el crecimiento económico.
Según el estudio, el cierre de brechas puede aumentar el PIB entre 2,5% y 7,5% en economías emergentes. Una mejor asignación del gasto puede elevar la producción hasta 8% en una década. Acelerar las reformas puede sumar 2% adicional de crecimiento a largo plazo.
En contraste, en países con baja eficiencia, el aumento del gasto puede diluirse en ineficiencias y desperdicio, especialmente en sectores sensibles como salud, tal como ocurre en el país.
El informe destaca que la eficiencia del gasto actúa como un “multiplicador” del crecimiento, ya que determina cuánto del dinero público se transforma realmente en infraestructura, servicios o capital humano.
Revisión del gasto
Entre las herramientas que el reporte recomienda utilizar están las revisiones de gasto para optimizar los recursos públicos, ya que consisten en análisis sistemáticos del gasto para evaluar si este es consistente con las prioridades de política e identificar oportunidades de ahorro. Estas revisiones incluyen ítems como la identificación de ahorros y redundancias, que permiten detectar duplicidades en las funciones del personal y corregir prácticas de compensación que no sean competitivas o que estén desalineadas, lo que ayuda a racionalizar la masa salarial pública.
También se apunta a la mejora de la efectividad de los programas, que busca analizar el desempeño de las políticas existentes, y donde los gobiernos pueden identificar programas de baja prioridad y reasignar esos recursos hacia áreas que impulsen más el crecimiento, como la inversión en infraestructura o capital humano.
Otro consejo es la optimización de la ejecución de proyectos, que ayuda a mejorar la ejecución y el control de costos en los proyectos de inversión pública.
Finalmente, la evidencia de resultados tangibles en países de la OCDE muestra que, tras realizar revisiones de gasto, la eficiencia del gasto público suele aumentar de forma significativa, particularmente en sectores críticos como la educación.
El estudio hace mención el caso de éxito de la República Eslovaca, que desde 2016 ha realizado 19 revisiones que cubren casi dos tercios del gasto público total, identificando ahorros potenciales equivalentes al 7% del gasto total.