Los gastos durante los días que dura el novenario y la celebración del 8 de diciembre son varios. Desde el alimento de los servidores hasta la compra de hostias y el vino para la misa de cada día.
Hilda Noguera, administradora de la Basílica de Caacupé, comentó que la erogación para la festividad mariana es alta cada año.
Alrededor de 120.000 hostias son utilizadas durante todo el novenario. También se suman 100 hostias especiales y 500 grandes.
El vino para la Iglesia es de procedencia argentina, detalla. Se usan dos bidones de cinco litros durante todo el tiempo que se realiza la celebración.
Al igual que las hostias, los vinos están disponibles para su venta en la santería de la Basílica. “Nuestros mayores gastos no van por la hostia y el vino. Tenemos otros que se enmarcan dentro del rubro litúrgico también. Por ejemplo, la venida de los predicadores a Caacupé, su tras-lado tiene un costo”.
La administradora de la Basílica destacó que dicho gasto corre por cuenta de la Basílica. La erogación total por los 9 días del novenario, por dos sacerdotes distintos cada día, asciende a G. 12 millones. Esto incluye gastos de traslado, entre otros. También se deben comprar velas de distintas medidas. Las velas de 50 centímetros tienen un costo de G. 100.000 y por lo menos se usan 50 durante todo el novenario.
Salvo la ornamentación floral del 7 y el 8 que es donada por algunas personas, los otros días este trabajo tiene que ser pagado también, contó la administradora.
Ejército. Llevar adelante la celebración religiosa más grande del país, moviliza a un ejército de personas.
Servidores de varias áreas, sanidad, colectores, hospitalidad, misericordia, liturgia. Todos estos sectores son llevados adelante por los voluntarios, explica Noguera.
“Entre ellos, nadie tiene un sueldo. Pero a toda esa gente hay que darle por lo menos una merienda, un desayuno, algo así. Encima que vienen y están muchísimas horas, por lo menos algo hay que darles”, dice la administradora.
El coro también está compuesto por voluntarios, que ensayan todos los días. Algunas veces llegan otros coros de distintos lugares.
También se suman las horas extras de los funcionarios de la Basílica que reciben la remuneración habitual por su trabajo diario.
La responsable de los números en la Basílica destacó que aunque no tienen grandes aportantes, pueden solventarse gracias a la ayuda que da la gente. “Vivimos de la generosidad del pueblo que aporta ese 2.000, 5.000, 10.000. Por lo visto, todos los que vienen aportan, por eso es que los números cierran para cubrir los gastos. El operativo en sí tiene un costo de más de 300 millones de guaraníes”.