Martes/12/JUNIO/2007
Casi niños y otros casi jóvenes, se los ve posando en el grupo que conformó la primera remesa del Cimefor que estuvo en la Guerra del Chaco. La gran mayoría ya no está y los otros recuerdan muy poco de lo vivido en esa contienda contra los bolivianos, hace 72 años.
El cese del fuego llegó el 14 de junio de 1935. Ese día el Comandante en Jefe del Ejército Paraguayo lanzó el último comunicado de la contienda chaqueña, anunciando que a las 12 horas había cesado el fuego en el frente de operaciones.
La historia recuerda que paraguayos y bolivianos se abrazaron en medio de una emotiva y feliz alegría, con explosiones de júbilo y algarabía. Los tres años de lucha quedaban atrás.
Tres años después, un 21 de julio, se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites en la ciudad de Buenos Aires. Y ya en octubre de ese año fue trazada la línea divisoria entre ambos países. Por Paraguay firmaron Cecilio Báez y Luis A. Riart.
Todo esto se logró tras una serie de cuestiones protocolares tras las primeras discusiones, como la verificación del cumplimiento de los protocolos del 12 de junio de 1935, la resolución de la prolongación de la tregua acordada entre ambos países y la declaración oficial del término de la guerra.
El tratado fue firmado con el deseo de prevenir futuros desacuerdos, teniendo presentes los vínculos existentes entre los Estados y con la intención concertar la paz definitiva.
“La sociedad civil fue una gran promotora de la victoria de la guerra, no solo la marina de guerra, sino que se unieron todos los esfuerzos para asegurar la victoria con el apoyo de las compañías, empresarios del Paraguay, todos”, manifestó el investigador Jaime Grau, Capitán de Navío (R). Agregó: “La guerra fue una epopeya, una reivindicación del país, porque se dijo: ‘Esto es nuestro y no nos van a sacar, esto es paraguayo'; ahí no hubo ricos, pobres, hacendados, estaban todos”, recalca.
Lo positivo de la contienda, según Grau, fue que se logró unir al pueblo en defensa del país. “Eso fue fantástico, porque no se pensó en partidismo, sino en el ser humano, y esa colaboración llevó a la victoria”, manifestó.
MENSAJE. El 9 de julio de 1933, el entonces coronel Estigarribia se dirigió a los jefes y soldados que defendían el sector Nanawa - Gondra: "... en la aplastante victoria que acabáis de obtener contra la superioridad numérica y de elementos del invasor, habéis escrito uno de los capítulos más brillantes de la historia que nuestro pueblo sabrá premiar y que las generaciones venideras recordarán con orgullo y con honor...”. Este mensaje se encuentra en las páginas de “Paraguay - Bolivia. La Guerra en el Chaco Boreal”, una recopilación de Julio E. Motte del año 1936.